Recibir una visita inesperada de la Inspección de Trabajo es una situación a la que cualquier autónomo, pequeño negocio o pyme puede enfrentarse. Y negarse a colaborar no es una salida, ya que la negativa a dejar entrar al inspector o no proporcionar la documentación requerida se considera obstrucción y puede acarrear sanciones de hasta 7.500 euros.
Según explicó Ana Ercoreca, inspectora de trabajo y presidenta del SITSS, “el 99% de las vistas son por sorpresa”, especialmente cuando se trata de comprobar el empleo, el registro de jornada o las condiciones de prevención de riesgos laborales. Sólo en casos muy concretos, como un accidente laboral, que requiere la presencia del trabajador o del responsable de personal, se avisa con antelación.
Los datos de la última Memoria de la ITSS de 2023 confirman que la obstrucción no es un asunto menor: ese año se levantaron 4.105 actas por esta causa, un 5,19% del total. Además, el tiempo de trabajo, el registro de jornada, las horas extra y los impagos salariales concentran la mayoría de las sanciones, con más de 49 millones de euros en multas solo en el ámbito de las relaciones laborales.
- ¿Qué sanciones enfrentan los autónomos que no colaboran con el inspector?
- Qué revisa la Inspección de Trabajo con más frecuencia
- Así es una visita de los inspectores a un negocio o una pyme
- Cómo evitar problemas durante una inspección laboral
- Más allá de las sanciones: cómo puede beneficiarse el negocio
¿Qué sanciones enfrentan los autónomos que no colaboran con el inspector?
La negativa a colaborar con la Inspección de Trabajo genera consecuencias indeseadas para cualquier negocio. Aunque, tal y como explicó la presidenta del SITSS, la mayoría de autónomos y pymes responden de forma colaborativa, en ocasiones se producen bloqueos que acaban en un acta por obstrucción.
Este tipo de infracciones están expresamente tipificadas en la normativa laboral y pueden tener un fuerte impacto económico, sobre todo en los negocios más pequeños.
¿Qué se considera obstrucción?
Algo a tener presente es que la ley obliga a autónomos y pymes a colaborar con la Inspección de Trabajo. Por tanto, negarse a dejar entrar al inspector, impedir el acceso a determinadas zonas, no facilitar contratos, nóminas o informes solicitados, o incluso poner trabas en las entrevistas a los trabajadores se consideran obstrucciones a la labor inspectora.
Tal y como explicó la inspectora Ana Ercoreca, “si se niega a dejar pasar, eso constituye una obstrucción y conlleva un acta, porque se está obstaculizando la labor inspectora”.
Los negocios que no colaboran pueden llegar a pagar de 751 a 7.500 euros de multa
La Ley de Infracciones y Sanciones del Orden Social (LISOS) tipifica estas conductas como infracciones muy graves. De hecho, el artículo 50.2 prevé multas de entre 751 y 7.500 euros.
Sin embargo, tal y como explicó Ercoreca, la cuantía puede agravarse en función de lo que se intente ocultar. Por ejemplo, “si la obstrucción afecta a la identificación de un trabajador extranjero en situación irregular, la sanción será más alta”, puntualizó.
Más de un 5% de las actuaciones sancionadoras son por obstrucción
Según la última Memoria de la Inspección de Trabajo, en 2023 se levantaron 4.105 actas por obstrucción, lo que equivale al 5,19% del total de actuaciones sancionadoras.
Estas cifras demuestran que, aunque no es lo más habitual, todavía son numerosos los casos en los que las empresas intentan bloquear el trabajo de la Inspección, con el consiguiente riesgo económico y legal que supone.
Qué revisa la Inspección de Trabajo con más frecuencia
Los datos de la Memoria de la Inspección de Trabajo de 2023 muestran que los negocios se enfrentan sobre todo a sanciones relacionadas con el tiempo de trabajo, el registro de jornada y los salarios. Estos son los ámbitos que más conflictos generan y en los que los inspectores suelen centrar sus actuaciones, especialmente en autónomos y pymes.

El control del tiempo de trabajo y el registro de jornada
Según datos de la Inspección, el tiempo de trabajo es el área que acumula más infracciones. En 2023 se realizaron 32.968 actuaciones y se detectaron 11.168 incumplimientos, con sanciones que superaron los 13,8 millones de euros.
Dentro de este ámbito, el registro de jornada sigue siendo un punto crítico, ya que sólo en la campaña específica se llevaron a cabo 8.355 actuaciones y se levantaron 1.660 infracciones, con más de tres millones de euros en sanciones.
Horas extra no declaradas e impagos salariales
Las horas extra y los salarios son los otros grandes focos de atención. En 2023 se realizaron 2.533 actuaciones por horas extraordinarias, que derivaron en 617 infracciones y 1,6 millones de euros en sanciones.
En cuanto a los salarios, la Inspección llevó a cabo 25.175 actuaciones y detectó 1.808 infracciones, con sanciones que superaron los 8,6 millones. Además, en el conjunto de campañas de control de salarios se sumaron 23.117 actuaciones y casi 3.000 infracciones adicionales.
Contratación y planes de igualdad también bajo la lupa de la Inspección
Más allá del tiempo de trabajo y los salarios, se detectaron otras irregularidades en contratación (el 23,2% de las infracciones) y en el cumplimiento de los planes de igualdad (6,5%).
