Los autónomos que decidan seguir trabajando después de alcanzar la edad ordinaria de jubilación pueden aprovechar una de las principales novedades de la reforma de la jubilación demorada: el incentivo también se puede generar por semestres.
La medida permite que, a partir del segundo año de demora, cada periodo adicional de más de seis meses y menos de un año incremente un 2% la pensión futura. Hasta ahora, los periodos inferiores a un año no generaban este porcentaje adicional.
El cambio afecta especialmente a los autónomos, que recurren a la jubilación demorada mucho más que los trabajadores por cuenta ajena: el 31,1% de las nuevas jubilaciones del RETA se producen bajo esta modalidad, frente al 6% del Régimen General, según el Observatorio Social de las Personas Mayores 2026 de CC.OO.
- La nueva jubilación demorada permite aumentar la pensión de los autónomos cada seis meses
- ¿Cómo afecta el cambio a los autónomos que retrasen su pensión?
- Otras novedades que afectan a la jubilación activa de los autónomos
La nueva jubilación demorada permite aumentar la pensión de los autónomos cada seis meses
La jubilación demorada permite al autónomo continuar trabajando y cotizando una vez alcanzada la edad ordinaria de retiro a cambio de obtener un incentivo económico cuando finalmente acceda a su pensión. La reforma aprobada mediante el Real Decreto-ley 11/2024 introdujo una modificación relevante en el cálculo de este incentivo, que comenzó a aplicarse en abril de 2025.
Hasta entonces, el principal incentivo consistía en un incremento del 4% por cada año completo de demora. El trabajador podía optar, además, por otras fórmulas previstas por la Seguridad Social, como recibir un pago único o combinar parcialmente las distintas modalidades.
La reforma mantiene el 4% por cada año completo, pero introduce una mejora para quienes continúan trabajando durante periodos adicionales. A partir del segundo año completo de demora, los periodos superiores a seis meses e inferiores a un año generan un incentivo adicional del 2%. De esta forma, el autónomo no tiene que esperar a completar otro año entero para que ese tiempo tenga efecto sobre su futura pensión.
¿Cómo afecta el cambio a los autónomos que retrasen su pensión?
El cambio puede tener un efecto significativo para los autónomos que decidan prolongar su actividad durante varios años. Por ejemplo, quien retrase su jubilación dos años y medio acumulará un incremento del 10% sobre la pensión, frente al 8% que habría obtenido si únicamente se contabilizaran los años completos.
La diferencia se mantiene a medida que aumenta el periodo de demora. Un autónomo que retrase su jubilación tres años podrá obtener un 12% adicional; si prolonga su actividad tres años y medio, el incentivo alcanzará el 14%; y con cuatro años completos de demora, llegará al 16%.

El porcentaje se aplica sobre la pensión que corresponda al trabajador en el momento de jubilarse. Por ejemplo, si la pensión inicial calculada fuese de 2.000 euros mensuales, un retraso de dos años y medio permitiría elevarla hasta unos 2.200 euros mensuales, antes de tener en cuenta otros factores que puedan afectar al cálculo de la prestación.
La novedad es especialmente relevante para los autónomos que mantienen un negocio viable y pueden continuar al frente de él después de alcanzar la edad ordinaria. En estos casos, retrasar el acceso a la pensión permite mantener los ingresos derivados de la actividad durante más tiempo y, simultáneamente, aumentar la prestación que se cobrará posteriormente.
Además, el autónomo puede elegir entre diferentes modalidades de incentivo. La normativa permite optar por un incremento porcentual de la pensión, por una cantidad a tanto alzado o por una fórmula mixta, de acuerdo con los requisitos establecidos por la Seguridad Social. La elección debe analizarse en función de la pensión prevista, los años de demora y la situación económica de cada trabajador.
La elevada utilización de esta modalidad entre los autónomos está relacionada también con el importe de sus pensiones. Según el Observatorio Social de las Personas Mayores, utilizado como referencia por AyE, la pensión media de los trabajadores por cuenta propia ronda los 1.052 euros mensuales, una cuantía que lleva a algunos profesionales a prolongar su vida laboral para mejorar sus ingresos futuros.
La diferencia respecto a los asalariados es considerable. Mientras que el 31,1% de las nuevas jubilaciones del RETA corresponden a jubilaciones demoradas, en el Régimen General el porcentaje se sitúa en el 6%. Esto significa que aproximadamente uno de cada tres autónomos que se jubilan recientemente ha decidido retrasar voluntariamente su retiro.
Para estos trabajadores, la nueva fórmula permite aprovechar mejor incluso los últimos meses de actividad. Un autónomo que tenga previsto continuar trabajando más allá de los dos años de demora ya no pierde el incentivo correspondiente a un periodo adicional de más de seis meses por no llegar al año completo.
Otras novedades que afectan a la jubilación activa de los autónomos
La reforma no se limita a mejorar el incentivo de la jubilación demorada. También modifica las condiciones de la jubilación activa, una modalidad especialmente relevante para los autónomos que quieren continuar trabajando y cobrar al mismo tiempo una parte de su pensión.
Una de las principales novedades es que los incentivos de la jubilación demorada pueden ser compatibles con la jubilación activa. Esto permite que un autónomo no tenga necesariamente que elegir entre seguir trabajando mientras cobra una parte de la pensión o retrasar el acceso a la prestación para obtener un incentivo.
La cuantía de la pensión compatible con el trabajo depende del tiempo que haya transcurrido desde que el trabajador alcanzó la edad ordinaria de jubilación. Cuanto mayor sea la demora, mayor será el porcentaje de pensión que puede compatibilizarse con los ingresos de la actividad.
Con el nuevo sistema, la pensión compatible parte del 45% cuando la demora es de un año y puede alcanzar el 100% cuando el trabajador ha retrasado su jubilación cinco años o más. Además, el porcentaje puede aumentar progresivamente durante la permanencia en activo.
En concreto, la pensión compatible se incrementa en cinco puntos porcentuales por cada año de actividad profesional ininterrumpida, hasta alcanzar el máximo del 100%. De esta forma, un autónomo que continúe al frente de su negocio puede incrementar progresivamente la parte de su pensión que cobra mientras mantiene sus ingresos profesionales.
El cambio adquiere especial importancia para los propietarios de pequeños comercios, despachos, talleres y otros negocios en los que la salida del titular no tiene por qué producirse de forma inmediata al alcanzar la edad ordinaria. Para estos profesionales, retrasar la jubilación puede servir tanto para mejorar la prestación futura como para facilitar una transición progresiva fuera de la actividad.
La jubilación demorada se ha convertido así en una opción cada vez más utilizada entre los autónomos. La nueva posibilidad de generar un 2% adicional por cada periodo de más de seis meses, una vez superados los dos primeros años de demora, permite ajustar mejor el incentivo al tiempo real que cada profesional permanece trabajando.





