Los negocios del comercio minorista español atraviesan una crisis silenciosa que amenaza su supervivencia. Según los cálculos realizados por este medio, basados en los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el número de pequeñas y medianas empresas en este sector se desplomó desde las 435.610 que había en 2020 hasta las 384.534 registradas a cierre de 2024.

Una pérdida neta de 51.076 empresas; lo que equivale al 11,7% del total. Este declive afecta especialmente a las microempresas y autónomos, atrapados en una tormenta perfecta de inflación, competencia desleal, costes disparados y una normativa que, lejos de protegerlos, acelera su desaparición.

  1. Las microempresas caen, mientras las grandes compañías crecen
  2. Causas de la crisis que sufren los pequeños negocios y autónomos
  3. Propuestas para evitar la desaparición del comercio de proximidad
  4. Los pequeños comercios piden que les dejen crecer en lugar de asfixiarlos con nuevas regulaciones

 

El aumento de las ventas minoristas y del empleo enmascaran la destrucción de pequeños negocios

Recientemente, el INE publicó los Índices de Comercio al por Menor (ICM) correspondiente al pasado mes de abril, mostrando un aumento del 1,2% en la ocupación y un crecimiento en las ventas minoristas.

Aunque aparentemente estas cifras parecen positivas, un análisis desagregado de las mismas muestra la diferencia entre las grandes cadenas, que lideran este repunte con un crecimiento del 3,6%, y las pequeños y negocios unilocalizados, que perdieron un 0,1%.

En este sentido, Rafael Torres García, presidente de la Confederación Española de Comercio (CEC), advirtió que estas estadísticas no reflejan la realidad de las pymes. “El consumo per cápita está bajando, y el empleo se está destruyendo en las empresas de menos de 10 trabajadores. Las grandes compañías se llevan el beneficio, mientras los pequeños comercios cierran”, sentenció Torres en declaraciones a este medio.

Torres también criticó las declaraciones de la vicepresidenta Yolanda Díaz, quien afirmó que los pequeños comerciantes han incrementado sus márgenes y ventas desde 2019, comparándolos con los años previos a la crisis de 2008.

Para el presidente de la patronal de los comerciantes se trata de comentarios que se alejan de la situación real del pequeño comercio. Y no reflejan la indignación de un sector que se siente ignorado por las políticas públicas.

Para estos pequeños comerciantes, medidas como el incremento del salario mínimo o la reducción de jornada sin tener en cuenta las características de cada sector e incluso región, generan verdaderos problemas e incluso hacen inviables sus negocios. Sin margen para asumir estos costes muchos, pronostica el presidente de la patronal, se verán forzados a bajar la persiana como ya han hecho muchos de sus compañeros.

Las microempresas caen, mientras las grandes compañías crecen

Los datos oficiales confirman la vulnerabilidad de las microempresas y autónomos. Las empresas sin asalariados, mayoritariamente autónomos, cayeron de 215.550 a 171.489 en cuatro años (-44,061). Las microempresas con uno o dos empleados disminuyeron desde las 151,570 hasta las 143,554, con una pérdida neta de 8,016 pequeñas sociedades.

En el lado opuesto de la tabla, las grandes compañías con más de 250 empleados pasaron de 226 a 240. Es decir, mientras que en cuatro años se perdieron más de 50.000 pequeños negocios, se ganaron 14 grandes empresas. Lo que subraya que el impacto recae en los más pequeños.

 Rafael Torres García, presidente de la Confederación Española de Comercio
Rafael Torres García, presidente de la Confederación Española de Comercio.

“Estamos perdiendo 25 comercios al día, y sectores como la moda o los electrodomésticos están especialmente golpeados”, explicó Torres. Un caso ilustrativo que conoce de primera mano es el de una comerciante que a sus 50 años cerró su tienda de ropa deportiva. “La competencia online, con precios imposibles de igualar, y la falta de apoyo para asumir los costes crecientes la obligaron a rendirse”, relató.

“Si el consumo per cápita está cayendo, y cada vez más familias no llegan al umbral de pobreza. Esto no es una economía boyante”, subrayó Torres, desmintiendo la narrativa oficial que choca el estado de la economía real en la que trabaja día a día como propietario de una pequeña joyería en Valencia.

En este sentido, el impacto económico y social es profundo. Los pequeños comercios son esenciales para la cohesión de barrios y zonas rurales, pero su desaparición reduce el empleo y agrava la vulnerabilidad de las familias.

