La capacidad para convertir una idea emprendedora en un negocio sostenible depende, en gran medida, de la gestión y experiencia del equipo fundador. Prueba de ello es que el 92% de las startups con crecimiento tenía fundadores con experiencia previa, mientras que, en las fallidas, sólo el 22% de los fundadores había emprendido antes. Este dato, recogido en el informe Bigban Research 2024, demuestra que el problema de los negocios emergentes en España no es la falta de ideas, sino de experiencia empresarial para su ejecución.

Un 69% de los negocios emergentes del país agotan su capital antes de generar ingresos significativos, lo que explica su alto índice de fracaso. La falta de rentabilidad es un problema estructural, tal y como señala el estudio de esta red de inversores especializada en startups en fase inicial, que agrupa a business angels, fondos de venture capital, corporaciones, family offices y otros agentes inversores: sólo el 4% de las startups que cierran logró alcanzar el punto de equilibrio antes de desaparecer.

La falta de control y la mala estrategia comercial son las sentencias de muerte para las startups

El estudio, que analiza medio millar de inversiones en startups, concluye que la ejecución y la gestión empresarial son factores mucho más determinantes en su éxito o fracaso que la idea inicial o la tecnología que desarrollan. Además, el 90% de los negocios emergentes fallidos no consiguió desarrollar su mercado, ni generar ventas recurrentes; lo que demuestra que una mala estrategia comercial es la causa principal de su desaparición.

Uno de los aspectos clave que señala el informe es que el 56% de las startups que cerraron no tenía un control financiero riguroso, lo que aceleró la desaparición de muchas de ellas. Pese a que el 69% había desarrollado tecnología y el 51% afirmaba haber logrado el encaje producto-mercado, la ausencia de una estrategia clara de monetización impidió su viabilidad.

Pedro Gómez, socio de Bigban Investors Spain, confirmó a este diario la relevancia de este problema: “El capital siempre es limitado y su empleo debe ser eficiente, bien para conseguir tracción autónoma o para dar credibilidad a la compañía y confianza a los inversores de cara a la siguiente ronda de capital”. Y añadió que el control financiero debe ir acompañado de una dirección estratégica adecuada, para corregir problemas y reaccionar con rapidez ante las dificultades.

 El control financiero debe ir acompañado de una dirección estratégica adecuada.
El control financiero debe ir acompañado de una dirección estratégica adecuada.

Gómez insistió en que las startups con asesores financieros o CFO desde fases tempranas tienen más probabilidades de sobrevivir, porque la insuficiencia de capital es el tercer motivo de fracaso en el estudio. En un contexto de liquidez limitada, la función financiera debe anticipar los momentos críticos y ser capaz de encontrar soluciones, ya sea ajustando la estrategia o consiguiendo financiación adicional.

La experiencia de los fundadores marca la diferencia

Otro dato preocupante es que el 60% de los negocios emergentes fallidos se encontraba en una etapa muy temprana de desarrollo cuando recibió financiación, lo que indica que muchas de ellas no lograron consolidarse antes de agotar el crédito inicial. Además, sólo el 38% de estas startups contaba con un consejo asesor experimentado; un factor que suele ser clave en las que logran crecer.

El informe Bigban Research 2024 destaca también que la experiencia previa en emprendimiento es un factor crucial en el éxito de un negocio emergente. Para Pedro Gómez, “los emprendedores reincidentes saben mejor a quién recurrir y se rodean de perfiles más adecuados para el proyecto”. Además, explicó que de un fracaso siempre se aprende más que de un éxito, “y aquellos que ya han pasado por dificultades en la gestión financiera o comercial tienden a evitar errores previos”.

Además, contar con un equipo equilibrado y con roles bien definidos también es una característica común entre las startups que logran escalar. La falta de claridad en la gestión interna es una de las principales razones por las que muchas no consiguen consolidarse en el mercado.

En la gobernanza es donde se aprecian mayores diferencias entre las startups exitosas y las fallidas

El estudio apunta varias estrategias para reducir el riesgo de fracaso. En primer lugar, destaca que es fundamental que los emprendedores validen su modelo de negocio antes de intentar escalar, ya que muchas startups desaparecen porque no consiguen ingresos recurrentes.

Por otro lado, enfatiza la importancia de contar con un equipo fundador experimentado y con habilidades complementarias. Asimismo, recomienda que los negocios emergentes establezcan mecanismos de control financiero desde el inicio, ya que más de la mitad de las que fracasan carecen de una gestión adecuada de sus recursos.

La experiencia de los fundadores marca la diferencia entre el éxito y el fracaso
La experiencia de los fundadores marca la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Pedro Gómez añadió además que la gobernanza “es el área donde se aprecian mayores diferencias entre las startups exitosas y las que fracasan”. Los factores clave incluyen el control financiero, el reporte regular a inversores, la existencia de indicadores clave de rendimiento (KPI) bien definidos y la experiencia del consejo de administración en el sector donde opera la startup. Según Gómez, “la presencia o ausencia de estos elementos marca la diferencia entre una buena o mala gestión”.

El informe también señala que una de las principales dificultades a las que se enfrentan las startups en España es la falta de un mercado definido. El 73% de los negocios emergentes fallidos no alcanzó unas ventas recurrentes, lo que demuestra que muchas empresas emergentes no consiguen conectar con su público objetivo.

Según los expertos, una toma de decisiones ágil es clave para afrontar adversidades

Además, el análisis revela que la falta de velocidad en la toma de decisiones es un obstáculo importante. Muchas startups que fracasan no logran pivotar a tiempo, ni adaptarse a los cambios del mercado, lo que las deja sin margen de maniobra cuando surgen las dificultades.

Otra cuestión relevante es el impacto de la madurez del ámbito inversor. Pedro Gómez explicó que, en la actualidad, “los inversores son más exigentes y no están dispuestos a financiar proyectos sin una base sólida. Los buenos, por su maduración y la solvencia de su equipo, no tienen problemas en encontrar financiación, pero ya nadie invierte sobre un papel y con una valoración poco justificada”, finalizó.

Esto implica que los emprendedores deben ser más rigurosos en la presentación de sus proyectos, asegurándose de que cuentan con una estrategia viable y un equipo capaz de ejecutarla con éxito.

El estudio concluye que el éxito de una startup no depende exclusivamente de la tecnología o de una idea innovadora, sino de la capacidad para ejecutarla de manera eficiente. Así, los negocios emergentes que logran consolidarse suelen tener un liderazgo sólido, una estructura organizativa bien definida y un modelo financiero sostenible.