1. Las ventas de las pymes crecen con fuerza, pero su rentabilidad ha caído un 15% desde 2019
  2. Los beneficios siguen lejos de los niveles anteriores a la pandemia
  3. La productividad mejora ligeramente, pero también sigue lejos de niveles anteriores
  4. Los pequeños negocios mejoran tímidamente y las medianas siguen rezagadas
  5. Se pierden miles de microempresas, mientras el número de grandes aumenta
  6. Los costes que asumen los pequeños negocios marcan máximos históricos

Las pymes españolas están vendiendo más que nunca, pero sus resultados no acompañan. Aunque en el primer trimestre de 2025 las ventas superaron en casi un 9% los niveles de 2019, la rentabilidad bruta sigue por debajo. Y ni las pequeñas ni las medianas han recuperado el ritmo de crecimiento que tenían antes de la pandemia. Las primeras están un 16% por debajo de su trayectoria prepandemia y las segundas, un 7%.

Los datos publicados en el último informe de la Confederación Española de la Pequeña y Mediana Empresa (Cepyme) reflejan un problema de fondo: las empresas logran facturar más, pero con márgenes más estrechos, menor productividad y costes al alza.

El beneficio bruto real por pyme ha caído un 15,2% en las pequeñas y un 10,8% en las medianas respecto a 2019. En cuanto a la productividad, mejora tímidamente tras una larga fase de retroceso, pero sigue por debajo de los niveles de referencia previos a la crisis sanitaria.

A todo esto se suma una transformación silenciosa del tejido empresarial: desde 2019 han desaparecido miles de microempresas, mientras las grandes compañías ganan peso en empleo y financiación. En este contexto, los pequeños negocios no sólo luchan contra la inflación y el aumento del SMI, sino también contra una brecha estructural de competitividad que amenaza con cronificarse.

Las ventas de las pymes crecen con fuerza, pero su rentabilidad ha caído un 15% desde 2019

Según se expone en el análisis de Cepyme, las pequeñas y medianas empresas han logrado impulsar sus ventas durante el primer trimestre de 2025. En términos reales -ajustados por inflación- el volumen de ventas aumentó un 4,9% interanual, el mejor dato desde septiembre de 2022. Además, el conjunto de las pymes vendió un 8,9% más que en el mismo periodo de 2019.

Sin embargo, este repunte no basta para recuperar la tendencia de crecimiento previa a la crisis sanitaria. Según el indicador, las ventas de las pequeñas empresas siguen un 16% por debajo de la trayectoria que llevaban antes de la pandemia, y las medianas también van por detrás, pero en menor medida: su diferencia es del 7%.

Todas venden más productos, pero no en las mismas condiciones de rentabilidad que hace seis años. Concretamente, las pequeñas han perdido más del doble de terreno que las medianas, y les está costando mucho más volver a su velocidad de antes.

Los beneficios siguen lejos de los niveles anteriores a la pandemia

Este desfase entre el volumen de ventas y su rentabilidad se refleja en la evolución de los márgenes. Las pymes están vendiendo más, pero con menos margen de beneficio que antes.

A pesar de algunas mejoras trimestrales, la rentabilidad bruta real por empresa, ajustada por inflación, es hoy un 15,2% inferior a la de 2019 en las pequeñas empresas, y un 10,8% menor en las medianas.

El informe de la patronal indica que las empresas medianas encadenan ya 12 trimestres consecutivos de caídas en su beneficio bruto real por pyme, mientras que las pequeñas acumulan siete trimestres seguidos de ligeras subidas, insuficientes para revertir la pérdida estructural de rentabilidad.

La productividad mejora ligeramente, pero también sigue lejos de niveles anteriores

Por otro lado, la productividad de las pequeñas y medianas empresas españolas –medida como el volumen de ventas reales por asalariado– mejoró un 1,7% interanual en el primer trimestre de 2025, encadenando así dos trimestres consecutivos de crecimiento tras siete de caídas.

Pero esta capacidad productiva sigue por debajo de cualquier nivel alcanzado entre 2016 y 2019 y, en comparación con el pico de productividad logrado en el tercer trimestre de 2022, las pymes han retrocedido un 2,9%.  

Aunque hay una leve recuperación reciente, la eficiencia con la que las pymes utilizan a sus trabajadores para generar ventas sigue muy deteriorada. Se refleja una pérdida estructural de eficiencia en el uso de los recursos humanos, no se trata de un bache puntual, sino de un retroceso que se mantiene en el tiempo.

Las pequeñas empresas trabajan a pleno rendimiento, pero los márgenes ya no son los mismos
Las pequeñas empresas trabajan a pleno rendimiento, pero los márgenes ya no son los mismos.

