España vuelve a arder este verano de 2025. Y uno de los factores que está agravando el efecto devastador del fuego es el abandono que sufren los autónomos del sector primario.
La falta de actividad agraria y ganadera ha dejado decenas de miles de hectáreas sin gestionar, llenas de maleza seca que actúa como combustible.
A las pérdidas millonarias del campo se suman las de los autónomos y pequeños negocios que también han perdido sus establecimientos o medios con los que realizaban su actividad. Por ello la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA) insistió en que deben articularse ayudas directas para los trabajadores por cuenta propia y que puedan acogerse al cese de actividad.
Los autónomos del campo reivindican su papel como los apagafuegos que llegan primero
Para Javier Fatás, responsable de Medio Ambiente de COAG, la solución pasa por reactivar las prácticas tradicionales de gestión del monte.
“La falta de ganadería extensiva nos está llevando a estos grandes incendios. Todo lo que comen ovejas y cabras es combustible que después arde. Si no hay quien limpie el monte, todo se convierte en pólvora a final del verano”, explicó a este medio.
Fatás añadió que “las lluvias muy intensas en invierno y primavera hacen que la vegetación crezca de manera desmesurada y, al final del verano, se convierta en pólvora”.
Además de una actividad económica, la ganadería extensiva también mantenía el equilibrio del ecosistema. Fatás destacó que “la mayoría de los fuegos se controlan en los primeros momentos por los agricultores de la zona” pero lamentó que “cada vez hay menos, y cuando el incendio gana envergadura ya es casi imposible detenerlo, por muchos medios aéreos que se desplieguen”.
La Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja), por su parte, rechazó que algunos ecologistas pretendan “responsabilizar a los agricultores de los incendios, cuando somos los primeros en sufrirlos y quienes mejor conocemos el terreno”.
Fatás también denunció la lentitud administrativa que impide realizar labores preventivas, recordando un caso en el que este mismo año tuvieron “que pedir por activa y por pasiva que nos dejaran labrar los campos alrededor de los municipios. Es absurdo que haya que esperar permisos cuando está en juego la seguridad de pueblos y granjas”.
Estas organizaciones agrarias coinciden en que revertir esta dinámica irá de la mano de la recuperación del sector primario. Como recordó Fatás, “tenemos bosques y zonas boscosas que han sido gestionadas por el ser humano durante miles de años. No podemos dejarlas ahora abandonadas como si fueran la selva amazónica”.
Los profesionales del campo apuestan por recuperar y potenciar la ganadería extensiva, que actúa como un cortafuegos natural al reducir la biomasa acumulada en los montes. También reclaman más flexibilidad normativa para facilitar labores preventivas como la apertura de cortafuegos, las quemas controladas o la siega en zonas de riesgo.
A ello se suma la necesidad de impulsar un aprovechamiento forestal sostenible –ya sea madera, corcho, resina o biomasa– que devuelva valor económico al monte y evite su abandono. Y, sobre todo, insistieron en que es imprescindible mejorar la coordinación entre administraciones y sector agrario, con planes adaptados a cada territorio y dirigidos por quienes mejor conocen el terreno.
Los incendios están causando pérdidas de más de 600 millones de euros
Aunque todavía es pronto para evaluar la totalidad de los daños, la COAG ya ha estimado unas pérdidas directas que podrían alcanzar los 600 millones de euros en los sectores agrario y ganadero en regiones como Galicia, Castilla y León y Extremadura. Los agricultores explicaron que los incendios están teniendo un impacto directo sobre cultivos, ganado, infraestructuras rurales y, en algunos casos, suelos afectados en explotaciones familiares.
La magnitud de la catástrofe es difícil de calcular en términos económicos y sociales. Según el sistema europeo de vigilancia contra incendios, solo en la última semana de agosto en España han ardido 176.514 hectáreas, una cifra que sitúa a este verano entre los más destructivos de las últimas décadas.

Detrás de cada hectárea calcinada hay familias y autónomos que lo pierden todo
Ante semejante catástrofe, ATA ha mostrado su “profunda preocupación” por los efectos devastadores que la ola de incendios está teniendo sobre los negocios en las zonas afectadas.
Fuentes de ATA detallaron que, además del campo y la ganadería, es complicado evaluar por el momento qué otros negocios concretos como talleres, restaurantes, comercios o naves industriales han quedado arrasados o sufren pérdidas indirectas.
Leticia Mingueza presidenta de ATA Castilla y León, una de las comunidades más castigadas advirtió que “estos incendios están devastando los campos, nuestros bosques, nuestras localidades y detrás de cada hectárea calcinada hay familias, negocios, autónomos y empresas que están perdiéndolo todo”.
En este sentido Fatás evocó que “la mayor pérdida que tienen las personas del mundo rural es que durante meses, incluso años, cada vez que salgan de su casa lo que verán es un territorio quemado, un olor a ceniza”.
Fuentes de ATA detallaron a este medio en que consistiría el paquete de medidas específicas que han propuesto:
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Prestación extraordinaria por cese de actividad en las zonas afectadas.
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Aplazamiento del pago de cotizaciones e impuestos.
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Reducción de módulos para campo y ganadería.
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Ayudas directas de 12.000 euros por autónomo sin trabajadores y 18.000 euros para quienes tengan 1 o 2 empleados, con un suplemento de 6.000 en caso de siniestro total.
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Líneas de financiación específicas para la reconstrucción.
Asimismo, la organización mantiene abierta una línea de atención telefónica gratuita (910 181 616) para orientar a los autónomos damnificados que ya está recibiendo muchas llamadas.
Como ya informó este medio, ATA ha pedido la activación del nivel 3 de emergencia en las comunidades más afectadas, requisito imprescindible para que los autónomos puedan solicitar el cese de actividad extraordinario.
Fuentes de la Federación insistieron en que esta declaración es fundamental, ya que, de no producirse, los autónomos tendrán que esperar a los datos de los seguros para acreditar pérdidas, retrasando el acceso a ayudas.
Cada año, España paga una factura multimillonaria por incendios que van los desde gastos de extinción hasta pérdidas directas e indirectas que sufren, en muchos casos, los autónomos.
Por ello el sector primario reivindica que no es parte del problema sino parte de la solución. Si pueden trabajar, con menos trabas y más apoyo, montes, familias y pueblos recuperarán su primera linea de defensa contra el fuego.





