Andrea es guía de senderismo y creadora de un blog para visitar la sierra de Gredos. Durante años, esta autónoma se ha dedicado a elaborar artículos detallados sobre rutas, consejos para los turistas y reseñas de alojamientos de la zona. Labor destinada a atraer a su página web a lectores y clientes potenciales para las excursiones que organiza.

En los últimos meses ha visto cómo esas visitas se desploman. Su contenido sigue apareciendo en los primeros puestos al buscar en internet, pero muchos usuarios ya no llegan a su portal. El motivo: los asistentes y servicios de IA que, como los resúmenes de Google, ofrecen directamente las respuestas a las consultas sin pasar por las páginas desde las que estas herramientas extraen la información.

Peor aún, su servidor se ve asediado por bots que se limitan a copiar entradas completas para alimentar modelos de lenguaje. Este fenómeno se asocia a la proliferación de robots asociados a la inteligencia artificial, y ya es cuantificable y acelerado. Así, los análisis del tráfico en internet indican aumentos rápidos en la actividad de rastreadores (crawlers) y en la presencia de bots destinados a  la extracción masiva de contenidos (scraping).

Cualquier autónomo o pyme que dependa de la visibilidad de su página web se ve afectado

El caso de Andrea es ficticio, pero refleja un ejemplo real de multitud de pequeños negocios que vienen experimentando menos tráfico de usuarios reales a sus páginas.

Y el problema no es solo de blogueros, sino que afecta a cualquier pyme o autónomo que dependa de la visibilidad de su página web para captar clientes.

  • Profesionales que publican “respuestas frecuentes” para atraer clientes, como asesores fiscales, abogados o consultores que hacen publicaciones sobre dudas y guías prácticas.
  • Casas rurales y pequeños hoteles que generan contenido propio sobre rutas, gastronomía o visitas turísticas para posicionarse en buscadores.
  • que publican recetas o descripciones de platos para atraer comensales y reservas.
  • Tiendas de comercio electrónico y artesanos que usan sus blogs para explicar procesos, mostrar productos y captar tráfico orgánico.
  • Revistas o portales digitales comarcales que cubren eventos y noticias que no suelen estar en medios nacionales.
  • y plataformas de cursos que ofrecen tutoriales gratuitos como gancho.

En todos estos casos, si un asistente de IA ofrece la respuesta directamente o una granja de scrapers copia el contenido de la web, el negocio en cuestión deja de recibir la visita que antes llegaba desde el buscador. Eso se traduce en menos formularios cumplimentados, menos reservas y menores ingresos por publicidad o suscripciones.

Las cifras sobre bots de IA dejan clara la urgencia de medidas

Lo dicho: varios informes recientes muestran que la presencia de bots en la red ha crecido de forma notable en un corto plazo de tan solo unos meses. Los más destacados provienen de Cloudflare, la plataforma que da servicio al 20% de todas las páginas en internet y que monitoriza enormes volúmenes de tráfico.

Así, entre mayo de 2024 y mayo de 2025 ha detectado que el tráfico total de rastreadores de IA creció un 18% (y hasta el 48% si se incluye la expansión de su base de clientes). En concreto, el bot asociado a ChatGPT (GPTBot) aumentó un 305% el número de solicitudes en dicho periodo, concentrados en el primer semestre de este año.

Hasta tal punto han aumentado que, según los datos de la consultora francesa Thales reflejados en su estudio ‘2025 Bad Bot Report’, el tráfico generado por bots en la red ya supera al correspondiente a los humanos en el cómputo global de 2024. Con otro aspecto preocupante, el incremento de la proporción de robots maliciosos, esto es, los destinados a realizar ataques a páginas web.

En el último año se ha detectado una enorme profileración de bots asociados a plataformas de inteligencia artificial
En el último año se ha detectado una enorme profileración de bots asociados a plataformas de inteligencia artificial.

Paralelamente, editores y medios han registrado caídas sensibles en el tráfico orgánico atribuibles a resúmenes de IA en buscadores (como el mencionado AI Overviews de Google). Con estimaciones que hablan de caídas del orden del 25 al 30% en varios medios independientes. Esto impacta directamente a modelos de negocio basados en visitas y publicidad.

Estas cifras muestran que, en los últimos meses, la dinámica de quién “consume” los contenidos ha cambiado: ya no es sólo un humano que llega a un sitio web, sino una mezcla creciente (y en muchos casos, mayoritaria) de programas automatizados que extraen, indexan y reutilizan ese contenido.

¿Cómo funcionan estos ladrones de contenido para la IA?

Un scraper o crawler es un programa que circulan por la web imitando el comportamiento de un navegador, con el objetivo de indexar nuevamente páginas para buscadores. Eso es, crear un índice del contenido para saber qué se puede encontrar.

Antes, la mayoría obedecía las reglas que las propias páginas pueden indicar a estos bots (a través del archivo conocido robots.txt). Pero ahora, muchos modelos y servicios que ofrecen respuestas de IA las utilizan directamente para obtener grandes volúmenes de texto y entrenar o alimentar sus respuestas.

Algunos se identifican como agentes reconocibles (por ejemplo, el mencionado GPTBot), otros se camuflan; algunos respetan las indicaciones de ese robots.txt, y otros no. El resultado: contenido copiado sin permiso, menos visitas reales y cargas adicionales en servidores.

Soluciones para autónomos y pymes a través de Cloudflare

Cloudflare es un servicio que actúa como intermediario entre una página web y quienes la visitan; y entre sus funciones está la de identificar y gestionar el tráfico automatizado. Así, ha lanzado y ampliado varias herramientas diseñadas para dar control a los propietarios de portales online sobre qué bots pueden acceder a su contenido.

Estas funciones están pensadas para ser accesibles incluso para los planes gratuitos, y sus recomendaciones incluyen estos pasos:

  1. Comprobar qué tráfico llega al sitio. Primero es útil obtener una foto general del tráfico, qué porcentaje procede de personas o de robots. Cloudflare ofrece en su panel de estadísticas un apartado específico sobre los mismos (Bot Traffic) donde se muestra qué agentes hacen peticiones y con qué intensidad.
  2. Activar la gestión de bots. En el panel de control se pueden activar varias funciones de gestión de bots, entre las que se encuentra Bot Fight Mode, que incluye la creación de reglas automáticas que bloquean o limitan su acceso sin afectar a los visitantes reales.
  3. Gestionar el archivo robots.txt. La plataforma ofrece la opción de gestionarlo para conseguir bloquear solo secciones concretas (por ejemplo, contenido protegido o páginas con anuncios) y así permitir la indexación de lo esencial por buscadores legítimos.
  4. Vigilar y ajustar continuamente. Si la configuración contra los bots es demasiado restrictiva, se corre el riesgo de impedir la indexación legítima (como la de Google). Por tanto, se recomienda revisar periódicamente las métricas y adaptar las reglas según los resultados.

Y es que, como también advierten, no todo bot es malo. Internet se ha construido gracias a ellos. Por eso, bloquear indiscriminadamente puede afectar el posicionamiento en buscadores y servicios legítimos.

Por otro lado, la tecnología de IA avanza cada día. Por lo que estas medidas técnicas son útiles hoy, pero la protección a largo plazo pasará también por cumplimientos legales (como la Ley de IA de la UE), licencias y, en algunos casos, reclamar compensaciones o negociar acceso con grandes proveedores; como los conocidos ejemplos de Reddit o Prisa.

Lo que parece claro es que, dado el ritmo de crecimiento de los bots de IA, los negocios online que no tomen medidas pueden ver cómo su modelo para atraer clientes a través de su presencia en internet se vea perjudicado.