- El Incibe alerta de las consecuencias del ransomware para autónomos y pymes
- La nueva legislación endurece las penas contra los delitos tecnológicos
- Las estrategias de ransomware más utilizadas por los ciberdelincuentes
- El INCIBE ofrece recursos y apoyo financiero para reforzar la seguridad de las pymes
El 54% de las pymes ha sido víctima de un ciberataque en los últimos 18 meses, según las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe). Con dos circunstancias que los expertos califican de preocupantes: uno de cada cinco negocios no logra recuperar sus datos tras el incidente y muchos de ellos no son conscientes de dicha incursión de los delincuentes.
Esto significa, por un lado, que el 20% de los negocios afectados pierde información crítica de manera irreversible, lo que puede derivar en graves problemas operativos, sanciones por incumplimiento normativo o incluso el cierre definitivo.
Y por otro, que el hecho de que muchas pymes no sepan que han sido atacadas permite a los ciberdelincuentes extraer datos sin dejar rastro. Uno de los mayores beneficios de estos intrusos es vender esos datos a terceros y puede que la empresa atacada jamás sepa que sus clientes, por ejemplo, se encuentran en la base de datos de alguien que ha comprado ficheros.
En otros casos, el ransomware no sólo secuestra la información sino que puede derivar en una suplantación de identidad (phishing) que a los atacantes acceder a cuentas bancarias, realizar transacciones fraudulentas o engañar a clientes y proveedores.
El Incibe alerta de las consecuencias del ransomware para autónomos y pymes
El ransomware sigue siendo una de las amenazas más graves. En España, casi el 70% de estos ataques afectan a pymes, como muestra un informe de la Agencia Europea de Seguridad de Redes e Información. Según este organismo, cuando un negocio es víctima de un ataque, sus operaciones pueden quedar paralizadas, generando una pérdida económica inmediata y comprometiendo la confianza de sus clientes.
De forma que, según el organismo europeo, el 60% de los negocios que sufren un ciberataque severo cierra en un plazo de seis meses. “Puesto que, en algunos casos, el pago del rescate no garantiza la recuperación de los archivos”, explicó a este diario el especialista en ciberseguridad explicó a este diario Javier Montoya, cofundador de TechMind AI. “E incluso, muchas veces, los ciberdelincuentes vuelven a atacar a las empresas que ya han pagado”.
El ransomware puede derivar también en la filtración de datos sensibles, exponiendo información financiera, bases de datos de clientes y documentos estratégicos de la empresa en la llamada dark web, lo que puede generar un daño reputacional difícil de reparar.
Aunque también deriva a casos en que la empresa atacada no sabe que le han robado las bases de datos que son vendidas a terceros. Hay corporaciones que pagan mucho dinero por obtener teléfonos y correos de posibles clientes.
La nueva legislación endurece las penas contra los delitos tecnológicos
En respuesta a la creciente amenaza digital, la legislación española ha introducido cambios importantes en la lucha contra el fraude cibernético. Desde 2023, el Código Penal trata las estafas tecnológicas de forma independiente a las tradicionales, penalizando incluso los actos preparatorios del delito, como la suplantación de identidad o el robo de información sin que se haya producido un perjuicio económico directo. Esto significa que intentar siquiera cometer un fraude digital ya es punible; lo que refuerza la protección de las pymes frente a estas amenazas.
Además, el Código Penal ahora protege de manera específica los medios tecnológicos de pago, abarcando desde transferencias bancarias hasta criptoactivos y monederos electrónicos. Esto implica que, en caso de un ataque que afecte a las operaciones financieras de un negocio, la justicia puede actuar con mayor rapidez para bloquear transacciones fraudulentas y rastrear a los ciberdelincuentes.
“Hasta el punto de que, según opinan los expertos en Derecho Digital, este cambio coloca a España a la vanguardia en la persecución de delitos informáticos”, recordó Javier Montoya.
Las estrategias de ransomware más utilizadas por los ciberdelincuentes
Los ataques de ransomware evolucionan constantemente, pero algunas tácticas son recurrentes, explica el experto:
Phishing y spear phishing
Envío de correos fraudulentos “que suplantan identidades confiables para engañar a las víctimas”.
Exploit de vulnerabilidades
Los ciberdelincuentes buscan fallos en programas sin actualizar para infiltrarse en los sistemas.
Doble extorsión
“No sólo cifran los archivos, sino que también amenazan con publicar datos robados si no se paga el rescate”.
Acceso remoto no seguro
Conexiones a sistemas sin autenticación robusta que permiten el ingreso de atacantes.
Estos métodos hacen que cualquier negocio pueda ser un objetivo. Y, en este sentido, implementar medidas preventivas es clave para minimizar riesgos.
El INCIBE ofrece recursos y apoyo financiero para reforzar la seguridad de las pymes
A pesar del aumento de los ataques, cada vez más negocios optan por no ceder al chantaje de los ciberdelincuentes y están reforzando su seguridad digital. Para ello, cuentan con herramientas clave ofrecidas por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), que proporciona recursos gratuitos y asesoramiento especializado para autónomos y pymes.
Entre las soluciones que el INCIBE pone a disposición de los negocios destacan:
Servicio antiransomware
Asistencia para eliminar malware y recuperar el acceso a los sistemas infectados.
Análisis de riesgos en cinco minutos
Un diagnóstico rápido para detectar vulnerabilidades.
Guías y formación en ciberseguridad
Recursos prácticos para empleados y directivos.
Notificaciones de amenazas en tiempo real
Alertas sobre campañas de ransomware en curso.
Soporte ante incidentes
Atención especializada en el 017, la línea gratuita del organismo para resolver dudas y problemas en ciberseguridad.

Además, el INCIBE participa en programas de incubación y mentoring para startups tecnológicas especializadas en ciberseguridad, ofreciendo acceso a financiación. Por ejemplo, en colaboración con la Cámara de Comercio, se han otorgado ayudas económicas de hasta 5.000 euros para el desarrollo de soluciones de seguridad digital. También existen subvenciones a nivel autonómico y europeo que pueden destinarse a la protección contra ataques informáticos.
Otras iniciativas incluyen el apoyo a la implementación de sistemas avanzados de ciberseguridad en las pymes, facilitando formación y recursos para que los pequeños negocios puedan mejorar su capacidad de defensa ante ataques digitales. Además, se están impulsando acuerdos con proveedores tecnológicos para ofrecer descuentos en la adquisición de herramientas de seguridad.
Para evitar caer en las redes de los ciberdelincuentes, es fundamental que los negocios implementen protocolos de seguridad, realicen copias de seguridad frecuentes y mantengan su software actualizado. Algunas medidas clave, de sencilla implantación, incluyen:
- Autenticación multifactor. Requiere más de una forma de verificación para acceder a sistemas sensibles.
- Restricción de privilegios. Limitar el acceso de los empleados solo a la información que necesitan.
- Copias de seguridad periódicas. Guardar datos críticos en servidores desconectados de la red.
- Capacitación del equipo. Formar a los empleados para reconocer correos fraudulentos y otras tácticas de phishing.
Sin embargo, si un negocio ya ha sido víctima de un ciberataque, es clave actuar rápido: recopilar pruebas, denunciar ante las autoridades y recurrir a los servicios del INCIBE para minimizar los daños.



