Las micropymes en España siguen siendo las grandes perjudicadas del incremento de los costes laborales y operativos. Según los últimos datos de la Estadística de Empresas Inscritas en la Seguridad Social, España ha perdido más de 21.000 pequeños negocios en cinco años, lo que equivale a un 2,1% del tejido empresarial desde 2019. Aunque esta es una estadística y los expertos apuntan a que el problema puede ser más grave. Este declive tiene su explicación, según los analistas consultados por este diario, en factores como el aumento constante del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que ha presionado especialmente a los pequeños negocios, con márgenes muy ajustados.
Fernando Moroy, profesor de ESCP Business School, explicó a este diario que, desde la pandemia del Covid-19 “el endeudamiento y los cambios en los patrones de consumo son barreras estructurales que dificultan esta recuperación”. Pero además de los retos económicos, las micropymes se enfrentan a costes regulatorios, limitaciones de acceso a financiación y una adopción tecnológica desigual. Como explicó Jon Mikel Zabala, profesor de Deusto Business School: “Muchas micropymes agotaron sus reservas de liquidez durante la crisis del Covid y ahora se enfrentan a condiciones crediticias más estrictas”.
Todos estos obstáculos estructurales están impidiendo que estas empresas puedan competir en igualdad de condiciones con el resto de empresas, que sí que han mostrado mayor resiliencia. Pues, mientras que las micropymes son un 2,1% menos desde 2019, negocios más grandes han crecido entre el 7,1% y el 10,9% en el mismo periodo.
El aumento del salario mínimo afecta especialmente a las microempresas, al tener menos margen de maniobra
Uno de los principales factores que ha intensificado los problemas de las micropymes es el aumento constante del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) en los últimos años. Este incremento ha supuesto una carga adicional para los negocios de menor tamaño. “El aumento del SMI afecta desproporcionadamente a las microempresas, que cuentan con menos margen de maniobra para absorber estos costes”, indicó el profesor de ESCP Business School.
En sectores como la hostelería, el comercio minorista o la agricultura, actividades en las que salarios tienden a estar más cerca del SMI, este incremento ha obligado a muchos negocios a reducir su plantilla, aumentar los precios o ajustar otros gastos operativos. Según Zabala, “las micropymes suelen operar en sectores intensivos en mano de obra, y la subida del SMI, combinada con los costes derivados de la pandemia, ha dificultado su capacidad para mantenerse competitivas”.
Este contexto plantea un desafío adicional para las administraciones, que deben equilibrar la mejora de las condiciones laborales con la necesidad de garantizar la viabilidad de los pequeños negocios. “Es fundamental acompañar el aumento del SMI con incentivos fiscales o programas de apoyo específicos para las micropymes”, apuntó Moroy.

Las micropymes necesitan financiación específica, advierten los expertos
Los expertos consultados por este diario coinciden en la necesidad de desarrollar medidas específicas para aliviar estas barreras. Zabala señaló que es esencial “facilitar el acceso a financiación, mediante líneas de crédito específicas con trámites simplificados y garantías públicas”. Además, considera prioritario impulsar incentivos fiscales para la digitalización, lo mismo que fomentar la colaboración entre micropymes y grandes empresas para integrar cadenas de valor sostenibles.
Por su parte, Fernando Moroy resaltó la importancia de “suavizar la carga impositiva y simplificar los procesos administrativos,” además de fomentar la concentración empresarial para que las micropymes puedan abordar procesos estratégicos como la internacionalización y la innovación tecnológica. Estas estrategias permitirían a las microempresas competir mejor en un mercado global cada vez más competitivo.
Zabala también insistió en que las micropymes “necesitan herramientas para adoptar tecnologías existentes o desarrollar soluciones innovadoras en colaboración con centros tecnológicos”. De este modo, podrían no solamente mejorar su eficiencia operativa, sino acceder además a mercados internacionales a través de plataformas digitales. Esto diversificaría riesgos y ampliaría su alcance global, especialmente en sectores donde la sostenibilidad y la circularidad son ventajas competitivas clave.
La falta de digitalización afecta a la caída de las ventas de los pequeños negocios
El cambio significativo en los patrones de consumo posCovid fue señalado por Fernando Moroy como una de las barreras más importantes para las micropymes. “Los consumidores buscan una mejor relación calidad-precio, lo que exige una gestión más dinámica de los precios para mejorar la rentabilidad”. Este fenómeno, combinado con el endeudamiento derivado de los créditos ICO, ha añadido una presión financiera considerable sobre estas empresas.
Otro obstáculo importante es la digitalización desigual. Aunque la pandemia aceleró la transformación tecnológica, muchas micropymes carecen de los recursos y conocimientos necesarios para adoptar herramientas digitales que optimicen su productividad. Según apuntó Zabala, “la falta de personal cualificado y las dificultades para atraer talento agravan aún más los problemas estructurales”.
Dentro del contexto actual, el aumento de los costes operativos, especialmente en energía y transporte, complica aún más la situación. Los pequeños negocios de la industria manufacturera, por ejemplo, tienen mayores problemas debido al impacto de las disrupciones globales en las cadenas de suministro, exacerbadas por la invasión rusa de Ucrania: “Sería fundamental que estos negocios aprovechasen los ecosistemas de apoyo públicos y privados, pero muchas veces estos están desconectados de sus necesidades reales”.
La digitalización y la inteligencia artificial (IA) emergen como pilares clave para que las micropymes se adapten a las exigencias del entorno económico actual. Según Moroy, “la IA generativa ofrece un rápido retorno financiero y permite mejorar la eficiencia de costes en una primera fase.” Además, esta tecnología tiene el potencial de transformar modelos de negocio y fortalecer la resiliencia de las organizaciones.
Jorge González Barturen, también profesor en Deusto Business School, añadió que es crucial “adoptar una estrategia clara de digitalización alineada con la estrategia empresarial a medio plazo”. Lo cual implica seleccionar herramientas tecnológicas útiles que generen valor y permitan a las micropymes mejorar tanto sus procesos operativos como sus modelos de negocio.
Sin embargo, tanto Moroy como González coincidieron en que la clave está en el cambio de mentalidad. Para González, “la digitalización no implica sólo incorporar tecnología, sino transformar la forma en que los negocios entienden sus procesos y su capacidad de respuesta a los cambios del mercado”. Este enfoque integral es determinante para que las micropymes sobrevivan, además de prosperar en un entorno cada vez más tecnológico.
Moroy enfatizó que, además de aprovechar herramientas como la IA, las micropymes deben aprender de los casos de éxito de competidores. “No se trata de experimentar con cada tecnología disponible, sino de observar qué funciona en el mercado y adaptarlo a las necesidades específicas del negocio”, concluyó. Este aprendizaje permitirá a las micropymes adoptar tecnologías con mayor confianza y efectividad.





