La transición generacional se ha convertido en uno de los mayores retos para los negocios familiares en España. Aunque representan nueve de cada diez pequeñas y medianas empresas del país, según el Instituto de la Empresa Familiar, un 41% de los líderes actuales muestran reticencias a ceder el control a las generaciones más jóvenes. Este dato, extraído del último Informe Global de KPMG, STEP Project Global Consortium y el Instituto de la Empresa Familiar, subraya un problema estructural. Y es que ese conflicto intergeneracional, de tradición frente a innovación, dificulta precisamente integrar nuevas ideas y estilos de gestión que podrían asegurar la supervivencia y competitividad de estos negocios.

Los negocios familiares suelen basarse en valores como la tradición, el legado y la lealtad familiar. Sin embargo, las nuevas generaciones –más orientadas a la innovación y la sostenibilidad– se encuentran a menudo con una resistencia por parte de los actuales líderes a delegar el control y aceptar cambios. De acuerdo con el informe de KPMG, solo un 14% de los negocios familiares en España reportan un alto nivel de innovación, un porcentaje significativamente más bajo que el promedio europeo, que se sitúa en más del doble: el 29%.

Lo cual revela un problema claro: los negocios familiares están perdiendo competitividad frente a sus homólogos europeos. “La reticencia de las generaciones mayores a adoptar nuevas tecnologías y métodos de gestión está frenando el crecimiento y la modernización de muchos de estos negocios”, señaló a este diario Vicente Pléyades, socio fundador del Instituto Avanzado de Gestión Empresarial (IAGE).

Un 41% de los negocios familiares españoles tienen una estructura «jerárquica»

Uno de los mayores obstáculos en el relevo generacional es el estilo de liderazgo predominante en estos negocios. Según el informe, en España, el 41% de los negocios familiares tienen líderes con un estilo que se caracteriza por el control férreo sobre las decisiones y una estructura jerárquica muy definida. Este enfoque, aunque efectivo en momentos de crisis o estabilidad, se convierte en un freno cuando las nuevas generaciones intentan introducir cambios que modernicen el negocio.

La investigación de KPMG destaca que el estilo de otro tipo de liderazgo que fomente la creatividad, la innovación y la participación activa de todos los miembros del negocio es clave para facilitar una transición generacional exitosa. Sin embargo, en España, este estilo solo predomina en el 36% de los negocios familiares, “lo que indica que la mayoría de los líderes siguen optando por un enfoque más rígido y conservador”, aseguró el experto de IAGE.

Las generaciones mayores son racias a adoptar nuevas tecnologías y métodos de gestión.

De hecho, según los expertos de la consultoría multinacional, hay cuatro tipologías de legado en los negocios familiares españoles, en función del liderazgo exhibido, que reflejan diferentes niveles de evolución y adaptación, desde los más estáticos y tradicionales hasta los más dinámicos e innovadores.

Legado estático

Se basa en la conservación estricta de la tradición sin cambios significativos.
Los valores fundacionales son inmutables, y hay una fuerte resistencia a la innovación.
Predomina una visión de “esto siempre ha funcionado”, lo que frena cualquier intento de modernización.
La toma de decisiones es centralizada, y las generaciones jóvenes tienen poca influencia.

Legado conservador

Aunque se mantiene un fuerte apego a las tradiciones, hay cierta apertura a pequeños ajustes sin alterar la esencia del negocio.
Las decisiones estratégicas buscan proteger la estabilidad del negocio, evitando riesgos significativos.
Las generaciones jóvenes pueden tener un papel consultivo, pero las decisiones finales las toman los líderes tradicionales.
La innovación tecnológica se introduce de manera limitada y sólo cuando es absolutamente necesario.

Características de cada tipología de legado, según el liderazgo ejercido.

Legado evolutivo

Existe una clara intención de preservar el legado, pero también de adaptarlo a las nuevas circunstancias del mercado.
Las generaciones jóvenes son más activas en la toma de decisiones, aportando ideas innovadoras dentro del marco de los valores familiares.
Se busca un equilibrio entre la tradición y la modernización, introduciendo tecnología y nuevas prácticas sin perder la esencia familiar.
La sucesión generacional se planifica de manera más estructurada, involucrando a las diferentes generaciones en el proceso de transición.

