La recaudación fiscal en España no deja de batir marcas. Según el último Informe Mensual de Recaudación Tributaria, los ingresos de Hacienda hasta mayo de 2025 sumaron 122.082 millones de euros, un 11,5% más que en el mismo periodo de 2024. Un peso que recae sobre el tejido productivo del país, entre el que se encuentran los 3,41 millones de autónomos.
Este hito para las arcas públicas contrasta con una sociedad que, en su mayoría, sigue percibiendo que su situación económica empeora, según las encuestas.
- La macroeconomía va bien, pero no la economía real hundida por los impuestos
- La factura fiscal sube sin que mejoren los servicios públicos
- Autónomos y pymes sufren especialmente la presión fiscal
- ¿Cómo resolver la paradoja entre crecimiento y malestar?
La macroeconomía va bien, pero no la economía real hundida por los impuestos
El 55% de los españoles cree que la economía nacional está peor que antes de la pandemia y un 70% percibe que los impuestos han subido desde entonces. Son datos de la Encuesta Funcas sobre Economía y Finanzas del Hogar, que se dio a conocer el pasado 25 de junio.
Los resultados de este estudio, titulado “El malestar en tiempos de crecimiento», contrastan con la buena marcha de las cuentas públicas, que encadenan récords de recaudación tal y como se constata en los informes mensuales elaborados por la Agencia Tributaria. De hecho, a las arcas del Estado les va tan bien que este mes de mayo ya han recaudado casi tanto como en junio del año pasado (122.589 millones de euros).
Un 90% de los españoles considera que los salarios han perdido poder adquisitivo y cuatro de cada diez hogares tienen dificultades para llegar a fin de mes. Otro 61% considera que los salarios crecen por debajo del coste de la vida y un 21% señala que no han aumentado en absoluto.
Este desfase entre cifras macroeconómicas y percepción social se explica según los expertos que han elaborado el informe, en parte, porque los impuestos que engrosan la recaudación provienen de rentas del trabajo (IRPF) y del consumo (IVA e Impuestos Especiales), que crecen por efecto de la inflación y de la recuperación de tipos impositivos reducidos durante la crisis energética. Sólo la recuperación del tipo habitual en electricidad, gas y alimentación ha supuesto casi 1.100 millones de euros adicionales.
Al mismo tiempo, el 72% de la población cree que la economía nacional afecta mucho a su situación personal, siendo la inflación el factor más citado (88%), seguida de los impuestos (45%).

La factura fiscal sube sin que mejoren los servicios públicos
Los datos revelan que la presión fiscal aumenta mientras no existe una correlación con la mejora de los servicios públicos.
Por ejemplo, los ingresos por IRPF crecieron un 11,1% hasta mayo, impulsados por las retenciones del trabajo y actividades profesionales. El IVA subió un 10,1%, reforzado por el retorno de los tipos normales tras la retirada de rebajas fiscales. También los Impuestos Especiales (como electricidad o tabaco) se dispararon, aunque sin un reflejo claro en el bienestar de los ciudadanos.
En este sentido, Javier Campos, profesor de Análisis de Mercados y Análisis de Empresas en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, explicó cómo cada euro recaudado tiene un coste mayor para la sociedad que sería de “1,20, 1,50 o más, dependiendo del tipo de impuesto y del contexto económico”.
Este concepto económico conocido como el coste marginal de los fondos públicos explica por qué los servicios públicos o prestaciones no se incrementan en la misma medida que lo hace la recaudación tributaria. Y ello se debe a que «los impuestos desincentivan actividades productivas y, por tanto, reducen el bienestar general”.
Autónomos y pymes sufren especialmente la presión fiscal
Esta coyuntura afecta especialmente a autónomos y pequeños negocios. Mientras los costes aumentan, se ven obligados a recortar sus márgenes como explicaron desde la Confederación Española de Comercio. Al mismo tiempo soportan una carga fiscal que ya es una de las más importantes del mundo y sus clientes tienen menos capacidad de gasto. En este sentido la encuesta de Funcas también refleja que casi tres de cada cuatro hogares no pueden ahorrar lo que desearían, limitando su capacidad de consumo.
Además, la burocracia, los impuestos y la inflación limitan la competitividad de los negocios más pequeños. Paradójicamente, mientras el Estado celebra récords de ingresos, muchos trabajadores por cuenta propia siguen notando que cada factura fiscal deja menos margen para reinvertir o crecer. Una situación que también se está traslado ya a sus asalariados cada vez que el sueldo bruto aumenta pero no se traslada al trabajador por el aumento de la carga fiscal.
¿Cómo resolver la paradoja entre crecimiento y malestar?
El estudio de Funcas también destaca un pesimismo generalizado sobre el futuro económico, con el 76% de los encuestados convencidos de que los jóvenes actuales vivirán peor que sus padres. Este sentimiento es particularmente negativo para los emprendedores que buscan nuevas oportunidades de negocio ya que empuja a muchos jóvenes a iniciar su actividad por cuenta propia fuera de nuestras fronteras.
Para terminar con esta disonancia, los expertos advierten que la clave está en acompasar la recaudación récord con políticas que alivien la carga real sobre las rentas del trabajo y fomenten la productividad. De lo contrario, el desfase entre lo que recauda Hacienda y lo que perciben los contribuyentes seguirá alimentando el malestar económico.





