El Consejo General de Economistas (CGE) presentó hace unos días su último «Barómetro económico del primer semestre de 2025». En el que sondearon, junto a otras cuestiones, los posibles efectos de la reducción de jornada entre los economistas que trabajan de cerca con autónomos y pymes.
Según explicó el presidente del CGE, Miguel Vázquez Taín, la encuesta muestra los datos “más contundentes” en “las cuestiones coyunturales”, como es la reducción de la jornada laboral. En este tema, 7 de cada 10 economistas valoraron negativamente su posible impacto en la productividad de los negocios y en los resultados de las pymes. “Existe una necesidad de adaptar las decisiones políticas a las realidades empresariales y laborales del país”.
Por otro lado, Salvador Marín, director del Servicio de Estudios del CGE, explicó que los resultados muestran que los economistas solicitan medidas efectivas para impulsar la productividad, dadas las escasas mejoras que podrían “consolidar” el estancamiento de las pymes. Por ejemplo, en el empleo.
- Valoran que la posible reducción de jornada tendría un impacto negativo en la productividad
- Consideran que hay problemáticas estructurales que habría que resolver antes de reducir la jornada
- Los economistas consideran que tendrá mayor impacto en determinados sectores
- Los negocios aducen dificultades para encontrar personal
Valoran que la posible reducción de jornada tendría un impacto negativo en la productividad
Como señaló Carlos Alonso de Linaje, presidente del Registro de Economistas Expertos en Marketing (EMK-CGE), el barómetro es una encuesta semestral consolidada entre el colectivo de profesionales que “traslada la situación y la opinión” de aquellos que trabajan “día a día” con autónomos, y pequeñas y medianas empresas.
En ese sentido, la percepción sobre el impacto que podría tener una eventual reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales en los rendimientos y resultados de las pymes durante el primer semestre de 2025 se inclina hacia una visión mayormente negativa.

Un 72% de los encuestados anticipa un efecto desfavorable (46% “muy negativo” y 26,6% “negativo”). Solamente un 15% considera que no habría cambios relevantes, mientras que un 12,4% prevé algún beneficio para este tipo de empresas. Según valoraron los economistas, este reparto de las opiniones sugiere “una percepción mayoritaria de riesgo o dificultad operativa ante la aplicación de esta medida a corto plazo”.
Consideran que hay problemáticas estructurales que habría que resolver antes de reducir la jornada
Según explicó a este medio Salvador Marín, existe ya dificultad en la pyme para atraer talento, que condiciona previamente la productividad de las empresas de cara a aplicar una posible reducción de jornada laboral.
Las pymes reflejan dificultades para atraer el personal que necesitan, como recoge el Informe de la pyme en 2024 sobre gestión del talento. Para los economistas, el coste que podría suponer la reducción de la jornada añadido a este paradigma en las contrataciones reduciría aún más la productividad.
“Antes de la reducción de jornada, las pymes ya tenían dificultades por sus costes salariales, la presión fiscal, y la dificultad para encontrar personal. Primero es necesario ser productivos. Se trata de un entorno donde sus márgenes ya son muy estrechos, y donde es difícil captar talento, y hay que formar a estos empleados. Esto supone a su vez mayor coste, y que no se pueda contratar más”.
Como detalló el economista, la conclusión que se obtiene del barómetro es que hay que atender primero la formación, la capacidad, la diferencia entre sectores, y cómo se introduce la tecnología en el ámbito de trabajo.
Además, mientras que el procedimiento sería más sencillo para las grandes empresas, pequeñas y medianas necesitarían un cierto ajuste para poder aplicarla. “Vamos a distribuir las ganancias de productividad si se produce, pero no al revés. Hay muchos aspectos que resolver antes de plantear la reducción”.
Según valoró Martín, existen diferencias significativas a considerar con respecto a otros países de la UE que ya gozan de jornadas de trabajo más reducidas que la española, como sucede en Dinamarca, Alemania o Islandia.
“Lo han hecho cuando ya tenían resueltos muchos de estos aspectos, y, además, las pymes son diferentes. Hay empresas que han avalado en algunos países, en los que la negociación colectiva es diferente, un incremento de productividad. Pero las condiciones actuales, para una mediana o pequeña empresa [en España], no son las mejores para obtener esto”.
Los economistas consideran que tendrá mayor impacto en determinados sectores
En el análisis por sector, la percepción más negativa respecto a una eventual reducción de la jornada laboral a 37,5 horas semanales se concentra en la industria, donde el 83,3% anticipa un impacto desfavorable.

Le siguen el comercio con un 80%, asesoría/consultoría y el sector bancario, ambos con 73,3%, y enseñanza con 73,1% de valoraciones negativas.
En contraste, el sector público presenta una distribución más equilibrada: aunque un 58,8% anticipa efectos adversos, registra también el porcentaje más elevado de opiniones positivas (17,7%).
Los negocios aducen dificultades para encontrar personal
Según refleja el Informe de la pyme 2024 sobre Gestión del talento del CGE, que se realizó a 636 pymes españolas, las empresas identificaron como los factores que dificultan la contratación de personal principalmente la escasez de oferta de candidatos y falta de motivación. Con todas las variables puntuando por encima de los 3 puntos, salvo en el apartado de Exigencias en las condiciones laborales.

Las empresas medianas reflejaron una mayor dificultad para cubrir los puestos de ingeniería, directivos y administrativos. Que, sin embargo, afectaba menos a las empresas de menor tamaño. Asimismo, en cuanto a los puestos, las vacantes que presentaron mayores complicaciones para ser cubiertas fueron los oficios y servicios técnicos.
En cuanto a sectores, el sector de servicios manifestó tener las mayores dificultades para cubrir puestos de personal administrativo y de soporte, así como profesionales del ámbito legal y el financiero.
El comercio, por su parte, para contratar comerciales, mientras que la construcción confirmó dificultades significativas para cubrir la demanda en oficios y servicios técnicos.






