Carlos Guerrero es abogado y conoce bien los juzgados mercantiles de pasearse por ellos desde hace más de dos décadas. Pero hace un lustro decidió emprender, y cambiar el despacho por una plataforma digital que, desde entonces, ha ayudado ya a cancelar más de 75 millones de euros en deudas, y auxiliando a más de 5.000 autónomos. Se llama Debify, y ofrece soluciones para quienes lo han perdido todo: desde familias sobreendeudadas, hasta profesionales que avalaron su propio negocio, que no llegó a sobrevivir.

La propuesta de Debify va más allá de la asesoría jurídica. Se presenta como una fintech legal, que aplica la Ley de Segunda Oportunidad y otras herramientas de reestructuración financiera mediante inteligencia artificial, para ofrecer soluciones rápidas y personalizadas a autónomos y negocios en apuros.

Su objetivo, asegura este emprendedor, es rehabilitar al deudor y devolverle una vida económica activa, sin listas negras, ni amenazas de embargo. “Lo primero que se pierde con las deudas no es el dinero, es la paz mental”, afirmó Carlos Guerrero. “He visto autónomos con talento paralizados durante años, simplemente por no saber que existía una salida legal a su situación”.

Siendo muy útil, la Ley de Segunda Oportunidad no es la única salida

Esa salida pasa en muchos casos por la Ley de Segunda Oportunidad, pero también por otras vías menos conocidas. “No todo el mundo puede o quiere llegar a un juzgado. Nosotros estudiamos cada caso y vemos qué solución encaja mejor: puede ser una cancelación total, una reunificación con descuento o un acuerdo con los acreedores”, explicó.

Y es que, en opinión de este experto, lo fundamental es que el cliente recupere el control de su vida financiera. “Cuando alguien vuelve a tener una cuenta sin embargos, una tarjeta o la posibilidad de pedir un préstamo, se produce un cambio total en su autoestima”.

Carlos Guerrero fundó Debify tras una larga trayectoria en despachos especializados en derecho mercantil y concursal
Carlos Guerrero fundó Debify tras una larga trayectoria en despachos especializados en derecho mercantil y concursal.

Carlos Guerrero fundó Debify tras una larga trayectoria en despachos especializados en derecho mercantil y concursal, pero no quería limitarse a ser un abogado más. “La creamos porque estábamos cansados de ver cómo la burocracia alejaba a la gente de su derecho a empezar de nuevo”, recordó. De ahí que una de sus prioridades sea simplificar el proceso. “No queremos que nadie se pierda en tecnicismos. Nuestro trabajo es traducir la ley a un lenguaje claro y útil”.

La plataforma se apoya en la IA para analizar cada caso y agilizar el trabajo jurídico. Pero eso no significa deshumanizar el proceso. Al contrario. “La tecnología nos da eficiencia, pero lo que marca la diferencia es la empatía. Por eso cada cliente tiene un asesor real que lo acompaña desde el primer momento”, aseguró. Esa cercanía es clave para ganar la confianza de personas que llegan con miedo, ansiedad o desconfianza por experiencias previas.

Los autónomos representan un porcentaje creciente de los usuarios de Debify

Muchos autónomos se vieron obligados a cerrar su actividad durante la pandemia o tras una mala racha económica. Otros arrastran avales personales por préstamos que pidieron para su negocio. “Una de las injusticias que más me indignan es que el fracaso empresarial se convierta en una cadena perpetua. Si has intentado emprender y no te ha salido bien, mereces poder volver a empezar”, sostuvo Guerrero.

En su día a día, este emprendedor ve casos que van desde los 10.000 hasta los 300.000 euros. Pero la cifra no es lo más importante. “Para una persona con ingresos justos, una deuda de 15.000 euros puede ser un pozo sin fondo. Lo relevante es la proporción y el impacto que tiene en su vida”. Por eso, insiste en que el acceso a estos procesos debe democratizarse. “La cancelación de deudas no puede ser un lujo para quien se puede pagar un bufete”.

Según el fundador de Debify, la exoneración de deudas no puede ser un lujo para quien se puede pagar un bufete
Según el fundador de Debify, la exoneración de deudas no puede ser un lujo para quien se puede pagar un bufete.

La atención al cliente y la pedagogía son dos elementos esenciales en su planteamiento. “Hay personas que llegan convencidas de que su vida está arruinada para siempre. Y cuando les explicamos que pueden salir de ahí legalmente, no se lo creen. Ese momento de alivio, cuando ven que hay una salida, es uno de los más gratificantes de este trabajo”, afirmó. También advierte de que muchas veces el entorno familiar empeora la situación: “No es raro que alguien oculte sus deudas durante meses o años por vergüenza, y eso sólo agrava el problema. Nosotros no juzgamos a nadie”.

Desde que arrancó, en Debify han visto crecer exponencialmente la demanda. “La situación económica no ha mejorado para todo el mundo. Hay miles de familias que viven al día, y cualquier imprevisto –una separación, una avería del coche, una baja médica…– las deja en números rojos”, señaló Guerrero. Frente a eso, considera que es clave tener mecanismos legales y accesibles para evitar el colapso. “Rehabilitar financieramente a una persona además de ser justo, es también bueno para el sistema económico en su conjunto”.

Según este experto, todavía hay mucho desconocimiento sobre la Segunda Oportunidad

“Más del 60% de la población no sabe que puede cancelar sus deudas si cumple los requisitos. Por eso hacemos un gran esfuerzo de divulgación, con guías, artículos y sesiones online gratuitas”. En esta línea, Guerrero ha lanzado recientemente un podcast sobre educación financiera, para emprendedores y autónomos.

La idea de Debify no es convertirse en un despacho tradicional digitalizado, sino en una herramienta social con base tecnológica. Por eso, además de escalar el modelo, están formando alianzas con otras entidades y preparando recursos formativos que puedan llegar a colegios, asociaciones y pequeños negocios. Guerrero insiste en que la educación financiera debería ser una asignatura obligatoria. “No se trata sólo de ahorrar o invertir. Se trata de saber cómo evitar que una mala racha te hunda del todo”.

Su experiencia profesional se cruza con la personal en muchos momentos. “He sido autónomo toda mi vida. Sé lo que es no tener red. Por eso cuando alguien llama y nos cuenta su historia, no veo un número de expediente. Veo a alguien como yo, que ha intentado salir adelante por su cuenta y necesita ayuda”, concluyó.