Los autónomos ya tienen que dedicar más de la mitad del año y un 54% de los ingresos de su negocio sólo para pagar impuestos y cotizaciones en 2025. Así se desprende del último informe publicado por la Fundación Civismo, un think tank de economistas y catedráticos que lleva más de un lustro calculando el número exacto de días que necesitan los contribuyentes para que el dinero que cobran vayan realmente a parar a su bolsillo
La Fundación Civismo hace este cálculo año a año a través del Día de la Liberación Fiscal (DLF), que simboliza la jornada en la que el contribuyente medio deja de trabajar exclusivamente para pagar impuestos y comienza a generar ingresos para sí mismo. En 2025, este momento se ha retrasado hasta el 18 de agosto, lo que supone dos semanas más de esfuerzo fiscal que en el ejercicio pasado.
Según la organización, la fecha de este año supone el registro más tardío desde que existen datos comparables, y representa un hito preocupante para el análisis del esfuerzo fiscal en España. Este informe es un aviso más de la «asfixiante» carga tributaria que soportan los pequeños negocios españoles y que llevan años denunciando organizaciones como la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA).
Los autónomos tendrán que trabajar este año un total de 228 días para pagar impuestos y cotizaciones
En 2025, el ciudadano medio dedica 228 días de trabajo al pago de impuestos, lo que supone 16 días más que en 2024, cuando el Día de la Liberación Fiscal cayó el 30 de julio. Según la Fundación Civismo, este desplazamiento implica un incremento del esfuerzo fiscal del 7,5 % en apenas un año.
Sin embargo, el esfuerzo fiscal no se distribuye de forma homogénea. El Día de la Liberación Fiscal varía según el lugar de residencia del contribuyente. Así, mientras que en el País Vasco se alcanza el DLF el 12 de agosto, en Cataluña y Extremadura no se logra hasta el 24 de agosto. Esta diferencia responde principalmente al diseño del IRPF autonómico y a la existencia de tributos propios regionales, como en el caso de Cataluña, que cuenta con más de 15 impuestos adicionales que agravan la carga impositiva local.
En cualquier caso, la organización explicó que el progresivo retraso del Día de la Liberación Fiscal año tras año actúa como termómetro de un «sistema fiscal hipertrofiado», cuya evolución «no responde a los principios de eficiencia, equidad ni neutralidad». En este contexto, cada vez más voces reclaman una reforma tributaria profunda, orientada hacia la simplificación, la transparencia y la corresponsabilidad fiscal, que garantice un equilibrio justo entre las necesidades del Estado y la libertad económica del ciudadano.
Más del 54% de los ingresos de los autónomos se destinan a pagar impuestos
Según la Fundación Civismo, la carga fiscal soportada por el contribuyente no se limita al calendario, sino que también se expresa en términos de presión efectiva sobre su renta disponible. En 2025, se estima que el ciudadano medio pierde más de la mitad de sus ingresos (un 54,5 %) en impuestos.
Esta cifra representa un aumento acumulado de más de cinco puntos porcentuales desde el año 2019, reflejando un modelo impositivo que grava con especial intensidad las rentas del trabajo y el consumo, en detrimento de otros tipos de ingresos.
Uno de los factores clave que explican este fenómeno es la ausencia de deflactación de los tramos del IRPF, lo que ha provocado un incremento silencioso de la carga tributaria. A pesar de no haberse introducido reformas explícitas en el impuesto sobre la renta, la recaudación por IRPF ha crecido notablemente, debido a que la inflación y el aumento nominal de los salarios han empujado a millones de contribuyentes a tramos impositivos superiores, sin una mejora real de su poder adquisitivo. Este mecanismo —conocido como progresividad fría— constituye una forma de inflación fiscal encubierta que distorsiona el principio de transparencia y afecta la capacidad de planificación financiera de los ciudadanos.
Son más de 100 días al año sólo para pagar el IVA y el IRPF
El estudio de la Fundación Civismo también analiza la cantidad exacta de días que necesitan los autónomos y demás contribuyentes para hacer frente a cada una de sus obligaciones con Hacienda.
Como se puede observar en la tabla a continuación, el conjunto de los contribuyentes tuvieron que trabajar más de 101 días al año para pagar el IVA y el IRPF.

Más de 80 días al año para pagar otros impuestos como el IBI
Y más allá del IRPF y el IVA, el ciudadano medio dedica otros 4.850 € al año a impuestos como el IBI, el impuesto de circulación, transmisiones patrimoniales, sucesiones y diversas tasas municipales.
Estos tributos suponen más de 80 días laborales adicionales y, aunque menos visibles en el debate público, son omnipresentes en la vida cotidiana del contribuyente, sumando carga fiscal sin la correspondiente visibilidad o justificación política





