El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) no deja de subir, pero lejos de mejorar las condiciones de los trabajadores, está poniendo contra las cuerdas a miles de pymes y autónomos, y también a muchos de sus empleados, según los economistas.

Un nuevo informe del Instituto Juan de Mariana (IJM) advierte de que esta política, presentada como un avance social, está generando justo lo contrario: menos empleo, más costes y una preocupante igualación “por abajo” de los salarios en toda España.

El estudio también pone de relieve el agravio comparativo que se está produciendo entre compañeros de una misma empresa, en la que los empleados con más experiencia o formación terminan cobrando sueldos muy parecidos a los de quienes acaban de incorporarse. Esta “compresión salarial”, advierten, está erosionando la motivación, la productividad y la cohesión interna de las plantillas.

  1. El SMI está igualado por abajo los salarios en miles de pymes, según los economistas
  2. Las pymes, las más afectadas por las subidas del SMI
  3. 270.000 empleos destruidos y 350.000 que no se han podido crear
  4. La igualación del salario medio al SMI desincentiva a los trabajadores
  5. Los salarios bajos tienen efectos negativos para toda la economía
  6. El SMI es un “techo empobrecedor” que limita la productividad

El SMI está igualado por abajo los salarios en miles de pymes, según los economistas

El Instituto Juan de Mariana ha publicado recientemente el informe “Igualitarismo salarial y empobrecimiento económico”, un estudio que analiza las consecuencias de las subidas del Salario Mínimo Interprofesional entre 2018 y 2023

Según sus autores, el salario mínimo se ha incrementado un 26% en términos reales, mientras que el sueldo más frecuente ha caído de casi 16.000 a menos de 14.000 euros.

“Hace aproximadamente una década, la distancia entre el salario modal y el salario mínimo rondaba los 8.000 euros. Sin embargo, hoy apenas hay 400 euros de diferencia”, explicó Diego Sánchez de la Cruz, director de estudios del IJM. 

“Nos hemos igualado a la baja. La estructura de salarios se ha aplanado en una dirección descendente. Todos iguales en la pobreza”, añadió.

Las pymes, las más afectadas por las subidas del SMI

El informe señala que el SMI ya supera el 60% del salario medio en 42 provincias y el 75% en 34, y advierte de que la presión es aún mayor en las pequeñas y medianas empresas.

“En pymes, representa hasta el 90,8% del salario medio en Ávila y más del 85% en provincias como Murcia o Alicante”, desgrana el estudio. Esta situación deja a los pequeños negocios con un margen cada vez más estrecho para competir y contratar.

En conversación con este medio, Fernando Pinto, coautor del informe, explicó que “en las empresas y, sobre todo, en el entorno de autónomos y pymes, al final se tienen menos márgenes para pagar mucho a los trabajadores”. 

Este profesor de economía aplicada de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) subrayó que el salario mínimo se ha convertido en un coste obligatorio que muchos pequeños empresarios “no pueden absorber sin recortar otras partidas o renunciar a contratar”.

270.000 empleos destruidos y 350.000 que no se han podido crear

Pinto resaltó que, para los autónomos y pequeños negocios, “el coste laboral es determinante”, y que “se refleja directamente en los resultados empresariales en la medida que aumentan, haciendo que muchos no puedan seguir adelante”.

El informe del IJM cifra en 210.000 los empleos destruidos desde 2019 como consecuencia directa de las subidas del SMI, y estima que la cifra podría llegar a 270.000 en 2024

A esto se suma la estimación de CEPYME, que calcula que las empresas de menor tamaño “dejaron de crear 350.000 empleos” por los incrementos acumulados del salario mínimo y que también queda recogida en este documento.

El salario mínimo también genera comparaciones incómodas entre los trabajadores de las pymes
El salario mínimo también genera comparaciones incómodas entre los trabajadores de las pymes.

La igualación del salario medio al SMI desincentiva a los trabajadores

El economista se refirió también a otro fenómeno interno que se está extendiendo en las pymes: la compresión salarial entre trabajadores veteranos y recién incorporados.

En una empresa alguien con una mayor capacitación o con una carrera que lleva más tiempo en la misma empresa termina teniendo un salario muy parecido a uno que acaba de llegar y puede tener menos formación o experiencia”, señaló Pinto.

Esta situación, añadió, genera comparaciones incómodas entre los compañeros de trabajo porque “el que cobra el salario mínimo se le puede subir un 30%, pero el que cobra un euro más no. Entonces, esos euros de más están perdiendo poder adquisitivo”.

Según este experto en economía aplicada, esto alimenta un clima de frustración laboral y reduce los incentivos tanto para progresar como para mantener la productividad. “El nuevo tipo de contratación está empujando los salarios más frecuentes hacia abajo”, advirtió.

Una coyuntura que, según Pinto, también queda reflejada en los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de los últimos 30 años, ya que en España “en términos reales el salario ha subido un 2,76%, mientras que en la media de la OCDE el incremento es del 30%”, lo que demuestra que “en España los salarios están estancados”.

Los salarios bajos tienen efectos negativos para toda la economía

El impacto del SMI no se limita al mercado laboral. Pinto advirtió de que también tiene efectos contraproducentes sobre el consumo y la estabilidad económica ya que “si tienes un empleado peor pagado, será un empleado menos contento, y eso repercute en términos de consumo y de renta. Cobras menos y los costes de vida suben; eso repercute en las empresas y en el consumo privado. Analicemos el consumo privado en España y tenemos muchas respuestas: casi todo el crecimiento viene del consumo público”.

El informe del IJM también denuncia un aumento de la dependencia del Estado, con más de siete millones de personas percibiendo subsidios y un gasto anual de 28.500 millones de euros en programas sociales.

Sánchez de la Cruz considera que el problema va más allá del empleo porque “tenemos una España donde los sueldos van a menos y las ayudas y subsidios del Estado van a más” y sentenció que “se está generando la peor situación posible: una trampa de dependencia”.

El SMI es un “techo empobrecedor” que limita la productividad

El Instituto Juan de Mariana concluye que imponer un salario mínimo por ley a todas las empresas por igual se ha convertido en “un techo empobrecedor” que no mejora las condiciones de vida, sino que las limita.

“España necesita mejorar sus salarios, pero pretender lograrlo a golpe de ‘decretazo’ es un profundo error”, señala el informe. La solución, según sus autores, pasa por un modelo que premie la productividad y la competencia, no por imponer costes desde la Administración.

Según estos economistas, la subida del SMI ha beneficiado solo en apariencia a los trabajadores de menor renta, pero ha generado un entorno más precario y menos dinámico para las pymes, los autónomos y el conjunto de la economía real.