El renting de automoción continúa ganando terreno en España y consolidándose como una fórmula atractiva para cerca de un millón de autónomos que dependen de su vehículo para trabajar.

Según los últimos datos de la Asociación Española de Leasing y Renting (AELR), entre enero y agosto de 2025 se firmaron 230.127 operaciones de renting, un 2,7% más que en el mismo periodo del año anterior. Esto significa que el 21,9% de los vehículos matriculados en España lo hicieron bajo esta modalidad.

“El mercado de renting sigue mejorando en lo que va de año, sustentado en el uso creciente por empresas y particulares”, destacó José Coronel de Palma y Martínez-Agulló, presidente de la AELR.

  1. La demanda de autobuses y furgonetas impulsa el ‘renting’ entre autónomos y pymes
  2. El diésel pierde potencia mientras los eléctricos se hacen un hueco
  3. Cataluña y Madrid destacan en el número de matriculaciones
  4. La fórmula tiene ventajas para autónomos y pequeños negocios

La demanda de autobuses y furgonetas impulsa el ‘renting’ entre autónomos y pymes

Por segmentos, los turismos lideran el mercado con 183.371 operaciones, un 2,8% más que en 2024. Les siguen las furgonetas, que alcanzaron 37.664 matriculaciones en renting, aunque su aumento fue casi del doble sumando un 4,8%.

El alquiler de camiones también creció ligeramente, con 2.755 contratos (+2,6%), mientras que el de autobuses experimentó el mayor repunte, con 84 operaciones (+68%). En cambio, los todoterrenos registraron un retroceso del 12,9%, hasta 5.182 unidades.

En el caso del renting agrícola, las cifras se mantuvieron estables con 1.071 operaciones, prácticamente en línea con el año pasado.

El diésel pierde potencia mientras los eléctricos se hacen un hueco

La gasolina fue la propulsión más demandada en renting, con 136.103 unidades (59,1%), seguida del diésel, con 77.181 (33,5%). Sin embargo, los vehículos eléctricos continúan ganando presencia, alcanzando 12.447 matriculaciones en en esta modalidad, lo que representa ya el 5,4% del total.

Si se suman las propulsiones alternativas (eléctricos, GLP y GNC), representan el 7,3% de los vehículos de renting matriculados hasta agosto.

Un dato relevante es que el peso del diésel en el renting ha caído respecto a 2024, al pasar del 38,6% al 33,5%, confirmando el retroceso de esta tecnología frente a la gasolina y a las opciones eléctricas.

Muchos autónomos están optando por el renting para tener un vehículo sin necesidad de comprarlo
Muchos autónomos están optando por el renting para tener un vehículo sin necesidad de comprarlo.

Cataluña y Madrid destacan en el número de matriculaciones

En el desglose territorial, Cataluña registró un crecimiento del 15,7% en renting con 1.036 operaciones, mientras que la Comunidad de Madrid concentró 14.456 matriculaciones (+14,3%).

En cuanto a marcas, Volkswagen lideró el mercado con 1.557 vehículos en renting en agosto, un 42% más que el año anterior.

Además, si se consideran las matriculaciones de vehículos nuevos y usados, el mercado español movió en agosto 88.754 unidades en total, lo que supone un 18,1% más que en el mismo mes de 2024.

La fórmula tiene ventajas para autónomos y pequeños negocios 

El renting se ha consolidado como una opción muy utilizada en el mercado y, según destacaron desde la asociación que reúne a estas compañías, resulta especialmente atractivo para autónomos y pequeñas empresas que necesitan un vehículo en su día a día para realizar su actividad, desde técnicos hasta transportistas pasando por comerciales.

A través de esta fórmula de alquiler los profesionales pueden renovar flotas sin necesidad de grandes desembolsos iniciales y ofrece una gestión más flexible, con contratos adaptados a las necesidades de cada negocio y ventajas fiscales frente a la compra tradicional.

El crecimiento sostenido de la demanda, tanto en turismos como en vehículos comerciales, refleja que el renting ya no es exclusivo de las grandes corporaciones. Cada vez más profesionales por cuenta propia lo adoptan como una fórmula para disponer de su vehículo de trabajo, sin asumir los riesgos financieros de una adquisición en propiedad.