La Comisión Europea estudia un paquete de medidas contra el tabaquismo que podría transformar el mapa del pequeño comercio en España. Entre las propuestas destaca la reducción del número de puntos de venta, el fin de los incentivos a los estancos, y la prohibición de nuevas marcas de cigarrillos. Si prospera, la medida afectaría de lleno a las 12.858 licencias de estancos registradas en el país, la mayoría de ellas gestionadas por autónomos.
El plan, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y respaldado por Bruselas, se presentará en la próxima Conferencia de las Partes del Convenio Marco para el Control del Tabaco, que se celebrará en Ginebra. La iniciativa busca endurecer las políticas de control, elevar la edad mínima de acceso al tabaco y reducir la nicotina en los productos. El documento europeo no contempla ampliar la venta a otros comercios, sino limitar aún más los canales existentes.
La propuesta ha despertado inquietud entre el sector. Para miles de estanqueros, la supervivencia del negocio depende casi por completo de la venta de tabaco. Según confirmó a este diario el vicepresidente de la Asociación Madrileña de Expendedores de Tabaco y Timbre de Madrid (AMETT), Pedro Culebras, “aunque la cifra varía según el tamaño del negocio y la zona en la que esté ubicado, entre el 60 y el 90% de las ventas de un estanco proceden del tabaco”.
- Las restricciones europeas dispararían los costes de los autónomos, avisan los estanqueros
- Una de las medidas antitabaco sigue el modelo británico para prohibir su compra
- Los estancos reclaman colaboración con la Administración
- Europa endurece el control, mientras que el sector pide tiempo
Las restricciones europeas dispararían los costes de los autónomos, avisan los estanqueros
Culebras considera desproporcionada la propuesta de reducir los puntos de venta y advierte de que el impacto sería grave para la red de estancos. “Durante décadas hemos demostrado ser los garantes de una distribución responsable y acorde a la legislación vigente de las labores de tabaco”, afirmó. A su juicio, el futuro del sector “estará en manos de la Administración que nos regula, de su participación activa en la modernización y actualización de los puntos de venta para consolidarnos como comercio de proximidad de confianza”.
En España, los estancos no solo venden tabaco, sino también timbres, loterías y otros productos de servicio público. Sin embargo, esos ingresos complementarios son marginales en comparación con el tabaco. Si la venta de cigarrillos se restringe drásticamente, la mayoría de establecimientos verían desaparecer su principal fuente de ingresos. Ya que muchos de ellos se encuentran en pueblos o barrios donde no hay alternativa de negocio.
El paquete europeo plantea además impedir la introducción de nuevas marcas y prohibir los denominados cigarrillos slim, tan perjudiciales, a pesar de su aspecto glamuroso; además de aumentar las sanciones por fumar o vapear en espacios prohibidos. También sugiere ampliar los espacios libres de humo a terrazas, parques infantiles y vehículos con conductor, lo que reforzaría las restricciones que el Ministerio de Sanidad ya ha incluido en su anteproyecto de ley.
Una de las medidas antitabaco sigue el modelo británico para prohibir su compra
Una de las medidas más polémicas es la posibilidad de restringir el acceso al tabaco a las personas nacidas a partir de una fecha concreta, siguiendo el modelo británico. Reino Unido ya aprobó en abril de 2024 una ley que prohíbe comprar tabaco a quienes nacieron después del 1 de enero de 2009. Bruselas estudia llevar esa misma fórmula a la conferencia internacional de Ginebra.

Pedro Culebras considera que “esta medida tiene difícil encaje en lo que se refiere a las libertades individuales, por las que deberíamos velar una vez realizadas las políticas de información, concienciación y educación adecuadas”. En su opinión, antes de prohibir, los gobiernos deberían apostar por campañas de prevención y formación. “Ha quedado patente la ineficiencia de esta medida en los mercados en los que se ha puesto en marcha”, añadió.
El vicepresidente de AMETT alerta además de que este tipo de políticas podría provocar un aumento del contrabando y de las redes ilegales de venta. “Por supuesto que el mercado ilícito se incrementaría en exceso, quedando fuera de control el acceso de menores a los productos de tabaco”, afirma. En su opinión, la restricción absoluta no eliminaría el consumo, sino que lo desplazaría hacia canales no regulados.
Los estancos reclaman colaboración con la Administración
Más allá del debate sobre las libertades individuales o la salud pública, el sector insiste en la necesidad de un diálogo con las administraciones. “El futuro de la red estará en manos de la Administración”, repitió Culebras, quien defiende que los estancos pueden convertirse en un modelo de comercio de proximidad moderno y regulado. Para ello, pide que se les permita diversificar actividades y ofrecer nuevos servicios a los ciudadanos.
En la patronal madrileña aseguran que la búsqueda de alternativas es una prioridad. “Esta es una buena pregunta y nuestra mayor preocupación”, reconoce el vicepresidente. “No cesamos en esfuerzos por buscar nuevas líneas de negocio que puedan suplir la posible caída de la venta de labores de tabaco”, explicó. La asociación se muestra “totalmente abierta a colaborar, junto con la Administración pertinente, en abordar nuevas líneas de negocio que consoliden la clara vocación de servicio público que ha demostrado tener nuestra red de estancos”.
Esa vocación, recuerda, se traduce en la prestación de servicios que van más allá del tabaco. Muchos estancos gestionan recargas, timbres, pagos de tasas o loterías, funciones que los convierten en puntos de referencia en los barrios. La red, según Culebras, debería evolucionar “como un canal de distribución regulado y de confianza” que mantenga su papel social en el territorio.
Europa endurece el control, mientras que el sector pide tiempo
El plan europeo, que se debatirá en la Conferencia de las Partes del Convenio Marco de la OMS, aspira a reducir el tabaquismo en las próximas generaciones. Entre sus objetivos está limitar el acceso permanente al tabaco a los nacidos después de determinado año, disminuir la nicotina en los cigarrillos y vetar cualquier apoyo estatal a los productores. En España, el Gobierno ya avanza con su propio anteproyecto de ley que amplía las zonas libres de humo y eleva las sanciones por incumplirlas.
Los estanqueros temen que la aplicación de esas medidas, sin un periodo de adaptación o compensación, acelere el cierre de negocios. El impacto podría ser especialmente duro en áreas rurales y municipios pequeños, donde el estanco cumple una función casi de servicio público. En esas zonas, el margen para diversificar es mínimo.
Pedro Culebras insiste en que el sector no se opone a las políticas de salud pública, pero reclama equilibrio. “Estamos totalmente abiertos a colaborar con la Administración. Lo que pedimos es que se reconozca la labor de los estancos como canal legal, controlado y responsable”.





