Según los últimos datos del Informe Pyme 2025, elaborado por el Consejo General de Economistas (CGE), ha crecido en nuestro país el número de empresas que se denominan como familiares en el último año.
En concreto, el 69% de las empresas se identifican como familiares, lo que supone tres puntos porcentuales por encima del año pasado. Estos negocios cuentan con amplia presencia entre las microempresas (68,6%) y las pequeñas empresas (70,3%).
Además de ser negocios de menor tamaño, las empresas familiares presentan mayor longevidad que las que no lo son. La antigüedad media de la pyme ha aumentado 3 años más con respecto a 2024, pero esta es “significativamente superior» en las pymes familiares (28,6 años) que en aquellas que no lo son (22,7 años).
- Las empresas familiares presentan mayor rentabilidad económica y financiera
- La importancia de los protocolos familiares en la supervivencia de estas empresas
Las empresas familiares también son más rentables
En línea con estos resultados, se ha publicado el estudio sobre Relevancia y Supervivencia de la Empresa Familiar 2025 en España, que ha sido elaborado por el Instituto de la Empresa Familiar (IEF), con la colaboración de la Sociedad Española de Investigadores en Empresa Familiar y la Red de Cátedras del IEF.
Según el documento, el 66,1% de las empresas familiares tiene más de 25 años, descendiendo al 55,3% en las no familiares. También presentan una tasa de supervivencia desde 2015 a 2024 superior (77%), frente a las no familiares (71%).
Aunque los datos apuntan a que la mayoría de las empresas familiares que dejan de estar activas desaparecen, frente a las empresas no familiares que, en más de la mitad de los casos, se ven inmersas en un proceso de fusión o absorción, las familiares presentan una mayor rentabilidad económica y financiera, piezas claves en su longevidad.
Así, facturan de media menos que las no familiares, pero generan valor añadido y beneficios similares a las no familiares. “La rentabilidad económica (resultados de explotación / activos totales) de las empresas familiares supera a las no familiares. La mayor rentabilidad de las empresas familiares descansa tanto en un mayor margen sobre ventas como en una mayor rotación de activos”.
Su evolución también es más favorable en el caso de las familiares. Las que tienen una antigüedad inferior a los 10 años son las que presentan la rentabilidad más elevada y mayor diferencia con respecto a las no familiares.
Asimismo, los negocios familiares que presentan una mayor rentabilidad son las que están controladas por una persona o familia que posee, como mínimo, la mitad del capital social de la compañía. “La rentabilidad es especialmente elevada cuando la propiedad es absoluta (100%). La mayor rentabilidad económica de las empresas familiares respecto a las no familiares se repite en todos los sectores”.
La mayoría de estas empresas revelan gran concentración de la estructura de su propiedad. Casi ocho de cada cinco poseen sólo uno o dos accionistas.
También presentan valores de rentabilidad financiera (capacidad para que los accionistas generen beneficios) más altos, siendo un factor que se repite con independencia del tamaño, la edad y la estructura de la empresa, y siendo las más rentables financieramente las más jóvenes. Éstas igualan en el tiempo a las no familiares.

En cuanto a la facturación por empleado, aunque es menor que en las no familiares, los beneficios finales que generan los trabajadores no presentan diferencias significativas entre ambas tipologías.
Según datos aportados por el informe, la facturación por empleado también se incrementa conforme aumenta la antigüedad del negocio familiar, pasando de los 101.000 euros de las empresas más nuevas, a los 175.000 de las empresas más longevas.
La importancia de los protocolos familiares en la supervivencia de estas empresas
Según explicó a este medio Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del Consejo General de Economistas, otra de las claves es que, cuando se trata de empresas familiares, tienden a proteger su patrimonio de manera diferente. “El núcleo familiar une. Aquí entran mucho las relaciones familiares”.
También es más fácil realizar la transmisión del negocio, mediante el relevo generacional. “Luego pueden seguir los hijos, y los descendientes. Aquí, también se mezcla negocio con relaciones habituales. Además, si los protocolos familiares se hacen bien, las relaciones que se establecen en el núcleo son diferentes a las externas sin ningún tipo de vínculo”.
El protocolo familiar es otra de las claves en la longevidad de las empresas familiares. Estos permiten establecer una estrategia común en el negocio y aplicar, para su consecución, una serie de normas de conducta. Así, se dota de mayor seguridad y estabilidad la relación familiar-laboral, y facilita el relevo generacional de la misma.
Este se establece en un documento firmado que actúa como marco jurídico para el negocio, a fin de establecer una metodología desde la certidumbre, con la que conjugar los vínculos con la gestión patrimonial, permitiendo profesionalizar las relaciones entre parientes.
“Hay que hacer protocolos familiares, con los que quede todo por escrito. Estos disparan la cultura de emprendimiento. La entrada de nuevas generaciones, aunque sean pymes, debe estar perfectamente delimitada. Como ejemplo, que se les pida que cuenten con formación; que hayan pasado por todos los estadios, etcétera. Para que esta cultura quede implantada en la empresa. Son fundamentales, y deben de ser claros. No importa que sean cinco; porque las siguientes generaciones son, cada vez, más grandes”.
Las empresas familiares también prefieren financiación frente a la entrada de equity o inversión de capital de un agente externo a cambio de participaciones en la misma. Aunque, según datos del informe de la Empresa Familiar 2025, el acceso a la financiación aumenta con el tamaño.
“Prefieren mantener el núcleo del consejo de administración, y lo prefieren antes de que entre equity. Quizá, en España, sería interesante desarrollar equity de deuda, con ventajas fiscales para las empresas familiares, para que no tengan que entrar tanto en el consejo de administración, pero que sí provean algún tipo de financiación adicional para estas empresas que quieran crecer”.
Según apuntó Marín, este mercado, enfocado a empresas de menor tamaño, no se encuentra incentivado en nuestro país. “La entrada de equity está incentivada para importes de inversión más grandes más grandes, no más pequeños. O desarrollar fondos reales que otorguen, por ejemplo, beneficios fiscales para el equity que entre en empresa familiar y no forme parte del consejo administrativo, o tipo de deuda”.





