Muchos autónomos destacan por su talento y dedicación cuando desempeñan una actividad, pero esta maestría profesional no siempre se traduce en una gestión eficaz del patrimonio que han podido ahorrar. Esta es una realidad que subraya Esmeralda Gómez, CEO de Ekonoky, escritora e inversora, quien en conversación con este medio, destaca la importancia crucial de la educación financiera para este colectivo.

«Un autónomo puede ser muy bueno en lo suyo, pero no tener idea de gestionar sus finanzas», afirma categóricamente Gómez. Esta aseveración pone de manifiesto una desconexión habitual: la habilidad para generar ingresos a través de la actividad profesional no garantiza la capacidad de administrarlos, ahorrarlos e invertirlos de manera inteligente. 

Por otra parte Alfio Bordella, un emprendedor italiano que ha fundado más de 30 empresas entre las que se encuentra una de formación financiera personal, destaca que «un autónomo vive en una montaña rusa constante: un mes ingresas 10.000€, al siguiente 2.000€. Si no sabes cómo anticiparte, gestionar la liquidez, separar cuentas personales y profesionales, invertir bien… entonces acabarás agotado, frustrado y, peor aún, dependiendo siempre de tu tiempo para ganar dinero. Y eso no es libertad, eso es esclavitud moderna». Para este experto en coaching financiero alcanzar la «libertad financiera» es fundamental. 

Los negocios y las gestión de las finanzas personales requieren habilidades distintas

Gómez explica que gestionar un negocio requiere un tipo de conocimiento, mientras que manejar las finanzas personales implica otro completamente diferente. Esto último implica aspectos como el establecimiento de metas financieras, el conocimiento de la regulación que afecta a las finanzas personales (más allá de la fiscalidad del negocio), la visión micro y macroeconómica, la planificación para la compra de vivienda o el uso responsable de tarjetas de crédito. 

Los autónomos se enfrentan a una realidad financiera distinta a la de los asalariados. La irregularidad en los ingresos, la carga fiscal y la necesidad de planificación a largo plazo hacen que la gestión del dinero sea fundamental. A esto se suma una carencia estructural en formación financiera: según la Encuesta de Competencias Financieras elaborada del Banco de España, el 46% de los ciudadanos españoles desconoce conceptos básicos de inversión y ahorro. 

Young businessman throughs around dollars and dances on the street
Hay profesionales del sector inversor que no tienen una buena salud financiera.

Separar las cuentas personales de las del negocio: 196.000 autónomos tuvieron problemas de liquidez en 2024

Según Esmeralda Gómez esta falta de formación es generalizada y no solo por lo que reflejan las encuestas, sino por su propia experiencia en el mundo de la inversión en la que relata haber coincidido con profesionales del sector que no tienen sus propias finanzas saneadas porque “no tienen un objetivo, una trazabilidad, un plan, no saben hacer presupuestos” e incluso “no saben comprar, negociar, posicionarse, venderse, diversificar sus fuentes de ingresos. Y añade que, en definitiva, “no tienen una buena salud financiera”.

El problema no es solo de conocimientos, sino de hábitos. Un autónomo puede facturar miles de euros al año y, aun así, acabar con las cuentas en rojo por no separar las finanzas personales de las del negocio o por no prever los impuestos trimestrales. El Consejo General de Gestores Administrativos alertó que 196.000 negocios enfrentaron serios problemas de liquidez en 2024, incluyendo 129.000 que desaparecieron y 67.000 al borde de la quiebra, según su último Barómetro. Esta cifra, recogida antes de la DANA, refleja la fragilidad de muchos autónomos y podría haberse agravado al cierre del año debido a la catástrofe imprevisible que asoló Valencia.

