Bruselas ha anunciado un acuerdo para simplificar la Política Agrícola Común (PAC) con el objetivo de reducir la carga administrativa y ahorrar miles de millones de euros a agricultores y gobiernos nacionales.

Sin embargo, la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores (Asaja) alerta de que la supuesta simplificación solo beneficiará a unos pocos y que el ahorro real se lo quedará la administración, dejando fuera a los autónomos y pymes que sostienen el campo español. 

Además, acusan a la Comisión Europea de realizar un “ejercicio de trilerismo político” para maquillar los recortes del presupuesto comunitario destinado al sector primario.

Bruselas promete menos papeleo y más competitividad para los agricultores

El pasado 10 de noviembre, el Consejo de la Unión Europea y el Parlamento Europeo anunciaron un acuerdo para simplificar la Política Agrícola Común (PAC). Según el comunicado oficial, la reforma pretende “reforzar la competitividad de la agricultura europea reduciendo la burocracia, apoyando a los agricultores –en especial a los pequeños y a las nuevas empresas–, fomentando la innovación y aumentando la productividad”.

La Comisión Europea sostiene que las medidas permitirán reducir costes tanto a las administraciones nacionales como a los productores. Según sus cálculos, podrían suponer ahorros de hasta 1.600 millones de euros anuales para los agricultores y más de 200 millones para las administraciones públicas.

Entre las principales medidas figuran la reducción de controles sobre el terreno, la eliminación de la verificación anual de resultados y un aumento de los pagos a los pequeños agricultores, además de una simplificación de las normas medioambientales para las explotaciones ecológicas.

Fuentes consultadas de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), valoraron positivamente un “cambio de sensibilidad” en la Comisión Europea tras las movilizaciones del campo en diferentes países. Y en este sentido celebraron que las exigencias medioambientales se realicen por la “vía del incentivo, del apoyo y del asesoramiento” en lugar de la “persecución”.

Los agricultores temen que la burocracia se mantenga para la mayoría de pymes 

Otros profesionales del campo, sin embargo, hacen una lectura muy distinta. José María Castilla, director de la oficina de la organización en Bruselas de Asaja, consideró en declaraciones a este medio que la simplificación anunciada por Bruselas “no supondrá un ahorro real para los productores, sino solo para las instituciones”.

Castilla insistió en que la medida no beneficiará a la economía real porque sólo se puede calcular el ahorro para la administración  mientras que “está por ver” y aún falta comprobar “en qué se traduce realmente” para los autónomos y pymes del sector primario.

El portavoz de los jóvenes agricultores en Bruselas lamentó que la reforma solo se centre en los agricultores con explotaciones reducidas y en los ecológicos, “dejando fuera a la mayoría de profesionales del campo”.

A través de su organización, recordó que han criticado que esta reforma “no esté enfocada a lo que es el verdadero modelo europeo, que es la agricultura profesional”. Castilla añadió que “no debe discriminar según el modelo de agricultura y debería afectar a todos por igual”.

A su juicio, esta orientación responde más a un sesgo político que a una mejora técnica de forma que “los agricultores que hacen gestión integrada de plagas, agricultura convencional, de conservación o biotecnología han sido discriminados por una cuestión de ideología, y eso lo rechazamos totalmente desde Asaja”.

Es por ello que reclaman que cualquier simplificación de la PAC debería beneficiar a todos los agricultores activos, independientemente del modelo de producción, la orientación técnica o la dimensión de la explotación.

La simplificación burocrática de la PAC podría no llegar a todos los autónomos y pymes del sector primario
La simplificación burocrática de la PAC podría no llegar a todos los autónomos y pymes del sector primario.

Asaja denuncia un «engaño» para enmascarar los recortes de la PAC

Para los profesionales del campo, esta propuesta no traerá mejoras sustanciales ante la revisión Marco Financiero Plurianual (MFP) 2028-2034 que está encima de la mesa.  

La propuesta de Ursula Von der Leyen supone para Castilla “un ejercicio de maquillaje político y un intento de engaño tanto al Parlamento Europeo como al conjunto del sector agrario europeo”.

Así, aunque la presidente de la Comisión envió una carta al Parlamento asegurando estar dispuesta a aceptar cambios, el director de la oficina e Asaja en Bruselas consideró que “realmente es una farsa” porque “no cambia la propuesta, solo dice que aceptaría enmiendas si el Parlamento o el Consejo las mandan” y aseguró que es “humo, un ejercicio de trilerismo político”.

A su juicio, el supuesto “nuevo paquete rural” que plantea las instituciones comunitarias “no está ligado a la agricultura”, sino que “es muy genérico y sin especificar”. 

Por eso, argumentó que “es una maniobra de engaño para vender flexibilidad cuando en realidad se mantienen los recortes estructurales”.

Tal y como ya recogió este medio, las principales organizaciones agrarias sostienen que la propuesta presupuestaria de la CE reduce de forma sustancial los pagos directos y los fondos de desarrollo rural.

Según los cálculos de Asaja, la revisión del marco financiero implica una reducción del 22% en los fondos agrícolas, que ascendería al 33% si se tiene en cuenta la inflación. 

Castilla recordó que “la PAC ha llegado incluso a ser el 60 o el 70% de todos los fondos de la Unión Europea, pero con esta nueva propuesta estaría por debajo del 15%”.

Bajo su perspectiva, esta rebaja contradice el discurso oficial sobre la autonomía estratégica europea: “No hay mayor autonomía estratégica que tener una alimentación de calidad y barata, asequible, y la asequibilidad solo se garantiza a través de los fondos de la PAC”.

El futuro de las explotaciones del campo español se está negociando en Bruselas

Castilla expuso que el denominado Objetivo Rural, que obliga a destinar al menos un 10% de los recursos a zonas rurales, “se presenta como un avance, pero en realidad oculta un recorte estructural del 17,6% en los pagos básicos y una reducción del 40% en el fondo de desarrollo rural”.

Además, Asaja denuncia que “el traslado de artículos como las definiciones de agricultor activo, joven agricultor o agricultura ecológica al Reglamento de Ejecución no garantiza autonomía, ni control presupuestario real”.

En este sentido, Castilla advirtió de que una reducción de los fondos agrícolas debilitaría la soberanía alimentaria europea y haría al continente dependiente del exterior, como ya ocurrió con la energía o los productos sanitarios durante la pandemia. 

“Si seguimos por este camino, corremos el riesgo de depender de otros países también para comer. Ya nos pasó con el gas ruso y con las mascarillas durante la pandemia. La Comisión Europea no puede repetir ese error”, alertó.

Mientras el futuro de la PAC se debate estos días en Bruselas, los profesionales del campo temen que la prometida reducción de la burocracia solo llegue a unos pocos mientras la mayoría pierden fondos y la Administración acaparará la mayor parte del ahorro.