De hace un año a esta parte se habla de Inteligencia Artificial (IA) sin parar. Pero cuando se empieza a comprobar que soluciona de verdad problemas concretos, es cuando se vislumbran las verdaderas posibilidades de esta tecnología. “Al poco tiempo de surgir ChatGPT ya estábamos conversando mi socio y yo de la oportunidad que suponía, del cambio de paradigma en el que nos encontrábamos y de la necesidad de generar una solución con esa IA, relacionada con la salud, y verticalizada para problemas precisos, para sectores concretos… Ahí empezó realmente Lumotech, donde juntamos mi experiencia en el mundo de los negocios y el marketing digital y el expertise que él tiene como oftalmólogo”, señaló Pau Llambí, cofundador, junto a Elío Diez-Feijóo, de esta startup tecnológica, especializada en desarrollo de software e IA centrados en el sector sanitario.
Lumotech es la matriz de la que ha surgido Luke Assistant, un pionero programa de software basado en los nuevos modelos de IA, que optimiza el trabajo del profesional oftalmológico para mejorar la experiencia del paciente. “Una herramienta que se encarga de facilitar la gestión de los datos digitales de una manera rápida y eficaz, con lo que ayuda a resolver problemas, acertar en los diagnósticos y tratamientos, y mejorar el tiempo en consulta”. Así, se comunica con el historial digital del paciente, adaptándose a la base de datos actual de cada clínica, para ofrecerle al profesional oftalmológico, de forma personalizada, soluciones para cada caso.
Esta herramienta de IA da apoyo a los oftalmólogos para diagnosticar a sus pacientes
Luke Assistant puede realizar, en cuestión de segundos, resúmenes clínicos de cualquier paciente. “Y el profesional le puede pedir un resumen ejecutivo. Con lo que huimos ya para empezar de las anotaciones de los médicos, que muchas veces son bastante caóticas”. Pero además se le puede preguntar por la última visita, el último tratamiento prescrito… Si se ha operado hace un tiempo, indagar sobre este tema. “En una palabra: cualquier detalle sobre la historia clínica de ese paciente. Incluso recordar juntos: “Por qué vino la primera vez a nuestra clínica”.
Y además, que es donde está en realidad la parte más interesante, es que esta herramienta de IA da apoyo al oftalmólogo en lo que se llama el diagnóstico diferencial. “’Teniendo en cuenta su historia clínica, y el resultado de los análisis que le acabamos de realizar, ¿qué crees que tiene Juan Luis?’. Es un ejemplo de conversación que el oftalmólogo podría tener con Luke, para tener una segunda opinión, y decidir lo que él considere según su bagaje profesional”.
La herramienta está en fase test, “plenamente operativa en algunos centros, y con una respuesta, tanto por parte de los médicos como de los pacientes, muy buena. Unos y otros alucinan, porque comprueban que es una herramienta muy intuitiva, muy fácil de utilizar. Y al final, los profesionales la ven algo como un asistente experto a quien poder consultar y hacer preguntas, que les ahorra mucho tiempo a la hora de buscar información”.
Esta herramienta emplea IA para optimizar la búsqueda en el historial del paciente.
En este año y medio que llevan de auditoría y desarrollo de producto, “habremos invertido aproximadamente 100.000 euros. En recursos propios. Digamos que es lo que nos ha costado llegar hasta donde estamos: una primera versión del producto, ya cerrada, acabando de testear con clínicas reales y que va a salir al mercado en breve”.
Luke Assistant es un asistente virtual con el que pueden conversar los médicos
“Un asistente digital con el que se puede conversar. Es decir, permite al oftalmólogo charlar con él para solicitar un diagnóstico diferencial. Por eso quisimos darle nombre de persona y castellanizamos el look (mirar) inglés para bautizarlo”, continuó Pau Llambí. Para quien “la introducción de la historia clínica digital supuso una auténtica revolución para las clínicas, ya que eliminaba las fichas en papel y mejoraba la gestión y accesibilidad de los datos. Sin embargo, planteaba a su vez un problema: los programas de gestión clínica son complejos y requiere formación para el médico, lo que le resta tiempo para un trato cercano, más humano con el paciente”, asevera.
