El 93% de los españoles está preocupado por su intimidad digital. Y entre los autónomos, esta inquietud va más allá del plano personal: muchos gestionan negocios digitales, almacenan datos de clientes o dependen de plataformas en la nube para trabajar, por lo que la seguridad y el control de la información son cuestiones que les afectan directamente.
Según el estudio europeo “Privacy is Power”, de las consultorías de FleishmanHillard y Focaldata., España es el país donde la población se siente más estresada por esta cuestión; por encima incluso e la media europea. El 88% de los encuestados afirma sentirse abrumado por no tener claro cómo se utilizan sus datos, y sólo un 14% de los jóvenes entre 18 y 43 años dice saber qué se hace con la información que comparte online.
La encuesta también revela que el 75% de los españoles pide una mejor educación en privacidad digital, frente al 67% de la media europea. Esta falta de formación tiene consecuencias directas sobre el uso de herramientas tecnológicas en el trabajo; en especial, en el caso de los trabajadores por cuenta propia, que en muchas ocasiones no cuentan con asesoramiento especializado.
- Para un autónomo, perder datos acarrea problemas reputacionales, económicos e incluso legales
- Los encuestados se quejan de no haber recibido formación sobre cómo proteger la privacidad digital
- La desconfianza en el uso de datos personales puede frenar la adopción de herramientas innovadoras
Para un autónomo, perder datos acarrea problemas reputacionales, económicos e incluso legales
Para un pequeño negocio, perder el control sobre sus propios datos puede traducirse en un problema reputacional, económico o incluso legal. Además, muchos se ven obligados a aceptar términos y condiciones sin tener tiempo ni conocimientos para evaluarlos, lo que agrava la sensación de indefensión.
La confianza en las nuevas tecnologías también se resiente. Según el informe, un 69% de los españoles solo se sentiría cómodo utilizando sistemas basados en la inteligencia artificial (IA) si se garantizara de forma clara la protección de su privacidad. Esta cifra revela una barrera importante para la digitalización de muchos negocios pequeños, que desconfían de incorporar herramientas por miedo a perder el control sobre su información.
El estudio advierte de una desconexión entre el uso creciente de dispositivos y aplicaciones conectadas y el conocimiento real sobre su funcionamiento. En muchos casos, los profesionales que trabajan por cuenta propia no comprenden qué datos se recopilan, quién los procesa y con qué fines se utilizan.
Y lo peor es que cada vez más gestiones laborales se realizan a través de plataformas digitales, por lo que este desconocimiento puede tener consecuencias negativas para la actividad económica. No solamente en términos de seguridad, sino también en la capacidad del autónomo para cumplir con la normativa o mantener la confianza de sus clientes.
Los encuestados se quejan de no haber recibido formación sobre cómo proteger la privacidad digital
Uno de los aspectos más señalados del informe es la aceptación acrítica de los avisos de privacidad. Un 52% de los encuestados reconoce que los acepta automáticamente sin leerlos. Esto implica una cesión voluntaria de derechos sin conciencia de ello, algo especialmente delicado cuando se trata de profesionales que operan con información sensible de terceros.
La mayoría de los participantes en el estudio reconoce que nunca ha recibido formación específica sobre cómo proteger su privacidad digital. Esta carencia es aún más notable entre los trabajadores por cuenta propia, que rara vez acceden a cursos o sesiones de sensibilización en este ámbito, salvo que trabajen en sectores directamente vinculados a la tecnología.

El informe también destaca que la preocupación por la privacidad ha crecido en los últimos años. La expansión del teletrabajo, el uso de aplicaciones en el móvil para gestionar pagos, cobros o contabilidad, y la necesidad de exposición en redes sociales han aumentado el volumen de datos que los autónomos comparten a diario, muchas veces sin ser plenamente conscientes de ello.
Hasta tal punto que, en algunos casos, los autónomos encuestados mencionan haber limitado el uso de determinadas aplicaciones o funciones por miedo a ser espiados o rastreados. Esto no solo afecta al consumo personal, sino también a la actividad profesional, como la decisión de usar o no ciertas plataformas para promocionar un servicio, compartir archivos o emitir facturas.
La desconfianza en el uso de datos personales puede frenar la adopción de herramientas innovadoras
Si el autónomo desconfía de una tecnología, por temor a exponer su privacidad o la de sus clientes, es probable que opte por métodos más lentos o menos eficientes. En el caso de España, los datos muestran un nivel de preocupación superior al de países como Alemania, Francia o Reino Unido
Este mayor estrés podría estar relacionado con una menor cultura digital, una percepción de menor transparencia o una sobrecarga informativa que dificulta comprender las implicaciones reales de la huella digital.
La brecha entre el avance tecnológico y la educación digital aparece como uno de los principales retos. Muchos autónomos reconocen no saber cómo configurar adecuadamente sus dispositivos, qué permisos revocar o cómo garantizar la seguridad de sus cuentas. Esta falta de conocimiento técnico genera una sensación constante de vulnerabilidad.
Aunque existen herramientas para controlar el uso de datos personales, como navegadores con opciones de privacidad avanzada, gestores de contraseñas o servicios de encriptación, su uso no está generalizado entre el colectivo autónomo. La mayoría sigue confiando en soluciones estándar, sin saber si son suficientes para proteger su actividad.
La petición de una mayor formación no se refiere solamente a cursos técnicos, sino también a una información clara, comprensible y útil sobre cómo funciona la privacidad digital. El 75% de los encuestados cree que debería ser una competencia básica, al mismo nivel que saber usar un correo electrónico o una hoja de cálculo.