Según la Memoria, estos ámbitos siguen siendo especialmente vigilados por la Inspección, que combina la imposición de sanciones con requerimientos para que las empresas subsanen las deficiencias detectadas.
Así es una visita de los inspectores a un negocio o una pyme
La presencia de un inspector en un negocio suele generar inquietud, pero el procedimiento responde a unas pautas claras. Según aclaró Ana Ercoreca, la visita puede ser rápida si se trata de un control de empleo o extenderse varias horas cuando se revisan cuestiones de prevención, seguridad o incluso accidentes laborales.
Las visitas casi siempre son por sorpresa
Tal y como explicó la inspectora, “el 99% de las visitas son por sorpresa”. Los inspectores suelen presentarse sin previo aviso, especialmente cuando quieren comprobar control de empleo, registro de jornada o condiciones de prevención.
Sólo en supuestos concretos, como un accidente laboral que exige entrevistar al trabajador o al responsable de personal, la visita puede anunciarse previamente.
Si hay dudas de coacción, las entrevistas a los empleados son en privado
Durante la visita, los inspectores pueden entrevistar a los trabajadores, con o sin la presencia del empresario. “Si se considera que este puede coaccionar o poner nervioso al empleado, la entrevista se realiza en privado”, puntualizó Ercoreca.
Además, recorren las instalaciones y comprueban maquinaria, equipos de trabajo o las condiciones en que se desarrolla la actividad.

La documentación solicitada depende de la actuación
La presidenta del SITSS aclaró que no existe una lista cerrada de documentos, ya que depende de cada actuación. Entre los más habituales se encuentran:
- Controles de empleo: contratos, nóminas y registros de jornada.
- Prevención de riesgos: concierto con el servicio de prevención, evaluaciones de riesgos y documentación sobre formación e información a los trabajadores.
- Riesgos psicosociales: evaluaciones específicas cuando se sospecha de un mal clima laboral.
¿Cuánto suele durar una inspección?
Las visitas no siempre duran lo mismo, sino que esto depende de la razón que la ha motivado.
“Un control de empleo puede resolverse en poco tiempo, mientras que una actuación de prevención o la investigación de un accidente laboral puede ocupar toda una mañana o incluso requerir varias visitas”, aclaró Ercoreca.
Cómo evitar problemas durante una inspección laboral
La realidad es que, aunque la mayoría de los negocios colaboran sin incidentes, todavía hay autónomos y pymes que cometen errores que complican la visita de la Inspección.
Según Ana Ercoreca, aproximadamente entre el 80% y el 90% de las empresas responden de forma correcta, pero en algunos casos se producen bloqueos, negativas de acceso o incluso situaciones tensas.
Negarse a colaborar o ponerse a la defensiva puede salir caro
Uno de los fallos más habituales es mostrar resistencia desde el primer momento, ya sea negando la entrada al inspector o no entregando la documentación solicitada. Esta actitud se considera obstrucción y abre la puerta a sanciones graves que podrían evitarse simplemente con la colaboración.
No contar con el apoyo de la asesoría complica la visita
Un punto a tener en cuenta es la labor de los asesores laborales y graduados sociales para que la inspección se desarrolle con normalidad. Ellos son quienes suelen facilitar la documentación y resolver dudas técnicas que el propio empresario puede desconocer. De modo que no apoyarse en estos profesionales aumenta el riesgo de errores o de incumplimientos involuntarios.
Cumplir con la normativa no sólo evita sanciones
Según explican desde la Inspección, su objetivo no es sancionar, sino comprobar que se cumple la normativa laboral. Cuando los negocios se adaptan, no sólo evitan multas, también reducen el riesgo de accidentes, mejoran el clima laboral y aumentan la productividad.
“Es importante que se cumpla la normativa porque, primero, se evitan accidentes de trabajo, y luego se favorece una mejor relación con los trabajadores”, recalcó Ercoreca.
Más allá de las sanciones: cómo puede beneficiarse el negocio
Cumplir con la normativa laboral no sólo sirve para evitar sanciones. La experiencia de la Inspección demuestra que los negocios que se adaptan obtienen beneficios directos en su funcionamiento diario, tanto en términos de seguridad como de clima laboral.
La prevención reduce riesgos y evita accidentes
Cuando las empresas cumplen con las medidas de prevención, disminuye de forma notable la probabilidad de accidentes laborales. Esto protege a los trabajadores y evita a los negocios costes económicos y legales que, en muchos casos, pueden poner en riesgo su viabilidad.
Un mejor clima laboral repercute en la productividad
El cumplimiento de la normativa también se traduce en relaciones más saludables entre la empresa y los trabajadores. Tal y como subrayó Ercoreca, “si se favorece una mejor relación con los trabajadores, mejora el ambiente laboral y, con ello, la productividad”.
El salario emocional no debe sustituir al salario económico
La Inspección recuerda que el salario emocional -la flexibilidad, el buen ambiente o la posibilidad de conciliar- debe complementarse siempre con el salario económico, pero nunca sustituirlo. “La remuneración debe ajustarse al convenio y a las funciones del trabajador. Se puede pagar más, pero nunca menos”, advirtió la presidenta del SITSS.





