El Fondo Monetario Internacional (FMI) publicó hace unos días un importante documento -su declaración del personal técnico al término de la misión del Artículo IV correspondiente a 2025- donde advierte que la aplicación de la reducción de jornada podría elevar el aumento acumulado desde 2018 del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) por encima del 70% -ya se ha incrementado en un 61% desde ese año-. Concretamente el salario mínimo se situaría por encima de los 1.250 euros
La reducción del tiempo de trabajo, si bien persigue determinados objetivos sociales, ha demostrado en su puesta en práctica desencadenar «efectos ambiguos” sobre el desempleo y sobre la producción, entre otros, por lo que las declaraciones del personal técnico llamaron a “preservar el importante papel de la negociación colectiva para tener en cuenta la heterogeneidad intersectorial.”
Esta línea coincide con las informaciones aportadas por los Economistas Asesores Laborales (EAL) a este diario, reflejadas en su último informe ‘Claves económicas sobre el Salario Mínimo y las Cotizaciones Sociales’, donde señalan entre los riesgos que pueden derivarse de mayores incrementos en el SMI la destrucción del empleo, “especialmente en los colectivos que se quieren beneficiar”, así como la pérdida de competitividad para los negocios.
El FMI llama a preservar la negociación colectiva para la fijación y remuneración de las horas extraordinarias
Según las previsiones del FMI, que los ajustes derivados por la reducción de jornada eleven la subida acumulada del salario mínimo por encima del 70% del salario medio, supone que el SMI se elevaría por encima de los 1.250 euros. El salario mínimo actualmente se sitúa en 1.184 euros mensuales por catorce pagas y ha incrementado el coste para los empleadores a más de 1.000 euros por trabajador este año.
Esto produciría un nuevo impacto en el coste que supondría cada asalariado, si bien aclararon desde el EAL que, debido a la cantidad de factores que pueden influir tanto en los ajustes de la propia reducción de jornada, como en el coste laboral de los empleados, “es muy complejo aventurar estimaciones en este sentido”, aunque condicionará aún más la competitividad de los negocios.
Así, el ajuste al que hace referencia el FMI “parece estar relacionado» con el impacto acumulativo de varias de las políticas y cambios económicos que se han venido produciendo desde el 2018. Este aumento del salario mínimo al que se refiere el FMI podría darse, por tanto, por variables diferentes; entre ellas, justamente, la revalorización de la hora trabajada y de las horas extraordinarias al aplicar la reducción de jornada.
“Podría deberse a una combinación de factores diferentes, como aumentos anuales del propio salario mínimo, o la “revalorización” de la hora trabajada con el ajuste de jornada. La revalorización de la hora trabajada ocurre si se reduce la jornada laboral manteniendo o incrementando el salario mínimo, ya que el valor de cada hora de trabajo se incrementaría automáticamente”, explicó Jesús Fernández-Bravo, presidente del EAL.

En el caso de nuestro país, donde el mayor incremento se produjo en 2019, el análisis realizado por el servicio de estudios del EAL ya destacó, con anterioridad a las estimaciones del FMI, una serie de riesgos derivados del aumento del SMI:
- Aumento de los costes laborales y pérdida de competitividad.
- Destrucción de empleo.
- Más incremento de los precios, para evitar la reducción de márgenes.
- Mayor y real impacto sobre las pymes -los negocios de menor tamaño-.
En ese sentido, las observaciones del FMI apuntan, como se ha mencionado, a conservar la labor de la negociación colectiva, especialmente en cuanto a “la distribución del total de las horas trabajadas a lo largo del año y la fijación del nivel y la remuneración de las horas extraordinarias.”
Consejos a los autónomos y pymes con empleados de cara a estos posibles cambios
Aunque, por el momento, las informaciones reflejadas por el FMI se tratan de estimaciones, el Registro de Economistas Asesores Laborales aportó a este medio una serie de claves dirigidas a los negocios para afrontar las posibles alteraciones derivadas de la reducción de jornada.
Entre las claves valoradas, los economistas subrayaron la importancia de maximizar la productividad, aumentar la eficiencia operativa en las jornadas de trabajo, repercutir los aumentos de los costes laborales y salariales ajustando los márgenes de los precios cuando sea viable, y asegurar el cumplimiento de las nuevas normativas a fin de evitar incurrir en el coste de abonar sanciones legales previstas
«De cara a estos cambios, las empresas tienen la oportunidad no solo de adaptarse, sino también de transformarse en organizaciones más eficientes, resilientes y preparadas para los retos del futuro”, añadió Fernández-Bravo.
Claves de los economistas para los negocios
- Invertir en formación y capacitación de los empleados para maximizar su productividad en el tiempo disponible.
- Implementar herramientas y tecnologías que automaticen procesos o aumenten la eficiencia operativa.
- Revisar y rediseñar las jornadas laborales para sacar el máximo provecho del tiempo disponible. “Si es posible, ajustar los precios de productos o servicios para reflejar los aumentos en los costos laborales”.
- Asegurarse de cumplir con todas las nuevas normativas relacionadas con el salario y las jornadas laborales y evitar sanciones legales que puedan surgir por incumplimientos.





