Profesionales de la iluminación y el sonido, vendedores de comida y bebida, puestos de artesanía, de bisutería, de productos relacionados con el festival o de bienestar (masajes, acupuntura, o productos naturales), contratas de limpieza, de vigilancia y seguridad, y personal de atención médica son sólo algunos de los profesionales por cuenta propia que encuentran una buena fuente de ingresos en los alrededor de 850 festivales de música al aire libre que aproximadamente se celebrarán este año en toda España, y que están enfocados a todo tipo de públicos.
Se trata de una magnífica oportunidad para que autónomos y pequeños negocios desarrollen una actividad que en muchos casos es casi exclusiva de la temporada de conciertos, aprovechando la afluencia de público que atraen estos eventos mayoritariamente estivales. De hecho, según el informe Impacto económico en la industria de la música en directo, de la profesora de OBS Business School Elena Mir, esta actividad ingresó 578 millones de euros el pasado año; un 26% más que en 2022, cuando daba sus últimos coletazos la pandemia. Este volumen de negocio convierte a España en el principal destino mundial de turismo de festivales y música en directo. Así, y a pesar de la consolidación de la música en streaming como alternativa, se prevé un crecimiento sostenido para los festivales veraniegos en los próximos años.
Una oportunidad para cientos o miles de autónomos y pequeños negocios, a cuya participación corresponde una parte del éxito de estos eventos. Con la consiguiente recompensa económica a su labor, sin la cual perderían sin duda su actual atractivo. Porque, ¿qué sería de un buen festival sin una imagen y sonido de calidad, de unas buenas instalaciones, del decorado, del escenario a cuyo cargo está un profesional? ¿Lograría el mismo prestigio sin una buena restauración, una seguridad o unos servicios de limpieza a la altura de los músicos de su cartel?
Se calcula que la media de consumo diario en un festival es de 42 euros por persona
A la hora de saber por dónde moverse y qué lugares pueden demandar más sus servicios, Barcelona lidera el mercado de la música en vivo, con un volumen de negocio aproximado de 132 millones de euros. Le sigue Madrid, con 94 millones, y en tercer y cuarto puestos Málaga y Sevilla. Curiosamente, el aumento en la facturación no se debe a un mayor número de asistentes, como cabría pensar, sino al incremento del precio de las entradas, que subió un 48%, situándose en una media de 80 euros.
La edad media de los asistentes a los conciertos es de entre 35 y 44 años, aunque en 2023, los jóvenes de entre 18 y 24 años aumentaron su asistencia un 44%, probablemente gracias al Bono Cultural Joven. El Primavera Sound, por ejemplo, atrae mayoritariamente a público extranjero (52%), contribuyendo significativamente a la economía local de Barcelona, con ingresos por turismo que ascienden a 13.853 millones de euros.
Los principales festivales de España, como el Arenal Sound, que reunió a 300.000 asistentes en 2023, el Primavera Sound de Barcelona con 243.000, y el Viña Rock con 240.000, muestran la enorme afluencia de público y el impacto económico que generan. Otros festivales destacados incluyen el Mad Cool con 202.000 asistentes, el FIB con 180.000 y el Sónar con 120.000. En términos de facturación, los festivales Primavera Sound en Barcelona y Madrid lideran con 150 millones de euros cada uno.
Dicho lo cual, y respecto al negocio que este tipo de espectáculos en vivo puede suponer para autónomos y pequeños negocios, un festival consolidado puede mover de 1.200 a 1.800 puestos de trabajo, según indica el portal de empleo Jobatus, que calcula que la media de consumo diario en un festival es de 42 euros por persona.
Según una encuesta realizada por esta plataforma laboral, basada en datos de la pyme organizadora de este tipo de eventos El Planeta Sonoro, un festival de nueva creación puede llegar a facturar 2 millones de euros en su primer año. Hay que tener en cuenta que sólo los 10 más importantes de España ya producen un impacto económico superior a los 400 millones de euros y atraen a más de 1,5 millones de personas. Y cada año van apareciendo nuevos festivales, lo que hace que esta industria vaya creciendo más y se vayan generando nuevas oportunidades de negocio para la economía local, “la más beneficiada con estos actos públicos”, comentó a esta diario Carlos Doncel, portavoz de Jobatus. Para quien “los festivales no solo brindan experiencias inolvidables a los asistentes, sino que también representan una importante fuente de empleo y desarrollo económico para los profesionales y los negocios locales”.
El tamaño y reputación del festival, su duración y la especialización del profesional suponen ingresos muy diferentes
Para determinar con certeza lo que puede ganar cada uno de los autónomos y pequeños negocios que facturan alrededor de un festival veraniego es necesario tener en cuenta algunos factores que influyen en su remuneración.
