La logística vinculada al comercio electrónico generó en España más de 4.150 millones de euros en 2024, según los últimos datos del Observatorio Sectorial DBK de Informa. Esto supone un crecimiento del 6,4% respecto al año anterior, aunque marca una desaceleración frente al 8,3% registrado en 2023.
Detrás de estas cifras están miles de autónomos y pequeños negocios, que recorren cada día las poblaciones españolas para cumplir con los exigentes tiempos de entrega que exige el comercio online.
Y es que el volumen evidencia el peso creciente de este nicho del transporte de mercancías, que ya representa una pieza clave para miles de autónomos y pequeños operadores logísticos, que dan soporte a tiendas online y plataformas de última milla.
Seis de cada diez españoles compra ya vía web, y eso se nota en la pequeña logística
Cerca del 57% de la población española compró por internet en 2024, lo que ha impulsado la demanda de servicios logísticos especializados. Este repunte se ha traducido en una mayor necesidad de transporte, almacenaje, distribución y entregas a domicilio, con una particular presión en el reparto urbano. En este sentido, autónomos y micropymes han sido fundamentales para sostener esta demanda creciente.
El dinamismo del comercio electrónico ha traído consigo una transformación profunda del ecosistema logístico, empujado por la demanda de inmediatez y flexibilidad. Desde repartidores en bicicleta hasta gestores de almacenes de última milla, los autónomos ocupan un lugar cada vez más visible en la operativa diaria del ecommerce. Muchos comercios locales actúan como nodos logísticos urbanos.
Uno de los segmentos más beneficiados por esta expansión ha sido el de la distribución de último kilómetro, en el que los trabajadores por cuenta propia han ganado protagonismo. Entregas en menos de 24 horas, recogidas nocturnas o tramos de franja horaria personalizada se han convertido en parte habitual de su jornada. En ciudades como Madrid o Barcelona, la alta rotación de pedidos exige máxima eficiencia.
El reparto domiciliario supone mucho estrés para los pequeños operadores
El número de compradores online supera ya los 25 millones de personas en España, con un crecimiento sostenido en franjas de edad más elevadas. Esto ha obligado a muchos pequeños negocios a adaptar su logística para poder competir en tiempo de entrega, condiciones de devolución o seguimiento del paquete. Externalizar los envíos es cada vez más común.
Los costes logísticos, sin embargo, se han convertido en una barrera para muchos pequeños negocios, que no siempre pueden asumir los precios que exigen las grandes plataformas. A pesar del crecimiento general del sector, las condiciones para los pequeños operadores siguen marcadas por márgenes ajustados, subidas en el precio del carburante y costes añadidos por la sostenibilidad de la flota.

En paralelo, se están consolidando nuevas fórmulas para abaratar costes y mejorar tiempos, como las redes de taquillas inteligentes o los puntos de recogida en negocios de barrio. Esta estrategia, además de reducir la presión sobre el reparto domiciliario, permite también que pequeños comercios obtengan ingresos adicionales. Las alianzas logísticas entre comercios y repartidores son cada vez más frecuentes.
Cada macroplataforma activa el negocio de subcontratas, transportistas y autónomos técnicos
Grandes firmas del sector están apostando por ampliar su presencia en España mediante centros logísticos automatizados, lo que genera nuevas oportunidades para pequeños proveedores de servicios auxiliares. Inditex o Amazon han realizado inversiones logísticas que activan el negocio de subcontratas, transportistas y autónomos técnicos.
Muchos autónomos han sabido adaptarse especializándose en nichos muy concretos, como el embalaje sostenible, el almacenamiento temporal o la logística inversa. Esta última, relacionada con las devoluciones, ha crecido de forma notable en sectores como la moda o la electrónica. Algunos negocios operan exclusivamente en ese segmento.
Otro foco de actividad ha surgido alrededor del packaging personalizado y las soluciones logísticas adaptadas a microventas, un área en la que destacan muchos pequeños negocios. En lugar de recurrir a grandes operadores, cada vez más tiendas online confían en empresas familiares o autónomos que ofrecen un trato directo. El embalaje se convierte así en una ventaja competitiva.
El auge de la digitalización también ha transformado los procesos internos de los pequeños actores logísticos, que ahora operan con apps de seguimiento, facturación automatizada o sistemas de optimización de rutas. Aunque muchos han necesitado invertir en formación o tecnología, los beneficios han sido claros. Herramientas digitales permiten competir sin grandes estructuras.
Muchas exigencias de los marketplaces que pesan en la operativa diaria de las micropymes
El papel de los marketplaces ha sido ambivalente para los pequeños negocios: si bien amplían su alcance, también les imponen condiciones logísticas muy exigentes. Cumplir con los plazos, garantizar el stock y responder a devoluciones rápidas requiere una infraestructura que muchos no pueden mantener solos. Y estas exigencias pesan en la operativa diaria.
En zonas rurales, la logística del ecommerce ha abierto oportunidades para autónomos que ofrecen rutas regulares, entregas personalizadas o puntos de recogida, en gasolineras o tiendas multiservicio. Aunque los volúmenes son más bajos que en las ciudades, la fidelización de clientes y la menor competencia hacen que este modelo sea sostenible. Los entornos rurales demandan soluciones logísticas adaptadas.
A pesar de los avances, la presión por mantener precios bajos y entregas inmediatas sigue siendo uno de los principales retos para los pequeños operadores. Muchos se ven obligados a trabajar con márgenes mínimos, asumir riesgos financieros o enfrentarse a penalizaciones, si no cumplen los estándares de las grandes plataformas.





