A sus 50 años, Itziar Yagüe ha demostrado con creces que nunca es tarde para reinventarse y emprender. Periodista de formación y, más tarde, comunicadora de profesión, encontró en el blues y la música afroamericana la manera de expresar todo aquello que las palabras no podían transmitir.
Hoy, con dos discos publicados y un tercero en camino, combina su trabajo en comunicación en la agencia Presscode –de hecho, es la responsable ante los medios de la Asociación Española de Asesores Fiscales (AEDAF)– con una carrera musical que la ha llevado a escenarios como el Jazzaldia de San Sebastián o el Café Central de Madrid.
Esta emprendedora mencionó que a algunos de los fiscalistas les hace mucha gracia descubrir que quien gestiona sus relaciones con los medios es también artista. “Les resulta chocante, pero lo ven con simpatía. Incluso algunos han comprado mis discos, lo que demuestra que valoran esa faceta artística”, comentó sin darle mayor importancia, pues esta asegura que esta dualidad en su carrera, lejos de ser un obstáculo, parece generar admiración y curiosidad en quienes trabajan con ella.
Después de trabajar en medios televisivos conocidos se pasó a la comunicación corporativa
“Siempre me ha fascinado contar historias”, comenzó explicando a este diario “Desde pequeña, me apasionaba leer y escribir, y al mismo tiempo estudiaba piano y canto coral. Era como si ambas cosas formaran parte de mí, y con los años he logrado que convivan en armonía”, asegura esta autónoma en pluriactividad.
Criada en un entorno lleno de libros y de prensa escritas —su padre compraba al menos dos periódicos diarios y tenía una biblioteca enorme—, esta asturiana de nacimiento pero vasca de adopción decidió desde adolescente que sería periodista. “Con 13 años ya tenía claro que deseaba dedicarme a escribir historias”, recordó. Estudió Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra, buscando integrar su interés por la narración con el lenguaje visual. Y es que asegura que siempre ha tenido esa necesidad de contar algo, “con independencia de si lo hacía a través de las imágenes, las palabras o la música”.
Itziar Yagüe trabajó en medios audiovisuales como Televisión Española, Telecinco y Telemadrid, siempre en programas de magazine y entretenimiento. Sin embargo, el ritmo exigente y la dinámica de este mundo empezaron a pasarle factura. “La televisión me resultó demasiado dura. Era un ambiente muy demandante y no siempre me sentía en mi lugar”, confesó sin tristeza, pues ese desencanto la llevó a reinventarse: dejó los platós, estudió un máster y comenzó a trabajar en comunicación corporativa.

Comenzar a grabar su propia música requirió darle una hechura profesional a lo que hasta ese momento era una afición
Aunque el periodismo y la comunicación le ofrecieron estabilidad, la música siempre estuvo presente. “De niña, mi profesora de canto les dijo a mis padres que podría dedicarme profesionalmente. Pero ellos no querían que su hija se dedicase “al artisteo”, así que estudié una carrera. No me quejo, pero durante mucho tiempo sentí que me faltaba algo”.
Fue a los 34 años cuando decidió volver a cantar; al principio, como un hobby. “Otros juegan al golf o pintan. Yo buscaba grupos con los que actuar en mi tiempo libre”, comentó ya más sonriente. Sin embargo, este pasatiempo se convirtió en algo más serio cuando empezó a componer sus propias canciones. A finales de 2019, a los 46 años, grabó su primer disco de música original, Delicious, una colección de temas influenciados por el blues clásico, el gospel y el swing. “Fue un salto muy importante, porque ya no estaba interpretando canciones de otros, sino contando mis propias historias. Eso requirió profesionalizar mi proyecto”.
Y ese constituyó su primer desafío: el darse cuenta de que implicaba no sólo componer y grabar, sino también aprender a gestionar todos los aspectos de un proyecto musical: desde la producción hasta la promoción. “Tuve que invertir tiempo y dinero, pero también aprender cómo funcionaba el sector. Contacté con músicos profesionales, busqué estudios de grabación y me ocupé personalmente de la comunicación. Fue como emprender un negocio desde cero”, explicó. Pero este esfuerzo dio sus frutos, logrando situar su música en medios destacados y alcanzar escenarios importantes.
Superar el pánico escénico es uno de los retos de los autónomos dedicados a profesiones artísticas
El blues y la música afroamericana son el corazón de su estilo. “Crecí escuchando soul y R&B de los años 50 y 60, una música magnética y emocional que se queda contigo para siempre”, aseguró con pasión. Según explica, el blues le permite conectar con el público de una forma íntima y sincera. “Es un género lleno de honestidad. Habla de las emociones humanas sin filtros, y eso es lo que busco en mi música”.
Su segundo disco, Girl Like Me (2023), muestra una evolución hacia sonidos más electrificados y contemporáneos. Incluye influencias de funk, country y música estadounidense, sin perder la esencia del blues. “Es como si, en vez de tres años hubiera avanzado 30 en el tiempo desde el primer disco”.
El segundo gran desafío de Itziar Yagüe fue superar el pánico escénico. “Hubo momentos en los que lo pasaba tan mal que pensé en dejar de cantar. Pero algo cambió cuando empecé a interpretar mis propias canciones. Era como si todo encajara”, confesó aliviada. Esta experiencia la ayudó a ganar confianza y a disfrutar más del escenario. “Ahora, cantar en público es una forma de compartir mi historia sin ese miedo a las comparaciones que siempre acompaña a quien versiona”.

A pesar de su pasión por la música, esta emprendedora no planea dejar la comunicación corporativa. “Me encanta mi trabajo, y no lo veo como un simple periodo transitorio antes de vivir de la música. Ambas cosas se complementan”. Antes al contrario, aseguró que la experiencia en comunicación “me ha permitido posicionar mis discos en medios conocidos, y el escenario me ha dado aplomo y seguridad como comunicadora”, explica.
Esta dualidad también tiene un componente práctico: “Es difícil vivir de la música en España, si no eres docente o tienes mucho éxito. Aunque resolviera esa parte financiera, seguiría trabajando en comunicación porque realmente lo disfruto”.
En marzo saca al mercado su tercer disco, de homenaje a la “emperatriz del blues”
El próximo marzo, Itziar estrenará un disco homenaje a Bessie Smith, la legendaria “emperatriz del blues”. Grabado junto al pianista Paul San Martín, incluye ocho temas icónicos de la artista adaptados para voz y piano. Además, está trabajando en un tercer disco de canciones originales que espera grabar a finales de este año.
Con orgullo, recordó cómo su padre, fallecido recientemente, celebraba cada uno de sus logros a pesar de aquella oposición inicial. “Recortaba todos los artículos sobre mis conciertos y les contaba a todos que su hija era cantante. Incluso escribí una canción para él, que tuve la suerte de que me escuchase interpretar en directo en un par de ocasiones”, dijo emocionada.
Itziar Yagüe no se ve como una cantante más, sino como una narradora que usa el blues para transmitir sus vivencias. “Al final, todos compartimos las mismas emociones. Mi reto es conseguir que lo que para mí es personal también le importe a quien me escucha”, concluyó esta animosa emprendedora. Su historia es una inspiración para quienes buscan reinventarse sin renunciar a sus pasiones. “La vida pasa, pero las canciones se quedan”.





