El Gobierno de España ha aprobado recientemente el anteproyecto de la Ley para el Buen Uso y la Gobernanza de la Inteligencia Artificial. Una normativa que adapta a la legislación nacional el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial, y que establece sanciones elevadas para quienes no cumplan con la obligación de informar sobre su empleo a la hora de crear contenido, con el objetivo de que los usuarios finales puedan distinguir de manera inequívoca cuándo una imagen, audio o vídeo ha sido diseñado o alterado de forma artificial.

La medida afecta a numerosos autónomos que utilizan IA en sus negocios: desde creadores de contenido o influencers, hasta pequeñas agencias publicitarias o estudios de diseño que desarrollan campañas de publicidad o negocios que generan imágenes o vídeos para ganar imagen de marca en sus perfiles en redes sociales.

Las multas oscilan entre 7,5 y 35 millones de euros, o entre el 2% y el 7% de las ventas anuales

A partir de la entrada en vigor de esta normativa, aquellos negocios que no etiqueten de forma adecuada los contenidos generados por IA podrían enfrentarse a multas que oscilan entre 7,5 y 35 millones de euros, o entre el 2% y el 7% del volumen de facturación anual.

La ley busca evitar la desinformación y proteger a los consumidores de manipulaciones digitales. Los autónomos que empleen IA en su actividad deberán asegurarse de informar a sus clientes y seguidores cuando el contenido ha sido generado de forma artificial. Esto afecta directamente a sectores como el marketing digital, el diseño gráfico, la publicidad y la creación de contenido audiovisual. Pero no sólo.

Entre los autónomos que deben prestar atención a esta ley se encuentran influencers y creadores de contenido, que usan a menudo IA para modificar imágenes, crear vídeos o generar textos automáticamente. También se verán afectados negocios de diseño gráfico y publicitario que utilicen herramientas de IA para crear logotipos, banners o material visual para redes sociales. Por ejemplo, una pequeña agencia de marketing que la use para generar anuncios deberá incluir un aviso claro de que el contenido ha sido creado mediante inteligencia artificial.

El uso de deepfakes o la modificación de imágenes con IA para falsear la realidad conllevará las sanciones más altas
El uso de deepfakes o la modificación de imágenes con IA para falsear la realidad conllevará las sanciones más altas.

Las tiendas online y los autónomos que gestionen un comercio electrónico deben estar también atentos. Si se emplean modelos de IA para generar descripciones de productos o imágenes comerciales, éstas deberán estar identificadas como contenido así tratado. Esto impacta especialmente a pequeños negocios que venden en marketplaces y que utilizan IA para optimizar su catálogo digital. Incluso con el beneplácito y la ayuda de Google, Amazon…

Los autónomos profesionales del ámbito audiovisual también se ven implicados. Productores de vídeos promocionales o creadores de contenido para redes sociales que usen IA para mejorar o manipular imágenes deben indicar que el contenido ha sido modificado artificialmente. Por ejemplo, si un autónomo edita un vídeo de su negocio y usa IA para cambiar la expresión facial de una persona o mejorar su apariencia, debe informarlo.

Corregir textos o mejorar la redacción no entran dentro de la obligación de etiquetado

Sin embargo, la ley también establece límites y especifica qué casos no requieren identificación. Las herramientas de IA utilizadas para corregir textos o mejorar la redacción sin cambiar el mensaje no entran dentro de la obligación de etiquetado. Por ejemplo, las gestorías que usan IA para revisar la ortografía de las cartas que envía a los vecinos de una comunidad de propietarios no están generando contenido artificial, por lo que no tendrían que advertirlo.

También quedan fuera los usos de IA que solamente automatizan tareas, sin intervenir en el contenido final. Un caso común podría ser el de un bufete de abogados, que utiliza IA para clasificar y ordenar grandes volúmenes de datos, en apoyo de la causa de sus clientes en una demanda conjunta, sin que haya una creación de contenido propiamente dicha. O si una tienda online usa IA para analizar tendencias de compra y sugerir productos, no estará obligada a informar de ello.

Otro punto clave es que la normativa afecta directamente a la publicidad digital. Las campañas de marketing que utilicen modelos de IA para generar anuncios personalizados o avatares falsos deberán indicarlo claramente. Si un negocio contrata a un autónomo para diseñar una publicidad con modelos generados por IA, éste deberá advertirle de que las imágenes no son reales.

Las sanciones previstas son especialmente severas para quienes manipulen contenido con IA de forma engañosa. El uso de deepfakes o la modificación de imágenes con IA para falsear la realidad estará sujeto a sanciones más altas. Esto significa que un negocio que edite una imagen de su producto para que parezca distinto a la realidad, y así exagerar sus cualidades, sin avisarlo, podría enfrentarse a una multa considerable.

Las asociaciones profesionales exigen saber cómo se fiscalizará el cumplimiento de estas obligaciones

El impacto de esta regulación también se dejará sentir en las redes sociales. De modo que los creadores de contenido autónomos que usen IA para generar publicaciones o comentarios automáticos también deben estar atentos. En plataformas como Instagram o TikTok, donde muchos autónomos dependen del contenido visual, la falta de transparencia podría suponer tanto multas como una pérdida de confianza de sus seguidores.

Otro sector que debe adaptarse a la norma es el de los traductores y los creadores de contenido escrito, que usan IA en su trabajo. Si uno de estos autónomos prepara un contenido exclusivamente a base de IA, sin intervención humana significativa, deberá indicarlo. Sin embargo, si usa IA solo para mejorar la fluidez de un texto, sin modificar el mensaje original, no tendrá por qué advertirlo.

Las asociaciones profesionales han expresado su preocupación por la aplicación de esta ley, ya que existen dudas sobre cómo se fiscalizará el cumplimiento de estas obligaciones. Aunque el Gobierno ha anunciado que se desarrollarán mecanismos de control, aún no se han detallado cómo se identificarán de manera automática los contenidos generados con IA.

Algunos expertos advierten que la regulación podría suponer un freno para la innovación en pequeños negocios. Autónomos que dependen de herramientas de IA para crear contenido podrían verse en desventaja frente a empresas más grandes, que tienen mayor capacidad para gestionar el cumplimiento normativo.