Uno de los principales valores de Luke Assistant es la seguridad de los datos clínicos de cada paciente. “Un tema que tuvimos en cuenta desde el principio, ya que se trata de información sensible con la que la ley no bromea”, indicó este emprendedor. “De hecho, contamos con una firma de consultoría experta que se encarga de certificar que se cumple en todo momento con el RGPD”.
Así, al decir de uno de sus creadores, Luke Assistant forma parte de un proyecto de automatización de recursos para mejorar el trabajo en consulta. “El objetivo es desarrollar una plataforma que funcione como asistente integral en todo el proceso, y que ayude, no sólo al oftalmólogo, sino también al optometrista, al auxiliar de clínica administrativo, al gerente o gestor… Es decir, que tenga esas capacidades para toda la gestión de la clínica”. Y para ello, se integra en el CRM de cualquier clínica.
De izda. a dcha. Elío Diez-Feijóo y Pau Llambí, cofundadores de Lumotech.
“Nuestro trabajo se desarrolla como si dijéramos al revés, lo que ofrece una ventaja en cuanto a nuevas tecnologías. Tradicionalmente, se trabaja desde la parte técnica para ofrecérselo al usuario final. Nosotros creamos la herramienta desde el profesional sanitario. Tenemos un equipo médico que dirige todo el proceso para que la herramienta vaya afinada al milímetro con el objetivo de que sea fácil de usar, cómoda y eficiente, supervisando y mejorando las capacidades técnicas del programa”, detalló Pau Llambí. Su socio, Elío Diez-Feijó, cirujano oftalmólogo con más de una década de experiencia, desarrolla su labor en dos de las clínicas más conocidas de Barcelona, el Centro de Oftalmología Bonafonte y Admira Visión.
Los emprendedores piensan en abrir el asistente virtual a otras especialidades médicas
En cuanto al plan de negocio, ya cuentan con posibles contratos apalabrados “y con trabajos derivados que puedan surgir de variaciones de la propia herramienta”, comentó este emprendedor, que tiene estimado para el primer año de actividad comercial real una facturación próxima a los 200.000 euros. “Momento a partir del cual buscaremos un par de rondas de inversión: a principios del año que viene, una ronda pequeña, de 300.000 o 400.000 euros. Y cerrando el año siguiente, 2026, otra entre un millón y millón y medio de euros, dependiendo de la evolución del proyecto”, continuó Pau Llambí, que recuerda que, en realidad, conoce a su socio porque sus respectivas esposas son amigas hace años. “Y a base de conversaciones, mientras nos ocupábamos de vigilar a nuestros hijos, es como hemos llegado hasta aquí”.
Ambos emprendedores piensan ya en extender las posibilidades de esta herramienta a otras especialidades médicas. “En las clínicas de oftalmología, como en cualquier centro de salud, tienen mucho trabajo administrativo y de gestión con paciente, que es muy automatizable, se trate de la especialidad de la que se trate”, explicó el cofundador de Lumotech. “Todo lo que es generación de las nóminas de los doctores, por ejemplo, o la cuestión de concertación y seguimiento de las citas en la propia clínica, o los procesos de validación y cobro de recetas con las mutuas, que es automatizable con bots con tecnología RPA (Robot Process Automation), combinado con inteligencia artificial.
No obstante, aunque reconoce que no va a ocurrir de la noche a la mañana, este emprendedor admitió que “la IA acabará siendo capaz de diagnosticar e incluso de operar a un paciente por sí misma. Pensemos que el siguiente modelo IA que ya va a sacar a Open AI se supone que va a tener en todas las áreas posibles prácticamente un nivel de doctorado”. Pero no cabe asustarse ante la idea, pues Pau Llambí concluyó con un tranquilizador “no es que la IA nos vaya a quitar el trabajo; nos lo quitarán, en todo caso, las personas que sepan utilizar esa IA en su beneficio”.