“El 95% de las empresas con menos de 10 trabajadores han perdido empleo. Las políticas actuales favorecen a las grandes corporaciones”, afirmó Torres.

Causas de la crisis que sufren los pequeños negocios y autónomos

El declive del comercio minorista es el resultado de múltiples factores que Torres describió como “una competencia desleal bestial”. Entre los principales desafíos reconoció:

Inflación y costes disparados

El 72.8% de las empresas minoristas consideran la inflación su mayor problema, seguida por dificultades de abastecimiento (34%) y baja demanda (32%), según estudios de la Cámara de Comercio de España. Torres destacó que los costes laborales han subido más del 50% en cuatro años, y la electricidad “sigue siendo carísima”. “No podemos trasladar todo el aumento de costes a los precios, porque si subimos más que las grandes cadenas, nos expulsan del mercado”, explicó.

Competencia desleal online

Plataformas de venta online operan con ventajas fiscales y regulatorias según los pequeños comerciantes. “Productos por debajo de 150 euros entran a Europa sin controles, mientras nosotros cumplimos cientos de normativas”, denunció Torres. Además, aunque no es tan significativo las grandes marcas priorizan la venta directa, ofreciendo ediciones exclusivas en sus webs, lo que resta cuota de mercado a los pequeños distribuidores. Pero todo influye, recuerdan desde esta asociación de empresas.

Sobrecarga normativa

Torres criticó las “más de 1.000 normas al año”, de las cuales más de 12 afectan al comercio directamente, desde regulaciones ambientales hasta la reducción de la jornada laboral. “Estas medidas afectan mucho más al pequeño. Por ejemplo, nosotros reciclamos los electrodomésticos, pero Amazon no lo hace”, apuntó. La normativa, lejos de equilibrar, agrava las desigualdades según el presidente de la CEC.

Digitalización insuficiente

El Kit Digital, promocionado como una solución, fue calificado por Torres como un “parche”. “Te dan 3,000 euros, pero la digitalización es un proceso, no una subvención puntual. Muchas pymes no pueden mantener los costes de una web o logística”, lo que limita su capacidad para competir con las grandes plataformas.

Falta de relevo generacional

“El 60% de los autónomos del comercio tiene más de 60 años, y el 20-25% se jubilarán en los próximos cinco años”, advirtió Torres. Sin programas de apoyo, muchos negocios rentables cerrarán. “Es una pena perder un comercio viable sólo porque no hay quien lo continúe”, lamentó.

Las ventas y el empleo crece en las grandes empresas mientras autónomos y pymes tienen que cerrar
Las ventas y el empleo crece en las grandes empresas, mientras autónomos y pymes tienen que cerrar.

Propuestas para evitar la desaparición del comercio de proximidad

Para evitar que esta situación se convierta en irreversible, desde la CEC proponen medidas urgentes:

  • Digitalización plurianual

Programas de financiación y asesoramiento a largo plazo para integrar herramientas como inteligencia artificial o análisis de datos.

  • Simplificación normativa

Reducir la carga burocrática y evitar normativas que perjudiquen desproporcionadamente a los pequeños.

  • Competencia justa

Regular la entrada de productos por debajo de 150 euros y exigir a las plataformas online los mismos controles que a los comercios físicos.

  • Relevo generacional

Beneficios fiscales y financiación para facilitar la continuidad de negocios rentables.

  • Más inversión

Aumentar los presupuestos para el comercio, que “siempre ha sido el patito feo frente a turismo o industria”.

Los pequeños comercios piden que les dejen crecer en lugar de asfixiarlos con nuevas regulaciones

“El Gobierno conoce la situación real, pero prefiere la demagogia y las medidas estrella”, denunció contundentemente Torres. “No se trata de dar limosnas al pequeño comercio, sino de darle herramientas para competir en igualdad de condiciones”.

Y es que si tanto los economistas como los pequeños comerciantes coinciden en que es positivo para una economía que las empresas aumenten su tamaño Torres quiso recordar que este crecimiento no puede realizarse de forma artificial a base de normas que ahoguen a los más pequeños y sólo dejan margen a las grandes compañías para seguir ganando cuota de mercado.

La desaparición de más de 51.000 comercios en cuatro años no es un dato anecdótico. Es un síntoma de un modelo que favorece la concentración y arrincona al autónomo. “Si seguimos envenenando al pequeño, el bosque se quedará solo con los grandes. Y entonces, ¿quién atenderá a los barrios y pueblos?”, concluyó Torres.