En España, el 86% de los procedimientos concursales iniciados el año pasado afectaron a autónomos o personas físicas, no a sociedades. Eso no significa que las empresas estén a salvo, sino que muchas agotan todos sus recursos antes de reconocer el problema. Para evitarlo, el Colegio de Registradores ha puesto en marcha dos tipos de informe, accesibles desde su sede electrónica, que permiten a cualquier empresa conocer si su situación financiera se parece a la de otras que acabaron en quiebra.
El primero es el Informe de alerta temprana de insolvencia, disponible sólo para administradores y apoderados de una sociedad, con un coste de 15 euros IVA incluido. Esta información aplica un modelo matemático que analiza los datos contables de la empresa y compara su perfil con el de miles de compañías que han terminado en concurso. El resultado es un porcentaje que indica el nivel de similitud con una empresa insolvente.
El segundo estudio se llama Informe de pronóstico de viabilidad y está abierto a cualquier solicitante, no sólo a los gestores del negocio. Su precio es de 30 euros y permite incluir cuentas previsionales para anticipar cómo evolucionaría la solvencia del negocio en diferentes escenarios. Es una herramienta útil para quienes están pensando en invertir, ampliar o reestructurar una sociedad.
El algoritmo permite una precisión superior al 90% en la detección temprana de insolvencias
Ambos modelos han sido desarrollados por el Colegio de Registradores en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona. El algoritmo que usan presume una precisión superior al 90% en la detección temprana de situaciones de insolvencia, al haber sido entrenado con datos reales de miles de empresas que acabaron en concurso.
El informe de alerta temprana toma como base la información depositada en el Registro Mercantil. Tiene en cuenta más de un centenar de variables, desde los niveles de endeudamiento hasta el cumplimiento de las obligaciones contables y fiscales. Por ejemplo, una sociedad que no haya depositado cuentas anuales o cuyo NIF haya sido revocado por Hacienda tiene muchas más probabilidades de estar en riesgo.
Uno de los apartados más útiles del informe es la comparativa sectorial. “El sistema muestra en qué percentil se sitúa el negocio, frente a otras del mismo sector en ratios como liquidez, rentabilidad o nivel de deuda”, explicaron fuentes del Colegio de Registradores, lo que permite saber “si el negocio va por buen camino o si se está quedando rezagado”.
El dato clave, no obstante, es el porcentaje de similitud con una empresa que ha terminado en quiebra. Cuanto más alto es este valor, mayor es la probabilidad de que la empresa analizada esté siguiendo el mismo camino. No se trata de una predicción definitiva, pero sí de una alerta fundamentada para reaccionar a tiempo.
El pronóstico de viabilidad analiza cómo evolucionaría el negocio en función de ingresos y gastos futuros
El segundo informe, el de pronóstico de viabilidad, se apoya en las cuentas previsionales que puede subir cualquier usuario en formato XBRL. Esto permite hacer simulaciones financieras y estudiar cómo evolucionaría la salud del negocio en función de sus ingresos y gastos futuros. Es especialmente útil para quienes buscan captar inversores, solicitar financiación o presentar un plan de viabilidad.

Ambos informes se generan de forma automática y están disponibles en pocos minutos desde la sede electrónica del Colegio de Registradores. Apenas se necesitan tres cosas: contar con un certificado digital, seleccionar la empresa correspondiente y pagar la tasa indicada. En el caso del informe de alerta temprana, sólo los administradores o apoderados podrán completarlo; mientras que el de pronóstico puede solicitarlo cualquier interesado.
Los resultados se presentan en PDF con gráficos sencillos y directos. El autónomo puede comprobar, de un vistazo, si su negocio tiene margen de seguridad o si está al borde del punto muerto operativo. Y calcula también el tiempo estimado para poder saldar deudas con los recursos actuales.
Además de ser una herramienta de autodiagnóstico, el informe puede usarse como documento de apoyo en caso de presentar un plan de reestructuración o incluso ante un proceso concursal. Al estar emitido por una entidad oficial, su valor probatorio ante terceros –incluyendo juzgados y acreedores– es elevado, y puede ayudar a justificar decisiones estratégicas.
El contexto económico justifica el lanzamiento de herramientas como esta. En 2024, los concursos de personas físicas y autónomos crecieron un 120%, mientras que los de sociedades subieron un 23%. La mayoría de procedimientos se declararon “sin masa”, es decir, sin bienes ni activos suficientes para pagar a los acreedores; lo que indica que las empresas llegaron tarde a reaccionar.
Ya hay asesores financieros que recomiendan solicitar el informe junto al cierre contable del año
Este tipo de informes no buscan sustituir al asesoramiento profesional, pero sí ofrecer una primera señal de alarma. Conocer con tiempo si el negocio está en una trayectoria parecida a la de otras que han quebrado permite anticipar decisiones difíciles: desde la reducción de costes hasta la renegociación de deuda o la búsqueda de capital externo.
En algunos casos, los asesores financieros ya recomiendan solicitar el informe junto al cierre contable del año. Es una forma de incorporar una revisión anual del riesgo de insolvencia dentro de la propia gestión del negocio, del mismo modo que se revisa el balance o la cuenta de resultados.
“También puede resultar útil para autónomos que gestionan una sociedad limitada y que, ante una bajada de ingresos o aumento de costes, dudan sobre si seguir invirtiendo o ajustar actividad”, consideraron en el Colegio de Registradores. “El informe no sólo muestra el riesgo actual, sino también el margen que existe antes de caer en pérdidas estructurales, lo que ayuda a tomar decisiones con datos”.
A diferencia de otros productos financieros del mercado, esta herramienta no está vinculada a bancos ni a consultoras privadas. Es un instrumento público y asequible, diseñado expresamente para pymes y autónomos, sin necesidad de contratar servicios externos ni pagar por informes comerciales.
Cuanto más recientes y detallados sea la contabilidad aportada, más útil y preciso será el resultado
Por otro lado, el hecho de que los datos se basen en información registral añade un componente adicional de confianza. No se trata de una estimación genérica, sino de un análisis apoyado en los propios estados contables presentados por el negocio. Cuanto más recientes y detallados sean, más útil y preciso será el resultado.
Si bien aún no hay estadísticas sobre cuántas empresas han utilizado esta herramienta desde su lanzamiento, el Colegio de Registradores ha señalado que su objetivo “es contribuir a reducir los concursos de pequeños negocios y facilitar la toma de decisiones estratégicas”.
Para quienes ya están al límite y temen que la situación sea irreversible, el informe puede ser un punto de partida para actuar o incluso cerrar de forma ordenada, evitando mayores responsabilidades o daños. Y para quienes aún tienen margen, puede ser una señal clara de por dónde empezar a corregir el rumbo.





