Los autónomos volverán a pagar cientos de euros más en esta declaración de la RENTA porque Hacienda continúa sin actualizar los tipos del IRPF a la inflación. Según el último informe de la Fundación de Estudios para la Economía Aplicada (FEDEA), un autónomo o cualquier otro contribuyente pagará de media un 30% más este año a causa de la no deflactación de este impuesto.
A pesar de que la inflación no ha dejado de aumentar en los últimos años -hasta un 12,5% acumulado entre 2022, 2023 y 2024-, el Gobierno se ha mantenido firme en su negativa de deflactar el IRPF y adaptar los tipos impositivos al Índice de Precios de Consumo (IPC).
De hecho, según denunciaron desde FEDEA, la inflación acumulada desde 2015 ha sido del 26,7%, por lo que no haber actualizado los tipos de IRPF al aumento de los precios ha supuesto un aumento importante de la presión fiscal para todos los contribuyentes. Y especialmente para aquellos que tienen las rentas más bajas, que habrían visto aumentar su factura fiscal más de un 40%.
Según los asesores y economistas fiscales consultados, esto último se debe a una subida fiscal encubierta y muy sutil, ya que para llevarla a cabo no es necesario que entre ninguna medida en vigor. Este aumento de la presión impositiva se produce por no hacer nada frente a la inflación creciente, lo que los expertos llaman «no , deflactar». Por un lado, el autónomo podría ingresar lo mismo que hace un año, pero que esos ingresos valgan menos por culpa de la inflación y caiga su capacidad de compra. También podría subir sus precios y aumentar algo sus ingresos para intentar vivir al mismo nivel que el año pasado pero terminaría pagando más en IRPF.
Los autónomos pagarán un 30% o incluso más en esta RENTA porque Hacienda no ha deflactado el IRPF
Para visualizar el impacto de no deflactar las tarifas de IRPF, FEDEA hizo una microsimulación adaptada a la inflación que ha habido desde 2023. En los cuadros 1 y 2 se compara la tarifa que se impondría a los contribuyentes ahora mismo dependiendo de sus ingresos, y el tipo que se les aplicaría si se hubiera actualizado a la inflación.
Como se puede observar en el Cuadro 1, muchos contribuyentes se encontrarían a caballo entre un tramo y otro y se les estaría aplicando ahora mismo un tipo de IRPF muy superior al que deberían tener.

Por ejemplo, un autónomo que tuviera unos ingresos de 37.000 euros ya tendría que pagar este año un 18,5% en el tramo estatal, mientras que se le aplicaría un 15% si se hubieran actualizado los tipos a la inflación. En este ejemplo no se tiene en cuenta el tramo autonómico -en algunas CCAA se ha deflactado y en otras no-, ni tampoco los mínimos personas y familiares.
Para tener también en cuenta estos mínimos personales y familiares, FEDEA simuló también sobre ellos el efecto de la inflación. Como se puede observar en el siguiente cuadro, los autónomos tendrían miles de euros más exentos de impuestos en caso de que se hubieran actualizado al IPC los mínimos personales y familiares.

Como ilustración, FEDEA consideró el caso de un hogar integrado por dos adultos y dos menores con 50.000 euros de ingresos. Si bien es cierto que para este ejemplo se utiliza el supuesto de un asalariado con rentas del trabajo, el caso podría ser similar para un trabajador por cuenta propia cuyos rendimientos netos familiares ronden los 42.000 euros al año.
Teniendo en cuenta estos rendimientos netos, FEDEA simuló cuánto pagarían cada uno de los dos adultos y la familia en general aplicando unos tipos sin adaptar a la inflación y otros que sí se hayan actualizado.
Una diferencia de más de 700 euros de media
Como resultado, se puede observar que esta familia pagaría ahora mismo unos 3.170 euros de IRPF a lo largo del año. Si se hubieran actualizado los tipos a la inflación, esta misma familia hubiera pagado 2.434,8 euros. Es decir, la diferencia sería de 736,3 euros o un ahorro de más del 30%.
Según concluye FEDEA, para la familia en su conjunto, el aumento de la presión fiscal es del 30%, con un efecto proporcionalmente mucho mayor en el caso del adulto con menores ingresos, que indica que la no indexación del impuesto perjudica especialmente a las rentas más bajas.





