El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, ha anunciado el inminente lanzamiento del ‘Bono Peixe’. Se trata de una iniciativa destinada a revitalizar el pequeño comercio local y el consumo de pescado y marisco fresco entre los ciudadanos gallegos.
La medida, que se lanzará oficialmente el 28 de julio, aspira a dinamizar las ventas en pescaderías, plazas de abastos y tiendas de proximidad en un momento crítico para muchos autónomos del sector.
- ¿Cómo funcionara el ‘Bono Peixe’ para ayudar a los autónomos gallegos?
- Una iniciativa diseñada por reactivar el consumo de pescado y dinamizar el comercio local
- Galicia calcula que el impacto total podría alcanzar los 10 millones de euros
¿Cómo funcionara el ‘Bono Peixe’ para ayudar a los autónomos gallegos?
Cada beneficiario dispondrá de 50 euros para gastar en pescaderías. Cada semana se liberarán cinco euros de saldo, el equivalente a un 25 % de bonificación en compras de pescado y marisco, hasta un máximo de 5 euros semanales. El saldo no utilizado se acumulará hasta los 25 euros y será válido durante 10 semanas o hasta agotarse.
Los gallegos podrán descargar sus bonos electrónicos a partir del 28 de julio, desde la plataforma oficial bonopeixe.gal y en una aplicación móvil para Android e iOS.
Una iniciativa diseñada por reactivar el consumo de pescado y dinamizar el comercio local
El ‘Bono Peixe’ se ha diseñado como un incentivo semanal que vaya más allá del simple ahorro para las familias: la Xunta quiere que este pequeño empujón económico sirva para reactivar un hábito que se resiente año tras año. Galicia presume de ser la segunda comunidad que más pescado consume en toda España, pero incluso aquí la tendencia es a la baja.
Desde hace años, las pescaderías de barrio y los puestos de mercado, gestionados en su mayoría por autónomos, luchan contra la competencia de grandes superficies. La pérdida de cultura de compra tradicional y, más recientemente, la subida de precios que está expulsando a muchos consumidores hacia alternativas congeladas o de menor calidad.
El nuevo descuento no sólo ayuda al consumidor, sino que inyecta vida a estos negocios que dan empleo directo a miles de autónomos gallegos. La Xunta calcula que la cadena mar-industria aporta un 5% del PIB de la región y da trabajo a más de 50.000 personas.

Sin embargo, buena parte de esa red se sostiene gracias a la capilaridad del pequeño comercio: la pescadería del barrio es, para muchos pueblos y ciudades, el último eslabón de una industria que empieza en el mar y termina en la cesta de la compra. Si desaparecen, desaparece también la garantía de frescura y calidad que distingue al producto gallego.
No es la primera vez que el sector pide apoyo. Las asociaciones de pescaderos llevan tiempo reclamando que se les reconozca como comercio esencial, con ayudas específicas para afrontar la escalada de costes y la caída de la demanda. El ‘Bono Peixe’ se enmarca en este tipo de ayudas.
Galicia calcula que el impacto total podría alcanzar los 10 millones de euros
La iniciativa se abre ahora a todos los comercios de Galicia que cumplan los requisitos. Desde este 11 de julio, los establecimientos podrán inscribirse para aceptar los descuentos, y se prevé que las cadenas, pero sobre todo pequeños negocios, se sumen a la red de comercios adheridos.
La Xunta calcula que, con los 2,5 millones de euros de presupuesto, el impacto podría multiplicarse hasta alcanzar los 10 millones de euros en ventas directas de pescado y marisco.
Esta medida se suma a la estrategia “Galicia sabe amar” que promueve el consumo de productos locales, consolidando a la comunidad como la segunda región de España con mayor consumo de pescado y marisco, con 23 kilos per capita, cinco kilos por encima de la media nacional.
El diseño del ‘Bono Peoxe’ busca, precisamente, fomentar la compra semanal y la fidelidad. No se trata de gastar todo de golpe, sino de recuperar la visita habitual a la pescadería, la compra a granel, el trato cercano y la confianza en el producto local. Una estrategia que, si funciona, podría inspirar a otras comunidades que ven cómo cierran sus plazas de abastos y se pierden los negocios tradicionales.





