La entrada en vigor de la Ley de Prevención de Pérdidas y Desperdicio Alimentario ha convertido en obligatorio que bares y restaurantes ofrezcan a sus clientes las sobras en envases gratuitos, reciclables o reutilizables. Desde abril, la medida ya ha tenido efectos: según una encuesta elaborada por Envapro y la Federación de Asociaciones de Cocineros y Reposteros de España (FACYRE), el 51,7% de los autónomos y negocios de hostelería ha sustituido sus envases por opciones sostenibles.
Además, el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación apunta en su Informe anual sobre desperdicio alimentario 2024 que la hostelería ha reducido un 8,8% sus desperdicios, hasta 28,03 millones de kilos o litros al año.
Este cambio afecta de lleno a autónomos y micropymes, que deben contar con recipientes adecuados para cumplir la obligación y responder a clientes cada vez más atentos al uso de materiales ecológicos. Según la encuesta citada, el cartón y el papel concentran ya el 57,5% del packaging en bares y restaurantes, mientras que un 40% de los negocios reconoce que sus propios clientes valoran este tipo de envases sostenibles.
- Los hosteleros están obligados a dar las sobras a sus clientes y optan por envases sostenibles
- Cada vez más hosteleros apuestan por envases de cartón o papel para cumplir la Ley
- Existe una clara preferencia por envases versátiles
Los hosteleros están obligados a dar las sobras a sus clientes y optan por envases sostenibles
El conocido táper con restos ha dejado de ser una cortesía de algunos locales para convertirse en un derecho del consumidor y una exigencia legal para cualquier establecimiento.
Uno de los efectos más visibles de la ley es la generalización de los envases con restos de la comida/cena en el día a día. Restaurantes, bares y cafeterías deben disponer de envases apropiados para entregar la comida no consumida en sala cuando el cliente lo pida. La norma exige que el servicio sea gratuito y que los recipientes cumplan criterios de sostenibilidad.
Para los pequeños negocios, la obligación supone un coste añadido en un momento de márgenes ajustados. Sin embargo, muchos hosteleros admiten que los clientes valoran el gesto y que puede fidelizar a una clientela concienciada con el medioambiente. La presión normativa y social refuerza así un cambio que se ha acelerado con rapidez.
La distribuidora de envases para llevar Envapro ha constatado un aumento significativo en la demanda de recipientes sostenibles. “Estamos notando un aumento en los pedidos de recipientes de cartón ya que son ligeros, resistentes, versátiles y ocupan poco espacio en cocina; algo muy valorado en el día a día de la hostelería”, explicó su directora comercial, Diana Menoyo. Tarrinas, cajas de catering y otros formatos fabricados en cartón están ganando protagonismo por su funcionalidad y por el compromiso ambiental que transmiten.
Los datos de la encuesta de FACYRE reflejan que el cartón y el papel se han consolidado como materiales preferidos por la hostelería. Su cuota alcanza el 57,5%, frente a alternativas como la caña de azúcar (18,4%), el plástico convencional (11,7%) o el aluminio (10,1%). La versatilidad de estos envases ha contribuido a que se impongan en bares y restaurantes.
El 40% afirma que sus clientes reconocen y valoran el uso de materiales ecológicos, lo que convierte la medida en un factor de diferenciación en un sector altamente competitivo.

A pesar de los avances, todavía persisten barreras como el precio o la falta de información sobre reciclaje. Muchos pequeños negocios encuentran dificultades para asumir el coste de envases más caros pero sostenibles. Sin embargo, el cambio es visible y parece consolidarse de forma estable.
Cada vez más hosteleros apuestan por envases de cartón o papel para cumplir la Ley
El efecto más medible de la nueva ley aparece en las cifras de desperdicio alimentario. Según el Informe anual sobre desperdicio alimentario 2024, elaborado por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la hostelería ha reducido un 8,8% sus pérdidas. La cantidad total se sitúa en 28,03 millones de kilos o litros al año, el nivel más bajo desde que existen registros.
Este descenso coincide con la estandarización del servicio de recipientes herméticos en bares y restaurantes. Los clientes cuentan con la garantía de poder llevarse lo que no consumen, mientras los negocios disminuyen el volumen de residuos generados. La medida, obligatoria, ha logrado así un efecto directo en el aprovechamiento de recursos.
La norma exige que los envases sean polivalentes, capaces de contener tanto platos calientes como fríos. Para los negocios, esto significa disponer de recipientes que soporten líquidos, sólidos o postres sin perder resistencia. La polivalencia se ha convertido en un criterio clave en la elección del packaging.
Los formatos más demandados incluyen tarrinas y cajas capaces de contener desde entrantes a principales y postres. La preferencia por soluciones de cartón responde a su equilibrio entre practicidad y sostenibilidad, además de su capacidad para optimizar el espacio en cocina. La variedad de envases disponibles se orienta cada vez más hacia esta versatilidad.
Existe una clara preferencia por envases versátiles
La obligación de ofrecer envases gratuitos y sostenibles representa una carga económica añadida para autónomos y pequeños negocios. Aun así, muchos autónomos de la hostelería interpretan el cambio como una inversión que refuerza la relación con clientes comprometidos con el medioambiente.
Los datos de materiales utilizados confirman que el cartón y el papel se han consolidado como primera elección. En paralelo, la caña de azúcar mantiene un espacio relevante, mientras que el plástico convencional y el aluminio retroceden en popularidad. La hostelería avanza hacia opciones de menor impacto ambiental.





