El absentismo laboral, que afecta a miles de autónomos de nuestro país, continúa creciendo y ha alcanzado en los últimos meses niveles récord. Así, el último informe elaborado por Adecco Group Institute sitúa en el 7,6% el porcentaje de horas pactadas que se perdieron por absentismo durante el primer trimestre del año 2026. Esto, en cifras argumentadas en el mismo informe, supone que una media de 1,5 millones de trabajadores no acudieron cada día a su puesto de trabajo, debido, en la mayoría de las ausencias, a una incapacidad temporal.
El problema tiene, además, una factura cada vez mayor para las empresas. CEOE calcula que el coste total del absentismo en España alcanzó los 33.000 millones de euros el año pasado, en 2025, después de haberse triplicado en una década. De esta cantidad, más de la mitad, unos 17.000 millones, fueron asumidos directamente por los autónomos y empresas. En ese sentido, la organización empresarial reclama medidas para reducir el impacto de las bajas por contingencias comunes y agilizar así los procesos de recuperación.
- Una población activa cada vez más envejecida y con más foco en los problemas de salud mental
- Las empresas asumen 17.000 millones del coste del absentismo y reclaman soluciones
Las bajas laborales obligan a las empresas a asumir cada vez más costes y reorganizar sus plantillas
Los datos de Adecco muestran hasta qué punto el absentismo se ha convertido en un problema estructural para el mercado laboral español. Y es que durante el primer trimestre de 2026 se perdió por este motivo el 7,6% de las horas pactadas, de las cuales el 5,9% correspondió a procesos de incapacidad temporal, que continúan siendo el principal componente del absentismo.
La cifra supone que cada día se ausentaron de su puesto una media de 1,5 millones de trabajadores. Ahora bien, el fenómeno no afecta de la misma manera a todos los sectores, y es la industria la que registró una tasa de absentismo del 7,9% al inicio del año, seguida de los servicios, con un 7,7%, mientras que la construcción se situó en el 6,3%.
En ese sentido, Adecco apunta a varios factores para explicar esta evolución. Uno de ellos es el envejecimiento de la población activa, ya que cada vez hay más trabajadores de mayor edad dentro de las plantillas y esto obliga a las empresas a afrontar una realidad laboral diferente, con nuevas necesidades de adaptación y prevención.
El informe también señala el aumento de los problemas relacionados con la salud mental. La ansiedad, la depresión y el llamado burnout, un estrés laboral crónico, se han convertido en factores relevantes dentro de la evolución del absentismo. Además, este tipo de procesos suelen tener una duración superior y presentar más recaídas que otras patologías físicas.
A estos factores, se suma la mayor exigencia física que soportan determinados trabajadores. De nuevo, según Adecco, las enfermedades profesionales con baja aumentaron un 6,16% durante 2025 y más del 80% de estos casos estuvieron relacionados con agentes físicos. En concreto, los movimientos repetitivos, las posturas forzadas y la sobrecarga física tienen especial incidencia en determinadas actividades industriales.
En relación con el informe, Carlos Arcas, director de Adecco Group Institute, considera que el mercado laboral está entrando en una nueva etapa, a la que hay que adaptarse. Porque el reto ya no consiste únicamente en reducir el absentismo, sino en adaptar las empresas a una realidad marcada por mayores problemas de salud, por lo que hay que introducir más flexibilidad, reforzar las políticas de salud laboral y modificar determinadas estrategias de organización del trabajo para afrontar esta evolución que, desde luego, parece imparable.

Las empresas asumen 17.000 millones del coste del absentismo y reclaman soluciones
La evolución del absentismo laboral no significa, no obstante, que todas las ausencias puedan atribuirse a decisiones voluntarias de los trabajadores. De hecho, el propio presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, ha reconocido que el absentismo tiene una dimensión sanitaria antes que económica. Durante la última jornada organizada por la patronal, señaló, en relación con esto, que detrás de cada baja médica hay una persona que necesita atención y una respuesta eficaz del sistema. Lo que no quita que haya que reclamar al Estado que se deba actuar ante el aumento de las bajas por contingencias comunes.
CEOE calcula que el coste total del absentismo ha alcanzado los 33.000 millones de euros a finales de 2025, una cantidad que incluye el impacto para las compañías y para el Estado. Además, también según los datos de la patronal de los empresarios, la cifra se ha triplicado en los últimos diez años.
Y, como siempre sucede, el impacto puede ser especialmente difícil de gestionar para las pequeñas y las medianas empresas. Porque cuando falta un trabajador en una plantilla reducida, existen menos posibilidades de repartir sus tareas entre otros empleados, o bien de sustituirlo rápidamente. Y una ausencia prolongada puede obligar a reorganizar turnos, aumentar la carga de trabajo del resto de la plantilla o recurrir a nuevas contrataciones, con el consiguiente gasto extra que supone.
En la misma línea, CEPYME también ha situado el absentismo laboral entre los principales problemas que afectan actualmente a las pymes. De hecho, la organización ha advertido de que las dificultades para encontrar trabajadores se combinan con el incremento de las ausencias, lo que limita la capacidad de las empresas para crecer.
Y ante el aumento constante en las cifras, ambas organizaciones, CEOE y CEPYME, reclaman una respuesta rotunda que combine las actuaciones de las empresas, las administraciones y también el sistema sanitario. Porque el absentismo ya no puede considerarse únicamente un problema de gestión de personal, sino una crisis directa sobre la productividad, los costes y la capacidad de las empresas para sostener la necesidad de trabajadores en el día a día.