Legado dinámico

El legado familiar es visto como un activo flexible, que puede reinventarse según las demandas del mercado.
Las generaciones jóvenes tienen un papel predominante y son quienes impulsan los cambios más importantes.
La innovación es una prioridad, y las decisiones estratégicas incluyen la diversificación, expansión y adopción de nuevas tecnologías.
La familia está abierta a reconfigurar el negocio en función de las oportunidades emergentes, y la toma de decisiones es colaborativa entre las generaciones.

Los negocios familiares que ceden control a las nuevas generaciones son más sostenibles

El legado es uno de los pilares fundamentales en los negocios familiares. Construido a lo largo de generaciones, representa los valores, la identidad y los logros del negocio. Sin embargo, el Informe Global de KPMG subraya que este legado puede convertirse tanto en un activo como en una barrera. Si bien en algunos casos sirve para cohesionar a la familia y guiar la estrategia a largo plazo, según Vicente Pléyades, “en otros, el apego al pasado impide que se adopten los cambios necesarios para adaptarse a un entorno cada vez más competitivo”.

El informe señala que el 84% de los negocios familiares que otorgan un alto valor al legado logran buenos resultados en sostenibilidad. Esto indica que cuando el legado se gestiona de manera adecuada, puede impulsar la adopción de prácticas responsables y sostenibles. Sin embargo, si se utiliza como excusa para mantener el statu quo y evitar la modernización, puede convertirse en una barrera para el progreso.

La reticencia al cambio frena la innovación: España está muy por debajo del promedio europeo.

Uno de los puntos clave para garantizar la continuidad de los negocios familiares es la capacidad de innovación. A medida que los mercados y las tecnologías evolucionan, los negocios que no se adaptan corren el riesgo de quedarse atrás. El informe resalta que, a nivel global, los negocios familiares que priorizan la innovación y el espíritu emprendedor obtienen mejores resultados financieros y en sostenibilidad.

En España, sin embargo, solo el 14% de los negocios familiares destacan en innovación, lo que representa una importante debilidad competitiva frente a otros países europeos. Para corregir esta tendencia, es esencial que las nuevas generaciones puedan asumir un papel más activo en la gestión, aportando su visión innovadora sin verse frenadas por las estructuras tradicionales.

Un 62% de los negocios familiares españoles asumen riesgos y buscan nuevos mercados, el doble que la media europea

A pesar de las dificultades, algunos negocios familiares en España han logrado destacarse por su proactividad y asunción de riesgos. Según el informe, el 62% de los negocios familiares españoles muestran un alto nivel de proactividad, lo que significa que buscan activamente nuevas oportunidades de negocio y se adelantan a las demandas del mercado. Este porcentaje casi duplica el promedio europeo (33%), lo que subraya que los negocios familiares españoles tienen un gran potencial si logran superar las barreras internas.

No obstante, el 41% de los negocios familiares en España presentan un nivel bajo de asunción de riesgos, lo que indica que muchos aún prefieren optar por la estabilidad y la seguridad antes que por la innovación. En un entorno empresarial cada vez más volátil y competitivo, esta falta de audacia puede ser una amenaza para la continuidad de estos negocios.

El futuro de los negocios familiares en España dependerá en gran medida de su capacidad para gestionar el relevo generacional de manera exitosa. Las cifras del informe de KPMG muestran que un 52% de los negocios familiares españoles están orientados al emprendimiento, lo que indica que hay un fuerte potencial para que las nuevas generaciones impulsen el crecimiento y la innovación. “Sin embargo, este potencial solo se materializará si los líderes actuales son capaces de ceder parte del control y permitir que las nuevas ideas florezcan”, concluyó el experto.

El relevo generacional no es solamente una cuestión de continuidad, sino de adaptación: los negocios familiares que logren integrar la visión y las habilidades de las nuevas generaciones tendrán más probabilidades de sobrevivir y prosperar.