La globalización ha obligado a muchos autónomos y pequeñas empresas a adaptarse a un mercado cada vez más internacional, y en el que muchas veces se pueden ver en la situación de tener que realizar trámites en diferentes idiomas.

Cada vez es más habitual que los autónomos y pequeñas empresas necesiten contar con documentos traducidos a diferentes idiomas, una situación que puede volverse compleja en ámbitos oficiales. Ya que, por más que se conozca un idioma, los tecnicismos y requisitos de la Administración suelen ser ajenos a la mayoría de emprendedores.

Cuando hay que traducir documentos oficiales, normalmente se recomienda recurrir a especialistas en traducción jurada. De hecho, la contratación de estos profesionales es cada vez más frecuente entre los pequeños negocios, especialmente al firmar contratos internacionales, en trámites de inmigración  o en procedimientos judiciales.

¿Qué es una traducción jurada y para qué sirve?

Una traducción jurada es una traducción oficial que ha sido certificada por un traductor jurado autorizado. A diferencia de las traducciones convencionales, las juradas tienen validez a nivel legal y pueden ser presentadas en instituciones y entidades públicas. Estos documentos cuentan con la firma y sello del traductor, certificando la fidelidad al documento original en otro idioma.

¿Y qué es un traductor jurado? Es un profesional autorizado por una entidad gubernamental o legal, como el Ministerio de Asuntos Exteriores en España, que ha pasado un riguroso proceso de certificación. Solo así sus traducciones pueden contar con la certificación oficial que garantiza la precisión y el cumplimiento de los estándares legales exigidos. Es eso precisamente lo que hace que los documentos sean válidos ante las principales instituciones.

¿Cuándo pueden necesitar los autónomos una traducción jurada?

Las traducciones juradas se suelen usar en una variedad de situaciones que involucran procesos legales o trámites internacionales. Los casos más comunes en los que pueden ser necesarias para los autónomos serían básicamente en la firma de contratos internacionales, en caso de tener un cliente extranjero. También, por ejemplo, al hacer frente a un procedimiento judicial. 

Además, hay otros trámites que, aunque no sean propiamente para autónomos sí requieren un traductor jurado. Por ejemplo, los trámites de inmigración,  los matrimonios en el extranjero o los documentos académicos

Solo los traductores que han sido debidamente certificados por los organismos oficiales pueden realizar traducciones juradas. En España, por ejemplo, los traductores jurados están acreditados por el Ministerio de Asuntos Exteriores. En otros países, como Reino Unido, no existen los traductores jurados como tal, mientras que en lugares como Australia existen entidades como la NAATI (The National Accreditation Authority for Translators and Interpreters), que se encarga de reconocer a estos profesionales para ejercer.

Consejos para contratar un traductor jurado

Antes de contratar un traductor jurado, se debe verificar su certificación oficial. Un traductor no autorizado no puede garantizar la validez de los documentos, lo que podría generar problemas en trámites importantes o incluso la invalidez de la traducción ante las autoridades, o derivar en multas.

Además, es recomendable contar con un traductor jurado que tenga experiencia específica en el tipo de documento que está traduciendo, ya que algunos requieren un conocimiento especializado del lenguaje técnico utilizado.

  • Verificar la certificación del traductor: Es importante asegurarse de que el traductor jurado esté acreditado por el organismo oficial correspondiente en tu país. Esto es esencial para que la traducción tenga validez legal.
  • Revisar la experiencia del traductor: Es recomendable que el traductor jurado tenga experiencia en el tipo de documento que necesitas traducir. Por ejemplo, las traducciones de documentos legales pueden requerir un conocimiento específico del lenguaje jurídico.
  • Consultar tiempos y precios: Las traducciones juradas suelen tardar más que una traducción común debido al proceso de certificación, por lo que es importante consultar los plazos y costos antes de contratar el servicio.

Aunque puede ser tentador optar por servicios más económicos, contratar a un traductor no oficial puede generar problemas legales o retrasos en tus trámites, ya que la traducción podría no ser aceptada por las autoridades competentes. Contar con empresas especializadas en traducciones juradas garantiza resultados a la altura de las circunstancias, tranquilidad a nivel legal y un acabado impecable en los tiempos más ajustados. En definitiva, es la mejor opción.