Una pareja de clientes que pida llevarse las sobras de una comida en un restaurante puede encontrarse con una sorpresa en el tique: un cargo adicional por el envase de plástico desechable. Lo que genera no pocas discusiones con el autónomo propietario del negocio.

La situación no es fruto de un error, sino de la convivencia de dos leyes que persiguen objetivos diferentes y que, en la práctica, obligan a los hosteleros a ofrecer el servicio de envasado y, al mismo tiempo, a cobrar por determinados recipientes.

Estas dos normas tienen distintas intenciones. La Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario establece que los establecimientos tienen que ofrecer la posibilidad de que los clientes se lleven la comida sobrante en envases adecuados. No dice expresamente que deban ser gratuitos, pero la interpretación de asociaciones de consumidores y de despachos de abogados apunta a que lo correcto es que no supongan un coste añadido.

De hecho, Vosseler Abogados lo resume de esta manera: “los restaurantes deberán facilitar recipientes reutilizables o compostables, sin coste adicional”. Aunque lo cierto es que la situación está generando discusiones a la hora de cobrar a los clientes, que ven cómo se les carga en la factura un envase que ellos creían gratuito.

En paralelo, la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados introdujo en enero de 2023 la obligación de cobrar por los envases de plástico de un solo uso, reflejando ese cargo de manera diferenciada en el tique. La patronal Hostelería Madrid lo advierte con claridad: “el cobro de los envases de plástico de un solo uso es obligatorio y debe figurar en el tique de venta”.

Los hosteleros deben cumplir dos leyes que generan confusión entre los clientes

El incumplimiento de estas obligaciones no es un asunto menor. La Ley de Residuos contempla sanciones económicas para quienes no cobren los envases de plástico cuando corresponde, con multas que en casos graves pueden superar los varios miles de euros. La Ley de Desperdicio Alimentario también prevé sanciones si un restaurante se niega a ofrecer al cliente la posibilidad de llevarse la comida sobrante, lo que obliga a los autónomos hosteleros a vigilar cada detalle de su cumplimiento.

El abogado y divulgador José Ramón López Martínez, conocido como @tu_blog_fiscal, ha recordado a menudo que la transparencia es clave en cualquier cobro. “Esto no se puede hacer, es ilegal”, afirmó en relación con cargos ocultos en un tique de restaurante. Aunque su comentario se refería a otro concepto, ilustra la exigencia de que cualquier recargo, como el de un envase, debe estar claramente informado con antelación al cliente.

La Unión de Consumidores de Aragón ha intentado zanjar dudas con un posicionamiento nítido. “Se puede llevarse la comida no consumida sin coste adicional” y “los envases plásticos de un solo uso deberán ser cobrados diferenciándolo en el tique de venta”. En otras palabras, el derecho del cliente a llevarse la comida sobrante no implica automáticamente la gratuidad de todos los envases, pero sí la existencia de un recipiente que cumpla con la obligación de sostenibilidad.

El marco legal impone sanciones si no se cumplen estas obligaciones

Los autónomos de la hostelería pueden comprar envases compostables o de cartón reciclado que cumplan con los requisitos legales, pero su coste es mayor que el de los plásticos convencionales. Repercutir ese gasto al cliente puede generar fricciones, mientras que asumirlo en el margen del negocio resulta difícil en un sector donde los costes se han disparado.

A la hora de envasar las sobras, los hosteleros deben cumplir dos leyes que generan confusión entre los clientes
A la hora de envasar las sobras, los hosteleros deben cumplir dos leyes que generan confusión entre los clientes.

De ahí que muchos optan por una solución intermedia: ofrecer un envase gratuito reciclable o compostable y cobrar solo por los de plástico, que se mantienen disponibles por razones de comodidad o de cierre hermético.

La reacción de asociaciones de hostelería ha sido insistente al señalar que la superposición normativa genera confusión y costes adicionales. Señalan que los pequeños negocios no siempre tienen claro cómo comunicar al cliente estas obligaciones, y que se enfrentan a quejas y reclamaciones por cargos que consideran legales, pero que el consumidor interpreta como abusivos. Reclaman además una mayor claridad en los mensajes oficiales para evitar que se extienda la idea de que todos los envases deben ser gratuitos.

La comunicación con el cliente se convierte en un elemento esencial para evitar malentendidos. Si no se explica la diferencia entre envases, el comensal puede pensar que se le está cobrando por algo que debería ser gratuito. En ese sentido, algunos restaurantes han optado por incluir en la carta un aviso específico sobre el coste de los envases plásticos desechables.

Otros, han eliminado directamente esa opción y solo facilitan envases compostables o reutilizables, integrando el coste en el precio de los menús.

Los negocios hosteleros deben equilibrar costes, comunicación y percepción del cliente

El aspecto de la responsabilidad sanitaria añade otra capa de complejidad. Si el cliente lleva su propio envase para evitar el cargo, el negocio se enfrenta a un posible riesgo en caso de que se produzca una intoxicación. Las patronales de la restauración recomiendan incluso reflejar en el tique, con firma del consumidor, que ha sido él quien ha aportado el recipiente. Así el hostelero se protege frente a posibles reclamaciones.

No faltan tampoco iniciativas para convertir la obligación en una oportunidad de diferenciación. Algunos bares han empezado a vender envases reutilizables con el logo del establecimiento, que los clientes pueden volver a traer en visitas posteriores. De esta manera, se evita el cobro recurrente y se fideliza al consumidor. Otros ofrecen pequeños incentivos, como un descuento simbólico, a quienes traen su propio recipiente.