- La conveniencia se ha convertido en el principal criterio para uno de cada cuatro comensales
- El impacto sobre la hostelería es más que evidente
- Algunos bares y cafeterías han empezado a reforzar la comida para llevar
- Los súper y las tiendas de alimentación ganan terreno
Los bares y restaurantes con menú del día y los negocios de comida rápida de barrio están perdiendo terreno frente a los supermercados y las tiendas de alimentación. Y es que las ventas de platos preparados han crecido casi un 50% en tres años, según datos de Worldpanel by Numerator, y la hostelería, formada en gran parte por autónomos, se enfrenta cada vez más a un competidor inesperado en un terreno que hasta ahora dominaba.
El consumo fuera del hogar de los platos preparados ha aumentado un 15% en ocasiones de consumo y un 29% en ventas en el último año. En comparación, el reparto a domicilio de la restauración creció bastante menos en ese periodo (apenas alcanza el 10%). Así que los bares y pequeños restaurantes están viendo que una parte importante de sus clientes habituales se queda a comer en casa o en la oficina tras pasar por la tienda.
“Para miles de autónomos, la irrupción del ‘listo para comer’ supone una amenaza en los momentos de consumo más recurrentes”, explicó a este diario Luz Sánchez Bastida, portavoz de la Federación Española de Consumidores y Usuarios (FECU). “Pues el sector hostelero cuenta con unos 320.000 trabajadores por cuenta propia y cualquier trasvase de clientela repercute de forma directa”. En otras palabras, y según la experta, “la presión sobre los márgenes se intensifica en un mercado ya fragmentado”.
En cambio, para los supermercados y tiendas de distribución alimentaria, el auge de los platos preparados abre una oportunidad de negocio. No hay más que ver las cifras de las grandes cadenas: Mercadona ha extendido este servicio al 75% de su red en España y Portugal, y asegura que ya es rentable.
La conveniencia se ha convertido en el principal criterio para uno de cada cuatro comensales
El estudio de Worldpanel confirma que la conveniencia se ha convertido en el principal criterio en una de cada cuatro decisiones de compra. Este factor supera al placer, al sabor o a la salud en el reparto de motivos de consumo. La rapidez y el “aquí y ahora” guían cada vez más la alimentación cotidiana.
“El 80% del consumo de platos preparados se realiza en el hogar, pero el uso fuera de casa crece con fuerza”, recordó Sánchez Bastida. Ese consumo extra avanza a doble dígito y refleja un cambio en los hábitos de la población. “La decisión responde muchas veces al hambre inmediata más que al trabajo o la costumbre, y contra eso es difícil luchar”.
El ejemplo de la hamburguesa ilustra la transversalidad entre canales. Cada español comió unas 18 hamburguesas de media el año pasado, un 5% más que en el anterior. En este sentido, McDonald’s mantiene el liderazgo, con el 19,5%, pero Mercadona ya supera el 10%, y no hace sino encabezar una realidad que llega al último de los establecimientos de alimentación de barrio.

Un fenómeno que refleja que bares, cafeterías y pequeños restaurantes ya no solo compitan entre ellos. “La hostelería pierde ocasiones de consumo que hasta ahora tenía aseguradas”, mantuvo la experta. “El lineal del supermercado se ha convertido en un nuevo rival directo, que juega con la ventaja de la escala”.
El impacto sobre la hostelería es más que evidente
Para los autónomos hosteleros, el “listo para comer” significa menos visitas de clientes que antes elegían el menú del día. Son consumidores que buscan precio y rapidez y que ahora resuelven su necesidad en el supermercado. Y este cambio golpea especialmente a los locales de barrio.
El crecimiento del consumo fuera del hogar de platos preparados supera también al delivery tradicional. El reparto solo avanza un 6,8% en valor y un 3,2% en ocasiones con datos a abril de 2025. La brecha confirma el trasvase de gasto hacia el supermercado.
En un sector compuesto en su mayoría por autónomos y pequeños negocios, cualquier variación en los hábitos de consumo se nota rápido. “La competencia creciente reduce los márgenes de negocios que ya trabajaban al límite. De modo que la rentabilidad diaria se resiente con esa clientela perdida”.

Aunque no existen aún cifras oficiales sobre el impacto directo en facturación, el fenómeno preocupa. Cada euro que se gasta en platos preparados es uno menos en el bar de barrio. El cambio es perceptible en el día a día de muchos locales.
Algunos bares y cafeterías han empezado a reforzar la comida para llevar
El take away se plantea como una vía de adaptación, ofreciendo menús empaquetados a precios competitivos. La idea es acercarse a la conveniencia sin perder autenticidad.
La diferenciación es otra estrategia para retener clientes. “La calidad del producto fresco y el trato cercano siguen siendo ventajas que el supermercado no puede ofrecer”, concluyó la experta. Para quien “el ambiente social del bar forma parte de esa experiencia”.
También se exploran nuevas fórmulas vinculadas a la conveniencia. Algunos negocios de restauración organizan menús semanales por suscripción o envíos programados en determinadas zonas. Estas opciones fidelizan sin perder la esencia del local.
El reto es combinar rapidez con identidad. Acortar tiempos de espera y simplificar la carta puede ayudar a competir con el lineal sin abandonar el sello propio. El equilibrio es clave para mantener al cliente.
Los súper y las tiendas de alimentación ganan terreno
Para el sector de la alimentación, los platos preparados son un motor de ventas en expansión. Los fabricantes, agrupados la Asociación Española de Fabricantes de Platos Preparados (Asefapre), confirman el crecimiento imparable. En 2024 se vendieron 702 millones de kilos de platos preparados con un valor de 4.197 millones de euros. Lo que muestra que el consumo forma ya parte estructural de la cesta de la compra.
El gasto de los hogares en restauración alcanzó los 42.517 millones de euros en 2024, y el 17% corresponde a productos listos para consumir. La proporción deja claro que el supermercado y la tienda de alimentación se han colado en el terreno de la hostelería. El consumidor resuelve el almuerzo en el mismo lugar donde compra el resto de productos.





