1. La preocupación por el empelo de los fondos ha llegado hasta Bruselas
  2. Ha fallado el diseño de grandes convocatorias, como los PERTE
  3. Muchas ayudas terminan siendo inaccesibles para quienes más las necesitan

España se arriesga a perder una parte importante de los fondos europeos asignados si no acelera de forma urgente su ejecución. A poco más de un año del fin del plazo para completar los proyectos, cerca del 40% de las convocatorias aún no han registrado ninguna concesión. Miles de autónomos siguen esperando unas ayudas que no llegan, atrapadas entre trámites interminables y una gestión que los expertos tachan de ineficaz. Bruselas, además, ha mandado a sus funcionarios que averigüen los destinos de estos fondos y por qué no están llegando a sus principales destinatarios: los autónomos y las pymes.

Así, según cálculos de BBVA Research, hasta finales de 2024 se habrían ejecutado 46.243 millones de euros, lo que supone apenas el 58% del total previsto. Para evitar dejar dinero sin gastar antes de agosto de 2026, como exige la Comisión Europea, sería necesario acelerar el ritmo de ejecución en al menos un 29%.

Y sin embargo, los últimos datos apuntan a todo lo contrario: una ralentización, tanto en las nuevas licitaciones como en la adjudicación de fondos. Mientras tanto, el grueso de los pequeños negocios que cumplen con los requisitos sigue sin ver un solo euro. La pregunta de Bruselas es ¿en qué se está gastando entonces el dinero?

La preocupación por el empelo de los fondos ha llegado hasta Bruselas

Representantes de la Comisión Europea –los conocidos informalmente como “hombres de negro”– se encuentran estos días en España revisando el estado de la ejecución del Plan de Recuperación. No se trata de una inspección en sentido estricto, sino de un procedimiento ordinario de seguimiento. Pero ante la situación actual de retrasos y baja absorción, su presencia no pasa en absoluto desapercibida. Y lo que es más, su informe podría condicionar futuros desembolsos si no se acredita un uso eficaz de los fondos ya liberados.

Celia Ferrero, vicepresidenta de ATA
Celia Ferrero, vicepresidenta de ATA.

La vicepresidenta de ATA, Celia Ferrero, considera que el problema no es únicamente de lentitud administrativa, sino de enfoque: “Ninguna de las líneas de fondos europeos está diseñada desde la perspectiva del autónomo o la pyme”, señaló a este diario. Según explicó Ferrero, muchos de estos profesionales carecen de los recursos humanos, técnicos o financieros para preparar una solicitud en condiciones. A ello se suma la falta de información clara y accesible sobre a qué líneas pueden optar y cómo hacerlo.

En muchos casos, los pequeños negocios necesitan un acompañamiento especializado para enfrentarse a procesos burocráticos muy complejos. “Sin ayuda de un tercero que acompañe al autónomo en todo el proceso, simplemente no accede a las ayudas”, aseguró Ferrero. Por eso, en ATA proponen replicar el modelo del Kit Digital –una de las pocas iniciativas que ha funcionado bien, al decir de los expertos– también en otros ámbitos como la sostenibilidad o la eficiencia energética. “En el caso de sostenibilidad, por ejemplo, se podría crear un kit verde, para ayudar a los autónomos a adaptarse”, sugirió.

Ha fallado el diseño de grandes convocatorias, como los PERTE

Otro obstáculo clave es el diseño de los grandes proyectos estratégicos financiados por los fondos europeos, los llamados PERTE. Aunque en teoría deberían transformar sectores enteros, en la práctica muchas veces están copados por grandes empresas que apenas dejan espacio a los pequeños actores. “En los PERTE debería reservarse un porcentaje obligatorio para pymes reales, no filiales de grandes empresas”, reclamó Ferrero.

Javier Cuervo, profesor de UNIE Universidad
Javier Cuervo, profesor de UNIE Universidad.

Los datos agregados confirman el atasco. De los 79.870 millones de euros previstos hasta 2024, se han convocado ayudas y licitaciones por casi el 100% del total. Pero la ejecución efectiva es mucho más baja: sólo se ha adjudicado el 71% del importe licitado y, en el caso de las subvenciones, apenas el 48%. Aún más preocupante: en el 40% de las convocatorias no se había registrado ninguna concesión a cierre del pasado año. Es decir, ayudas convocadas, pero no resueltas: ni un sólo beneficiario confirmado.

El profesor Javier Cuervo, de UNIE Universidad, pone el foco en el diseño de las convocatorias. “Cuando el Estado ha convocado casi todos los fondos, pero sigue sin resolver cuatro de cada diez convocatorias, no estamos solamente ante un cuello de botella administrativa. El problema va más allá”, advirtió a este diario. A su juicio, muchas convocatorias están pensadas desde una lógica burocrática, “que no se corresponde con la realidad económica del país: se diseñan convocatorias para justificar el gasto, no para tener impacto en la economía real”.

Muchas ayudas terminan siendo inaccesibles para quienes más las necesitan

El resultado, añadió Cuervo, es que muchas ayudas terminan siendo inaccesibles para quienes más las necesitan. “Si necesitas ayuda sólo para pedir ayuda, es que algo falla”, resumió. La mayoría de los pequeños negocios no cuenta con consultoras o personal especializado que pueda dedicar días o semanas a leer pliegos, preparar expedientes y completar formularios. El coste de hacerlo, en muchos casos, supera el importe de la ayuda.

Este bloqueo técnico tiene además consecuencias de fondo. “Estas ayudas eran una oportunidad para modernizar equipos, procesos y mercados; si no llegan, esa oportunidad se pierde”, lamentó Cuervo. En un contexto de costes al alza, competencia internacional y presión fiscal creciente, los autónomos y micropymes dependen más que nunca de este tipo de apoyos. Sin embargo, en la práctica, muchos ven cómo se anuncian las convocatorias, pero no llegan a materializarse.

La frustración va en aumento. Cuervo advirtió de que hay también un efecto institucional: “Se pierde credibilidad. Si prometes un plan de recuperación y tres años después la mayoría de los autónomos no ha visto nada, crece la desconfianza. Y sin confianza no hay inversión, ni ganas de innovar, ni voluntad de arriesgar”.

Ambos expertos coincidieron en que hacen falta reformas profundas para cambiar esta situación. ATA reclama que los gastos de preparación de los proyectos sean subvencionables o al menos que existan ayudas directas para cubrirlos. “Los gastos que ocasione solicitarlos deberían ser subvencionables, porque el acceso requiere recursos que los autónomos no tienen”, insistió Ferrero.

Por su parte, Cuervo reclamó más simplicidad y responsabilidad en la gestión: “Lo público también debe rendir cuentas: si una entidad no ejecuta lo asignado, debería haber consecuencias”. Y propone una revisión completa de los procedimientos: menos papeles, menos intermediarios, más claridad. Frente a convocatorias genéricas y laberínticas, aboga por soluciones concretas canalizadas desde lo local, “donde ayuntamientos y comunidades autónomas podrían jugar un papel más útil, siempre que actúen con agilidad”.