El 20% de las empresas no sobrevive a los cinco años

Ser autónomo significa asumir múltiples roles: jefe, contable, gestor y planificador financiero, todo en uno. A diferencia de un asalariado, no tienes un sueldo fijo ni un departamento que se ocupe de tus nóminas. Esto te da flexibilidad, pero también te expone a riesgos. Los datos son elocuentes: según el INE, en torno al 20% de las empresas en España (una de cada cinco) no sobrevive a los cinco años, y la mala gestión de la empresa y del patrimonio personal es una causa habitual. Si bien es cierto que un trabajador por cuenta propia o un pequeño empresario suelen dejan su contabilidad y fiscalidad en manos de expertos, otros aspectos, como la gestión del patrimonio propio, no son tan frecuentes ni fácilmente delegables.

Bardolla explica que cualquier trabajador por cuenta propia debería encender todas las alarmas cuando no saben lo que gastan al mes, cuando tienen sus cuentas de su negocio y las personales sin indistinguibles o cuando todos ingresos dependen únicamente de su trabajo personal. ​En estos casos, advierte que la libertad que ofrece la modalidad del trabajo autónomo puede esconder «una esclavitud disfrazada de emprendimiento».

Consejos para lograr la libertad financiera

Para Alfio Bardolla lo más importante es «dejar de cambiar tiempo por dinero». Para salir de esta dinámica y alcanzar la verdadera libertad financiera recomienda dominar tres pilares fundamentales:

1. Crear riqueza: Más allá de trabajar duro

El primer paso no consiste en acumular más horas de trabajo, sino en construir sistemas que generen ingresos sin tu presencia constante. La clave está en desarrollar fuentes de ingreso automáticas, diversificadas y sostenibles. ¿Cómo lograrlo? A través de activos digitales, como cursos en línea, membresías o ebooks; inversiones que produzcan flujos de efectivo, como inmuebles o dividendos; y delegando tareas para escalar tu negocio hasta que pueda operar sin depender exclusivamente de ti. Si tus ingresos están atados a tu tiempo, estás atrapado en una rueda sin fin. El objetivo es que el dinero llegue incluso cuando tú no estés.

2. Gestionar tu riqueza: Control y excedente

No basta con generar ingresos; muchos autónomos ganan bien, pero viven atrapados porque no saben gestionar su dinero. El efectivo entra y, sin un sistema claro, se esfuma. Una buena gestión implica establecer un control riguroso: presupuestos, proyecciones y seguimiento del flujo de caja. También requiere separar cuentas para distintos fines —gastos, impuestos, inversiones y un fondo para la libertad— y automatizar procesos para no depender de la fuerza de voluntad. Solo con una administración efectiva puedes generar excedentes, y ese excedente es el combustible que te permite invertir y romper el ciclo de dependencia del tiempo.

3. Proteger tu riqueza: Seguridad a largo plazo

Crear y gestionar riqueza no tiene sentido si no la proteges. Este pilar se centra en blindar lo que has construido mediante seguridad jurídica y fiscal, estructuras legales que resguarden tus activos y diversificación inteligente —evitando concentrar tus recursos en un solo lugar, moneda o país—. Además, es crucial no vivir al límite: mantener siempre un colchón financiero te da estabilidad. Proteger tu patrimonio asegura que trabaje para ti a largo plazo, en lugar de desvanecerse ante imprevistos.

Todo sin perder de vista el ingrediente esencial que es el de la formación continua, punto en el que coincide con Esmeralda Gómez, y recuerda que «nadie nace sabiendo cómo invertir, automatizar ingresos, gestionar presupuestos o estructurar un patrimonio; todo se aprende».

En definitiva, el talento y el esfuerzo pueden verse perjudicados si no se gestionan bien los recursos financieros. La educación financiera es una herramienta fundamental para que los autónomos puedan aprovechar al máximo su trabajo y asegurar su estabilidad económica a largo plazo. Aprender a gestionar el dinero no solo es una inversión en el negocio, sino en la tranquilidad y el futuro. Adoptar una estrategia financiera sólida puede marcar la diferencia entre la supervivencia y el éxito a largo plazo como reflejan las estadísticas. La clave está en la formación, la planificación y el uso de herramientas adecuadas para optimizar la gestión del dinero.