La Federación Nacional de Asociaciones Provinciales de Empresarios Detallistas de Pescados y Productos Congelados (Fedepesca) ha solicitado aplazar la entrada en vigor obligatoria de Verifactu. La patronal de las cerca de 9.000 pescaderías de nuestro país considera que su implantación puede obligar a muchas pequeños comercios de alimentación a cambiar básculas, cajas o programas de venta.
La petición afecta de lleno a un sector de proximidad integrado por miles de negocios que venden cada día productos al peso y emiten tiques a consumidor final. Y claro, Fedepesca advierte de que este cambio puede generar inversiones más relevantes para negocios formados mayoritariamente por autónomos, establecimientos familiares y microempresas.
Esta federación no rechaza la digitalización ni el mayor control de la facturación, pero reclama que Verifactu se adapte a la realidad de los pequeños establecimientos. Y defiende que estas obligaciones “deben implantarse con planificación, seguridad jurídica y proporcionalidad”, para evitar que los autónomos soporten más cargas desproporcionadas.
- Las pescaderías avisan de que el problema está en las básculas y los tiques de venta
- Fedepesca pide exoneraciones, moratorias y ayudas fiscales para pequeños negocios
- Verifactu no es lo mismo que la factura electrónica obligatoria
Las pescaderías avisan de que el problema está en las básculas y los tiques de venta
Verifactu es el nuevo sistema que obligará a que los programas, cajas o dispositivos usados para emitir facturas y tiques registren cada venta de forma segura, con trazabilidad y sin que pueda borrarse o modificarse sin dejar rastro. En el caso de una pescadería, el problema no está solo en el programa de facturación, sino también en la báscula que pesa el producto, calcula el precio y puede emitir el justificante de compra.
Fedepesca sostiene que muchas pescaderías tradicionales trabajan con sistemas pensados para una operativa diaria muy concreta, basada en ventas rápidas, importes pequeños y productos de precio variable según el peso. Si esas básculas o cajas no cumplen con los requisitos técnicos de Verifactu, el autónomo podría verse obligado a sustituirlas, actualizarlas o contratar soluciones adicionales.
La organización reclamó expresamente un tratamiento específico para las ventas mediadas por báscula, porque no todos los comercios funcionan igual ni tienen la misma capacidad de adaptación. Una tienda que vende productos con precios fijos no afronta exactamente el mismo problema que una pescadería, una carnicería o una frutería, donde la venta depende del pesaje y del sistema que genera el tique.
El calendario actual prevé que las sociedades tengan sus sistemas de facturación adaptados antes del 1 de enero de 2027 y que el resto de obligados, entre ellos muchos autónomos en IRPF, lo hagan antes del 1 de julio de 2027. Fedepesca considera que este margen puede resultar insuficiente para pequeños negocios que dependen de proveedores tecnológicos, fabricantes de básculas o distribuidores de programas de venta.
Fedepesca pide exoneraciones, moratorias y ayudas fiscales para pequeños negocios
La federación pide que el aplazamiento sirva para revisar el calendario y evitar que los pequeños comercios tengan que hacer inversiones precipitadas. Entre sus propuestas figuran la exoneración de las microempresas más vulnerables. Sobre todo, las de autónomos minoristas en régimen de recargo de equivalencia que venden a consumidor final, y la concesión de moratorias cuando no existan herramientas adaptadas a su actividad.
También reclama soluciones técnicas sencillas y homologadas, de modo que los autónomos no tengan que interpretar por su cuenta qué báscula, caja o programa cumple con la normativa. Para muchos pequeños negocios, el riesgo no está solamente en el coste de la adaptación, sino en invertir en un sistema que después no encaje con otras obligaciones digitales que llegarán en los próximos años.

En este punto, Fedepesca vincula Verifactu con la futura factura electrónica obligatoria y con el marco europeo ViDA, que modificará la información del IVA en la Unión Europea. La federación considera que las nuevas obligaciones deberían implantarse de forma coordinada, para que los autónomos no tengan que adaptar sus equipos varias veces en un corto periodo de tiempo.
Esta patronal solicita además deducciones fiscales para los pequeños negocios que tengan que afrontar una inversión elevada en básculas, cajas o programas. Según defendió, la digitalización debe servir para simplificar y mejorar la eficiencia del sistema, “y no para superponer nuevas obligaciones formales ni generar costes desproporcionados para el pequeño comercio”.
Verifactu no es lo mismo que la factura electrónica obligatoria
Una de las claves para entender la preocupación del sector es que Verifactu no es lo mismo que la factura electrónica obligatoria. La factura electrónica regula cómo deben emitirse y enviarse las facturas entre empresarios y profesionales, mientras que Verifactu afecta al funcionamiento de los sistemas que crean facturas o tiques, incluidos los que se entregan a consumidores particulares.
Así, una pescadería que vende pescado a un restaurante puede verse afectada por la factura electrónica, porque se trata de una operación entre negocios. Pero cuando vende merluza a una familia y entrega un tique, el problema no es enviar una factura electrónica, sino que la báscula o la caja que genera ese justificante cumpla con Verifactu.
Por eso Fedepesca insiste en que el nuevo sistema debe tener en cuenta la realidad operativa de los comercios de alimentación. Las pescaderías tradicionales emiten muchos tiques al día, trabajan con productos perecederos, precios variables y ventas al peso, y no siempre cuentan con personal especializado para gestionar cambios tecnológicos o fiscales.
La federación reiteró su compromiso con la modernización del sector y con el cumplimiento normativo, pero insistió en que cualquier obligación digital debe implantarse “de forma realista, gradual y asumible”. Su principal advertencia es que una norma pensada para mejorar el control fiscal puede convertirse en un coste añadido para miles de pequeños comercios si no se adapta a su forma real de vender.





