La Semana Santa 2025 dejó un balance muy positivo para el sector retail en toda España, con un incremento del 2,4% en el tráfico peatonal y un aumento del 0,8% en las entradas a tienda a nivel nacional. Estas cifras, publicadas el especialista en análisis de datos TC Group Solutions, confirman el pequeño repunte que vive el comercio minorista en fechas clave como esta, impulsando especialmente a los pequeños negocios, que aprovecharon la afluencia de visitantes en las calles y en los centros comerciales para mejorar sus ventas, tras unos meses de incertidumbre económica.
Aunque el crecimiento fue moderado en comparación con los repuntes de años anteriores, el hecho de que ambos indicadores se mantuvieran al alza supone algo de optimismo para los autónomos y micropymes del sector comercial. El comportamiento del público durante la Semana Santa confirma que las celebraciones tradicionales siguen teniendo un impacto directo en la actividad económica de las ciudades y zonas turísticas, donde los comercios locales registraron una mayor afluencia que en semanas anteriores.
Por comunidades autónomas, Islas Baleares lideró el tráfico peatonal y la entrada a tiendas
Los pequeños negocios que mejor aprovecharon este impulso fueron aquellos que adaptaron sus horarios, reforzaron su oferta y apostaron por acciones promocionales específicas para la Semana Santa. Estrategias como descuentos por compra inmediata, ampliación de la gama de productos o decoración especial de los establecimientos contribuyeron a captar la atención de los visitantes y estimular el consumo.
El efecto de la Semana Santa se notó también en sectores relacionados indirectamente con el retail, como la hostelería y el ocio, donde los negocios familiares de los autónomos registraron un aumento de la demanda gracias a la mayor presencia de turistas y residentes en las calles.
El análisis por comunidades autónomas revela que las Islas Baleares lideraron el crecimiento, tanto en tráfico peatonal como en entradas a tiendas, con un impresionante aumento del 7,2% y 11,1%, respectivamente. Este buen comportamiento refleja el atractivo turístico de las islas durante las vacaciones, pero además la capacidad de sus pequeños negocios para captar y atender a los visitantes en fechas de alta demanda.
Cataluña también mostró un comportamiento destacado, con un crecimiento del 4,6% en el tráfico peatonal y un aumento del 1,6% en las entradas a tienda. La Comunidad Valenciana siguió la misma tendencia positiva, con un incremento del 3,6% en las personas que transitaron por las principales calles comerciales y un 3,3% más de entradas en los establecimientos. Estos datos refuerzan la idea de que las zonas costeras y las grandes ciudades mantuvieron niveles de dinamismo comercial muy sólidos durante el periodo vacacional.
En ocasiones, un perfil peatonal excesivamente turístico no asegura la afluencia a los comercios
En la Comunidad de Madrid, aunque el tráfico peatonal creció un 2,4%, las entradas en tienda sufrieron una ligera caída del 0,3%. Un fenómeno similar se observó en la ciudad de Madrid, donde las visitas a tiendas descendieron un 1,6% a pesar de registrar un leve incremento del 0,5% en el flujo peatonal. Esto podría atribuirse al perfil más turístico de la afluencia, con paseantes que disfrutaron del ambiente urbano sin necesariamente realizar compras.
Barcelona experimentó un crecimiento del 3% en tráfico peatonal, pero una disminución del 0,8% en las entradas a los comercios. No obstante, los datos generales del conjunto de Cataluña muestran que los pequeños negocios supieron captar una parte importante de la demanda, reforzando su posición en un entorno de alta competencia.
Si se comparan los datos de 2025 con los de ejercicios anteriores, se aprecia una continuidad en la recuperación del comercio minorista iniciada tras la pandemia. En 2023, la Semana Santa ya había dejado un incremento del 7,6% en el tráfico peatonal y del 12,4% en las entradas a tiendas respecto a 2022. Aunque las cifras de 2025 son algo más moderadas, consolidan una tendencia positiva que resulta fundamental para el mantenimiento de la actividad en el pequeño comercio.

El repunte la pasada Pascua supone un alivio para muchos autónomos del sector retail, que ven en estas fechas una oportunidad estratégica para impulsar sus ingresos y fidelizar nuevos clientes. Especialmente en sectores como la moda, los complementos, la gastronomía y los artículos de temporada, los comercios locales aprovecharon el incremento del flujo de visitantes para mejorar su facturación y preparar el terreno para la campaña de verano.
El aumento del tráfico peatonal y de las entradas en tienda se dejó sentir tanto en grandes ciudades como en destinos turísticos de tamaño medio, donde los pequeños negocios son el motor económico principal. En muchas localidades, la presencia de visitantes propició un mayor consumo en tiendas físicas, restaurantes y mercados, reforzando el papel de los autónomos en el tejido comercial local.
Se registraron aumentos importantes en zonas “de segundo orden”: barrios y municipios de tamaño medio
Mientras en 2023 la recuperación fue más abrupta tras los años de restricciones, en 2025 el crecimiento fue más gradual pero también más sostenido, señal de que el pequeño comercio se está adaptando mejor a las nuevas pautas de consumo y movilidad.
En términos de comportamiento del consumidor, el crecimiento de las entradas en tiendas, aunque más moderado que en 2023, indica una vuelta progresiva a la compra presencial. Este fenómeno resulta especialmente relevante para los pequeños negocios que no cuentan con canales de venta online tan desarrollados como las grandes cadenas y dependen en gran medida del flujo físico de clientes.
Otra característica destacada fue la mayor dispersión de los flujos peatonales. Aunque las principales calles comerciales de grandes ciudades mantuvieron buenos niveles de afluencia, también se registraron aumentos importantes en zonas “de segundo orden”, barrios y municipios de tamaño medio, donde los comercios de proximidad ganaron protagonismo.
Esta descentralización de la actividad comercial benefició especialmente a los autónomos y pequeños negocios situados fuera de los principales ejes urbanos. La mayor movilidad de la población y el atractivo de los destinos rurales y de interior contribuyeron a que muchos comercios locales vieran incrementadas sus ventas respecto a semanas anteriores.
La reactivación del turismo interno durante la Semana Santa jugó también un papel clave en la dinamización del sector retail. Muchos viajeros optaron por estancias cortas dentro del territorio nacional, favoreciendo así el consumo en comercios locales de ropa, calzado, alimentación y productos artesanales, entre otros.
Además, las temperaturas suaves y la ausencia de lluvias generalizadas durante la mayor parte de los días festivos animaron a salir a la calle y a realizar compras en el pequeño comercio, lo que explica el repunte del tráfico peatonal.





