La nueva Ley Antitabaco que prepara el Gobierno, y que verá la luz en breve, supondrá un cambio drástico para miles de profesionales autónomos en España. El anteproyecto, que se someterá a audiencia pública en las próximas semanas y podría llegar al Consejo de Ministros, antes incluso de que acabe el verano, prohíbe fumar en las terrazas de bares y restaurantes, en vehículos de trabajo como camiones o furgonetas, y en múltiples espacios laborales al aire libre.
De tal modo que esta nueva norma afectará de lleno a sectores como la hostelería, el transporte o la construcción; donde buena parte de los trabajadores por cuenta propia desarrollan su actividad diaria.
Además de ampliar las zonas sin humo y equiparar los cigarrillos electrónicos con el tabaco convencional, la nueva legislación prevé sanciones de hasta 600.000 euros, por incumplimientos, y sitúa al profesional autónomo en el centro de un debate entre salud pública, libertad individual y sostenibilidad económica.
- Los hosteleros creen que la situación de vigilancia a la que les aboca es injusta
- Los transportistas no podrán fumar aunque conduzcan solos
- El tabaco actúa como válvula de escape en situaciones de estrés, según los expertos
Los hosteleros creen que la situación de vigilancia a la que les aboca es injusta
En el caso de la hostelería, la medida se ha recibido con preocupación y cierta incredulidad, al considerar que el problema que pretende resolver no existe o está sobredimensionado.
“Desde nuestra experiencia, hay una perfecta convivencia entre fumadores y no fumadores en las terrazas”, aseguró a este diario Emilio Gallego, secretario general de la Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE).
En su opinión, no se trata tanto de calcular pérdidas económicas como de cuestionar la necesidad de una norma que, lejos de solucionar un conflicto, lo traslada a otros espacios, como las inmediaciones de los bares y restaurantes. “No podemos predecir cómo será el comportamiento de los clientes, pero sin duda, impacto habrá”, advirtió Gallego.
Gallego lamentó también que no se haya contado con el sector en el diseño de esta reforma. “El Gobierno no se nos ha consultado al respecto”, afirmó. A su juicio, la nueva ley coloca al hostelero en una situación incómoda, ya que tendría que asumir una función que no le concierne.

“La medida sitúa al profesional de la hostelería en una posición de vigilancia que no le corresponde, pudiendo ocasionar conflictos”. El responsable de CEHE añade que España recibió el año pasado 94 millones de turistas, muchos procedentes de países donde esta prohibición no existe, y teme que la medida resulte disuasoria.
Los transportistas no podrán fumar aunque conduzcan solos
En el ámbito del transporte, la medida también ha despertado una fuerte controversia, especialmente entre los camioneros autónomos. Jorge Martín Serrano, presidente de ATA Aragón, transportista en activo y coordinador de la sectorial de transporte de la organización, explica que la prohibición de fumar en cabinas, incluso cuando no hay más que un conductor, genera rechazo en el sector. “Cuando el profesional viaja solo, se atenta contra su libertad personal de hacer con su cuerpo lo que crea conveniente”, afirmó Martín Serrano.
Serrano reconoce que la salud de los conductores profesionales ya está bastante deteriorada por las propias condiciones del trabajo, “con jornadas interminables, problemas físicos, trastornos del sueño y altos niveles de estrés”. En esta coyuntura, suprimir el tabaco de forma tajante puede resultar contraproducente.
“A los fumadores habituales esta medida les va a generar ansiedad e incomodidad durante largas jornadas de conducción”, advirtió. A su juicio, esta ansiedad puede incluso afectar a la seguridad vial. Si bien, reconoce que existen casos documentados de accidentes provocados por distracciones al fumar, como encender un cigarro o manipular la ceniza.

Por el momento, ATA no han trasladado su posición al Ministerio de Sanidad; aunque se están valorando los términos en que lo hará. “Es un tema muy controvertido, que afecta de forma distinta según cuántas personas viajan y el grado de adicción al tabaco”, indicó.
Serrano señala también que, si se lleva a cabo esta proscripción, debería ir acompañada de medidas para ayudar a quienes sufren una fuerte dependencia a la nicotina. “Este tipo de prohibiciones deberían ir acompañadas de los tratamientos médicos necesarios”, concluyó.
El tabaco actúa como válvula de escape en situaciones de estrés, según los expertos
Los nervios, la ansiedad… La dimensión psicológica del asunto también es relevante, y podría pasar desapercibida si no se aborda desde una perspectiva adecuada. Ana Isabel Hernández, psicóloga y CEO de Quality Lives, explicó a AyE Economía Real que el tabaco suele actuar como una válvula de escape para muchos trabajadores en situaciones de estrés.
“El tabaco es una rutina de descarga emocional y un mecanismo rápido para romper la monotonía del trabajo en solitario”, afirmó, preguntada sobre este tema. Hernández considera que cuando un profesional autónomo pierde esa vía de escape sin contar con alternativas, pueden aparecer síntomas de irritabilidad, inquietud e incluso ansiedad.

La especialista recuerda que la nicotina activa el circuito de recompensa del cerebro y genera una liberación inmediata de dopamina, lo que explica su fuerte capacidad adictiva. “Al perderse, el sistema nervioso se desregula”, señaló. Según Hernández, la medida puede ser positiva desde el punto de vista de la salud pública, pero corre el riesgo de ser percibida como un castigo, si no se acompaña de recursos que permitan a los afectados sustituir el hábito de forma progresiva y con apoyo. Como apuntaba anteriomente Jorge Martín.
“Es fundamental que estas restricciones se acompañen de información clara, recursos de apoyo y formación en estrategias de autocuidado”, defendió. Entre las alternativas que propone figuran las pausas de respiración consciente, los microdescansos activos, los anclajes sensoriales como pelotas antiestrés o infusiones relajantes, y el apoyo psicológico en los casos más complejos.
“Recomiendo pausas conscientes o incluso acompañamiento psicológico para sustituir el gesto automático de fumar”, concluyó la experta. De ahí que, aunque la nueva Ley Antitabaco puede sufrir modificaciones durante su tramitación, tanto las organizaciones sectoriales como los profesionales afectados coinciden en que el impacto será significativo.
Para algunos autónomos, supondrá un cambio en sus rutinas y en su capacidad de concentración. Para otros, una amenaza directa a la actividad económica o una invasión en sus hábitos personales. En todos los casos, la norma abre un debate sobre hasta qué punto el objetivo de salud pública puede imponerse a costa de complicar el día a día de quienes ya tienen bastante con sostener su propio negocio.