Los pequeños negocios mejoran tímidamente y las medianas siguen rezagadas

El repunte fue más notable en las pequeñas empresas (incluidas las microempresas), donde la productividad aumentó un 2,2% interanual, el mayor incremento desde marzo de 2022. En cambio, en las empresas medianas el avance fue muy limitado (+0,5%) y representa el primer dato positivo tras casi dos años de descensos.

Todas las pymes siguen sin recuperar el nivel de eficiencia que alcanzaron tras la pandemia. En el caso de las pequeñas, su capacidad para generar ventas por empleado está un 1,8% por debajo de ese punto máximo. En las medianas, la diferencia es aún mayor: están un 6,9% por debajo. Esto refleja que las medianas lo están teniendo más difícil para volver a funcionar con la misma eficacia que antes.

Se pierden miles de microempresas, mientras el número de grandes aumenta

La recuperación del tejido empresarial español tras la pandemia no ha sido uniforme. Desde 2019 han desaparecido 22.700 microempresas, lo que representa una caída del 2% en este segmento, mientras que las grandes empresas han crecido un 24,4% en el mismo periodo. El número de empresas pequeñas aumentó un 10,4% y el de medianas un 11,9%.

Esta tendencia se confirma también al observar la evolución más reciente. En el primer trimestre de 2025, el número total de pymes con empleados se estancó respecto al año anterior, debido a una caída del 0,4% en las microempresas con trabajadores. Por el contrario, las empresas pequeñas crecieron un 2% y las medianas un 2,7%.

Las pymes pierden terreno en la creación de empleo

El debilitamiento del tejido microempresarial también se refleja en los datos de empleo. Aunque el número de asalariados en pymes aumentó un 1,9% interanual en el primer trimestre, se trata del menor incremento desde 2021. Además, la creación de empleo se concentró en las empresas de mayor tamaño.

Las microempresas apenas aportaron el 2,1% del empleo asalariado creado en el último año, mientras que las pequeñas y medianas representaron conjuntamente un 31%. Por su parte, las grandes empresas generaron el 68,3% del nuevo empleo, consolidando su posición dominante en el mercado laboral.

El salario mínimo presiona más a las empresas más pequeñas

El encarecimiento del empleo tiene un impacto especialmente fuerte en las empresas de menor tamaño, donde los salarios medios son más bajos. En 2025, el Salario Mínimo Interprofesional (1.184 euros mensuales) equivale al 72,2% del salario medio bruto en las microempresas, mientras que en las grandes empresas representa sólo el 50,8%.

Esta proporción evidencia que los incrementos del salario mínimo afectan con mayor intensidad a las pymes más pequeñas, elevando sus costes laborales y dificultando su capacidad para competir y crecer. El impacto se agrava al combinarse con otros factores, como el alza de precios en insumos y servicios, y el acceso más limitado a financiación.

Los costes que asumen los pequeños negocios marcan máximos históricos

El conjunto de las pymes arrastra tres trimestres consecutivos de aumentos en sus costes operativos, tras una breve fase de moderación en 2023. En el primer trimestre de 2025, los costes operativos crecieron un 2,8% interanual, lo que supone un incremento acumulado del 26% respecto a 2019. En el caso de las microempresas, este aumento fue del 26,4%; en las pequeñas, del 27%; y en las medianas, del 22,5%.

Uno de los factores más determinantes ha sido la evolución del coste laboral. Aunque su incremento nominal se ha moderado (3,2% interanual), los últimos tres trimestres han registrado el mayor aumento en términos reales desde 2019, con una subida del 1,8% interanual en el primer trimestre. Este repunte se produce pese al freno en la inflación, lo que indica una presión estructural sobre los márgenes de las pymes.

Energía, bienes de consumo y servicios, entre los más encarecidos

El coste de los insumos también ha vuelto a aumentar. La energía se encareció un 15,6% interanual, rompiendo una racha de ocho trimestres a la baja, y situándose un 76,3% por encima de su nivel de 2019. En cuanto a los bienes de consumo, su precio medio cayó ligeramente en el último trimestre, pero acumula una subida del 30,2% desde 2019.

Por su parte, el coste de los servicios que contratan las pymes creció un 1,6% interanual. Aunque la variación es más moderada, los precios siguen muy por encima de los niveles prepandemia. Desde 2019, los servicios han encarecido un 9,3% de media, con especial impacto en actividades como transporte, correos o seguridad.

Este encarecimiento generalizado lastra la rentabilidad de los pequeños negocios. En especial, de aquellos con menos capacidad para trasladar los costes a precios o para renegociar condiciones con proveedores.