Por ejemplo, el tamaño y reputación del festival, su duración en días, la experiencia y especialización del profesional por cuenta ajena, e incluso la ubicación del recinto, “pues los festivales en ciudades con mayor coste de vida suelen ofrecer también mayores ganancias”, aclaró Carlos Doncel. Es también relevante la empresa organizadora, “pues cada firma de producción establece sus propias tarifas, las cuales pueden variar considerablemente”. E incluso la capacidad de negociación del propio profesional. “Las tarifas no siempre son fijas y los autónomos y pequeños negocios pueden estar dispuestos a negociar el precio en función de su experiencia, habilidades y la demanda del festival”.
Así las cosas, los rangos promedio aproximados, dejando fuera a los propios artistas, cuya caché es sumamente variable, en función de su popularidad, serían:
Técnico de imagen y/o sonido. Es el responsable de la calidad de la experiencia audiovisual para los asistentes, y su trabajo va desde la preparación previa, incluyendo la lectura de riders y la revisión de equipos, hasta la ejecución durante el evento, operando consolas, solucionando problemas y asegurando la sincronización de ambos: imagen y sonido. Sus ganancias pueden oscilar entre los 150 y los 300 euros por día. En festivales grandes o para técnicos con mucha experiencia, pueden superar incluso los 400 euros diarios.
Técnico de iluminación. Es el encargado de crear la atmósfera y la magia visual en cada espectáculo. Desde la preparación previa, incluyendo el diseño de la iluminación y la selección de equipos, hasta la ejecución durante el evento, operando equipos y sincronizando la iluminación con la música, su trabajo es crucial para el éxito del festival. Sus ganancias pueden oscilar entre los 120 y los 250 euros por día.
Vendedores de comida y bebida. Dependiendo de su ubicación, la afluencia de clientes que esta genere, el tipo de productos que sirva y su eficiencia y precios, es posible que obtenga entre 250 y 350 euros por día. Es preciso, eso sí, obtener los permisos y licencias necesarios para manipular alimentos y bebidas, cumpliendo con las normas y regulaciones establecidas por la organización. Y asegurarse de contar con suficiente stock para satisfacer la demanda en el punto de venta.
Vendedores ambulantes (puestos de artesanía, merchandising relacionado con el propio festival, bienestar: masajes, acupuntura, productos naturales…). Ofrecen una experiencia completa a los asistentes, brindándoles una variedad de productos y servicios que complementan el evento. Sus ganancias, dependiendo del producto o servicio ofrecido, varían entre los 150 y los 250 euros por jornada, en función del espacio y la afluencia de público.
Servicios de limpieza. El rango de precios para la subcontratación de la limpieza en un festival medio puede variar considerablemente, pero como referencia, se estima que puede estar entre 1 y 3 euros por asistente. El beneficio, una vez pagados los gastos de personal y los costes de materiales, está entre el 10% y el 20% del precio total del contrato. De manera que la limpieza de un festival con 10.000 asistentes podría estar entre 2.000 y 4.000 euros.
Servicio de vigilancia y seguridad. La seguridad en un festival de música se subcontrata por un rango de precios estimado oscila entre los 3 y los 8 euros por asistente, aunque el precio final se determina mediante negociación y comparación de presupuestos. Dependiendo del nivel de responsabilidad y experiencia, un pequeño negocio puede obtener entre 3.000 y 5.000 euros.
Personal de atención médica. Juegan un papel crucial en el bienestar de los asistentes, atendiendo desde emergencias hasta pequeños problemas momentáneos, como torceduras, caídas, insolaciones… Factores como la experiencia, la calificación profesional, la duración del evento o el grado de responsabilidad asignada influyen en sus ganancias, que oscilan entre los 200 y los 350 euros por día.
Otros profesionales cuya labor gira alrededor de un festival veraniego son los encargados del montaje y desmontaje de escenario e infraestructura (que ganan entre 100 y 150 euros por día) o los profesionales de la logística y el transporte (que ascienden a los 120-200 euros por día.
En España hay música y negocio durante toda la temporada estival
Estos son los próximos festivales programados para este verano, a los que acudir en buscar de negocio:
Sónar 2024 – Fira Montjuïc / Fira Gran Via L’Hospitalet, Barcelona, del 13 al 15 de junio.
Mallorca Live Festival – Antiguo Aquapark de Calvià, del 13 al 15 de junio.
Azkena Rock Festival – Recinto de Mendizabala, Vitoria-Gasteiz, del 20 a 22 de junio.
Resurrection Fest – Viveiro, Lugo, del 26 al 29 de junio.
Mad Cool – Recinto Iberdrola Music, Madrid, del 10 al 13 de julio.
Bilbao BBK Live – Kobetamendi, Bilbao, 11 al 13 de julio.
Festival Internacional de Benicàssim, FIB – Benicàssim, Castellón, del 18 a 20 de julio.
Arenal Sound – Burriana, Castellón, del 30 de julio al 4 de agosto.
Sonorama Ribera 2024 – Aranda del Duero, Burgos, del 7 al 11 de agosto.
Canela Party – Recinto Ferial de Torremolinos, Málaga, del 21 al 24 de agosto.
Riverland – El Valle de la Música, Arriondas-Cangas de Onís, Asturias, del 23 al 25 de agosto.



