En los últimos años, el panorama de las pensiones en España ha experimentado cambios significativos, especialmente en lo que respecta a las jubilaciones demoradas. Este fenómeno, que implica retrasar voluntariamente el momento de la jubilación más allá de la edad legal, está ganando terreno entre los trabajadores, y los autónomos no son una excepción.
Según datos recientes, en los dos primeros meses de 2025 se registraron 69.616 nuevas altas de pensiones de jubilación, de las cuales el 11,3% correspondieron a jubilaciones demoradas.
Esta cifra supone más del doble del 4,8% registrado en 2019, un incremento que refleja el impacto de las reformas introducidas desde 2022 y los incentivos diseñados para fomentar la prolongación de la vida laboral al que cada vez se acogen más trabajadores por cuenta propia.
Los autónomos que retrasen su jubilación percibirán un 2% más cada seis meses
El aumento de las jubilaciones demoradas no es casualidad. Desde 2022, el sistema de pensiones español ha implementado medidas para incentivar que los trabajadores, incluidos los autónomos, retrasen su retiro.
Entre estas medidas destaca la posibilidad de incrementar la pensión futura mediante bonificaciones: por cada año completo de retraso más allá de la edad legal de jubilación (que en 2025 se sitúa en 66 años y 8 meses para quienes tienen menos de 38 años y 3 meses cotizados, o 65 años para quienes superan ese periodo), se puede optar por un 4% adicional en la pensión, un pago único o una combinación de ambas opciones.
A partir del mes de abril de 2025, como ya avanzó este diario, estos incentivos se modificarán y permitirán a los trabajadores por cuenta propia percibir este plus semestralmente.
Hasta la fecha sólo podían cobrar un 4% anual y ahora el pago también se podría hacer semestralmente. Así, si un autónomo pospusiera su retiro durante un año y medio, cobraría un 6% más de pensión.
Para los autónomos, estas bonificaciones son especialmente relevantes. A diferencia de los asalariados, los trabajadores por cuenta propia suelen tener mayor flexibilidad para prolongar su actividad profesional, lo que les permite aprovechar al máximo estas ventajas.
Además, la jubilación demorada puede compatibilizarse con la jubilación activa, una fórmula que permite seguir trabajando mientras se cobra una parte de la pensión, incrementando así los ingresos y la futura prestación.
Al fin y al cabo, uno de los problemas de los que adolecía el sistema de pensiones era su rigidez, con los cambios introducidos en estos últimos años los trabajadores tienen mayor capacidad para decidir cuándo y cómo jubilarse, lo que también tiene un impacto en la cuantía que perciben en sus pensiones.
La edad de jubilación de los autónomos ya alcanza los 66,3 de años de media
Como resultado de esta tendencia, la edad media de acceso a la jubilación en España ha alcanzado los 65 años en 2025, frente a los 64,4 años de 2019, tal y como indican los datos publicados este mes de marzo por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Sin embargo, entre los autónomos, este promedio tiende a ser más alto. Según los últimos datos disponibles, los trabajadores por cuenta propia se retiran de media a los 66,3 años, y no es raro que algunos continúen hasta los 70.
Esta diferencia se explica por varios factores: la necesidad de complementar pensiones más bajas —debido a cotizaciones históricamente insuficientes— y la naturaleza de sus actividades, que a menudo les permite mantener un ritmo laboral sostenible en edades avanzadas. Aunque, evidentemente, no es generalizable a todas las profesiones.

El crecimiento de las jubilaciones demoradas entre los trabajadores por cuenta propia también responde a una realidad económica. Según los últimos datos publicados por Seguridad Social en 2025, la pensión media de jubilación para este colectivo en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) supera por primera vez los 1.000 euros mensuales (1.007,1 euros), aunque sigue siendo significativamente inferior a la del Régimen General que se sitúa en los 1.662,3 euros. Retrasar la jubilación se convierte así en una estrategia para mejorar la cuantía de la pensión y garantizar una mayor estabilidad financiera en el retiro.
En los últimos años, la pensión media de los autónomos ha crecido más de 100 euros al mes. Esto se debe, entre otras cosas, a la reforma del sistema de cotizaciones que está obligando a muchos trabajadores por cuenta propia a aumentar su base y mejorar su pensión o a las subidas anuales de las prestaciones que ya están ligadas a la inflación.
En cualquier caso, cada trabajador por cuenta propia tiene en su mano aumentar su base de cotización en provisión de poder percibir una retribución mayor tras su jubilación. Siempre y cuando no supere los límites establecidos para su tramo de ingresos.
Una modalidad que permite aumentar las pensiones y favorecer la sostenibilidad del sistema
El aumento de la esperanza de vida y el mejor estado de salud y forma en el que los trabajadores llegan a una edad avanza han contribuido a que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) introdujera el concepto de envejecimiento activo.
Un cambio que supone retos tanto para los sistemas de pensiones, que deben garantizar su sostenibilidad como para los propios trabajadores interesados en mantener su actividad profesional más allá de los límites legales siempre y cuando su salud se lo permita. En este contexto la jubilación demorada es una opción que aporta mayor flexibilidad al sistema para adaptarse a un envejecimiento que, en cierto modo, también se demora.
Así, el aumento de las jubilaciones demoradas en 2025 marca una tendencia positiva tanto para los autónomos como para el sistema de pensiones. Para los primeros, representa una oportunidad de maximizar sus ingresos y disfrutar de una transición más gradual hacia el retiro.
Para el sistema, contribuye a su sostenibilidad al reducir la presión sobre las arcas públicas. Con la edad legal de jubilación avanzando hacia los 67 años en 2027 y nuevos incentivos en el horizonte, todo apunta a que esta tendencia seguirá creciendo, especialmente entre los trabajadores por cuenta propia. Este colectivo tiene en sus manos la posibilidad de construir un retiro más próspero y adaptado a sus necesidades gracias a herramientas a su alcance como la jubilación demorada o el control sobre sus bases de cotización.





