La exoneración de deudas a dos matrimonios, que se vieron atrapados en situaciones financieras insostenibles, reflejan dos caras de una misma moneda: cómo los cónyuges pueden quedar implicados en deudas que generó el autónomo al frente del negocio y que la ley de Segunda Oportunidad puede ser útil también en estos casos.

En estos dos casos incluso denunciaron el acoso de las entidades financieras y de empresas de recobro de deudas que les provocaron problemas de salud mental. 

La Segunda Oportunidad permite a dos matrimonios exonerar 850.000 euros en deudas

El primero de los casos afectó a un matrimonio de autónomos de Lleida, al que se le perdonó una deuda de 266.301 euros, generada tras la concesión de un crédito ICO para abrir un pequeño negocio. La pareja intentó salvar la situación, pero la pandemia y un accidente laboral del marido hicieron imposible hacer frente a los pagos acordados.

La entidad financiera les recomendó avalarse mutuamente, lo que terminó atrapando a ambos en una deuda. A pesar de intentar soluciones, como una reunificación de préstamos, “el banco terminó exigiendo un pago inmediato de 25.000 euros”, según explicaron, “y presionando al matrimonio con llamadas constantes, incluso en horas intempestivas”.

El otro caso afectó a un vecino de Agramunt también en la provincia de Lleida, al que se le exoneró una deuda de 597.079 euros. La crisis de la pandemia llevó al cierre del negocio de su pareja. Éste había avalado el negocio con su patrimonio personal. Lo que comenzó como una inversión con buenas perspectivas se convirtió en una trampa financiera de la que no podía salir. La presión de los bancos y las empresas de recobro fueron tan intensas que el afectado tuvo que coger una baja laboral por los problemas de salud mental que desarrolló como respuesta a esta desagradable situación.

En ambos casos, el Bufete Bergadà intentó que los afectados se convenciesen de acudir a la Ley de Segunda Oportunidad. “Estos sumarios muestran que no son sólo los autónomos que ponen en marcha negocios quienes sufren las consecuencias del sobreendeudamiento, sino también sus cónyuges o familiares, que avalan los préstamos sin prever que las circunstancias pueden cambiar”, explicó a este diario la letrada Marta Bergadà Minguell. Para quien los bancos facilitan los créditos en tiempos de bonanza, pero cuando la situación se vuelve complicada, la presión se multiplica.

El matrimonio leridano abrió su primer negocio con éxito y, confiando en su crecimiento, el marido decidió emprender su propio proyecto. Para ello, solicitaron un nuevo crédito ICO, avalándose mutuamente sin conocer las implicaciones a largo plazo. Sin embargo, el negocio no funcionó y el cierre provocó un “efecto dominó” que afectó a toda su economía.

Así, al pedir ayuda al banco, la entidad les ofreció refinanciar su deuda con una nueva póliza, pero esta solución solo incrementó su carga financiera. Cuando dejaron de pagar la hipoteca y otros gastos básicos para cumplir con sus compromisos, descubrieron que la entidad financiera había cambiado de opinión y no les ofrecía ninguna solución real.

Las elevadas deudas que tienen muchos autónomos afectan a la salud

El caso del vecino de Agramunt es similar en cuanto a las promesas bancarias y el impacto devastador del endeudamiento. Tras haber trabajado durante años en una entidad financiera, consiguió un crédito con condiciones favorables para que su pareja abriera su propio negocio. La pandemia destruyó las previsiones y dejó a la pareja sin ingresos suficientes para afrontar los pagos. En lugar de ofrecer soluciones, los bancos y las empresas de recobro iniciaron una persecución implacable, llamándole a todas horas, enviando correos intimidantes, e incluso sugiriéndole que pidiera dinero a familiares y amigos para cubrir como fuera la deuda.

El perfil del deudor que se acoge a la LSO difiere de la imagen de quien busca aprovecharse del sistema
El perfil del deudor que se acoge a la LSO difiere de la imagen de quien busca aprovecharse del sistema.

“No es raro que nuestros clientes lleguen al bufete en un estado de angustia extrema”, explicó Marta Bergadà. “Recibimos casos en los que los deudores han desarrollado ansiedad, depresión y, en los peores escenarios, llegan a considerar medidas desesperadas…”. Para esta letrada especialista en Derecho Concursal, “el acoso financiero no sólo arruina la vida económica de una persona, sino también su salud mental y emocional”.

Si bien la Ley de Segunda Oportunidad no contempla estos problemas como criterio objetivo para la exoneración, los jueces son conscientes de su impacto a la hora de evaluar la buena fe del deudor.

El acoso financiero, además de ser devastador, tiene límites legales que algunas entidades no respetan. La legislación prohíbe llamadas reiteradas, lenguaje amenazante y cualquier forma de coacción psicológica. Sin embargo, en la práctica, muchas personas se ven sometidas a una presión insoportable. “En nuestro bufete aconsejamos a los clientes que documenten cada intento de contacto abusivo y, si es necesario, denuncien las prácticas a las autoridades competentes”, explicó la abogada.

Los abogados piden regular la presión que ejercen los bancos a sus deudores

El fallo favorable en ambos casos ha supuesto un verdadero respiro para los afectados. En el caso del matrimonio leridano, los años de lucha contra la deuda les hicieron replantearse toda su vida financiera. “No vivimos la noticia con euforia porque arrastramos años de sufrimiento”, admitieron. “Pero nos ha hecho cambiar nuestra mentalidad y ahora enseñamos a nuestros hijos la importancia de la educación financiera. No queremos que pasen por lo que nosotros hemos vivido”.

Para el vecino de Agramunt, la exoneración de la deuda ha significado recuperar su vida. “En el momento en que me dijeron que estaba libre de esa carga, sentí un alivio que no experimentaba desde hace años. No sabía cómo reaccionar, pero por fin podía ver el futuro con más tranquilidad”. Además, reconoció que su salud ha mejorado notablemente desde que cesaron las llamadas y el hostigamiento de los acreedores.

Según los abogados concursales, a pesar de lo que se cuenta a menudo, el perfil del deudor que se acoge a la Ley de Segunda Oportunidad dista mucho de la imagen de quien busca aprovecharse del sistema. “La inmensa mayoría de nuestros clientes no quieren eludir sus responsabilidades, sino que se han visto atrapados en situaciones imprevistas y buscan una salida justa. Han hecho todo lo posible para pagar, pero el sistema financiero no les ha dejado otra opción”, insistió Marta Bergadà. En este sentido, la abogada recalca que esta ley no es solamente una herramienta legal, sino también una vía para que muchos autónomos, que han puesto en marcha sus propios negocios, puedan reconstruir sus vidas sin el peso de deudas inasumibles.

Casos como estos reflejan una realidad que afecta a más personas de las que se pudiese creer. Muchos cónyuges acaban atrapados en deudas ajenas por desconocimiento de las implicaciones legales de los avales y los préstamos conjuntos. Al mismo tiempo, según la letrada, la presión bancaria sigue sin estar lo suficientemente regulada, permitiendo que el acoso financiero agrave aún más las consecuencias de la insolvencia.