La Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (CETRAA), en la que se encuentran integrados los negocios de miles de autónomos, alertó hace unos días de la proliferación de talleres ilegales, durante la celebración del Pleno del Consejo Superior de Tráfico, Seguridad Vial y Movilidad Sostenible.
Ante este problema, que lleva creciendo varios años, la coordinadora de CETRAA, Lara Torres, solicitó al Gobierno y el resto de las administraciones públicas que intensifiquen “sus esfuerzos en la supervisión y control de estas instalaciones clandestinas, las cuales representan un riesgo significativo para la seguridad vial al facilitar la circulación de vehículos que no cumplen con las normativas de seguridad.”
Tras la denuncia, el director general de Tráfico, Pere Navarro, aseguró que la DGT tiene la intención de abordar esta problemática, que también supone un ataque a la competencia de los miles de autónomos dedicados a la reparación de vehículos, mientras que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, señaló “la necesidad de trasladar esta situación a las administraciones y autoridades competentes.”
La patronal de los talleres lleva años alertando sobre los negocios clandestinos
La actividad de los talleres clandestinos lleva años siendo motivo de denuncia por parte de la patronal del sector. Según las últimas estimaciones de CETRAA, alrededor del 20% de los talleres que operan en España son ilegales, algo que tiene consecuencias tanto para la competencia de los autónomos que operan dentro de la ley como para la propia seguridad vial.
En este sentido, Guillermo Moreno, presidente de la Comisión de Ilegales de CETRAA, afirmó hace unos meses que “a la ya larga lista de obstáculos que encaran los talleres se ha de sumar la lacra de los clandestinos, lo que repercute negativamente en su viabilidad empresarial. No olvidemos tampoco el peligro que implica para los usuarios de la vía pública el hecho de que haya coches mal reparados circulando, ni el impacto medioambiental de los residuos tóxicos vertidos sin control, por citar tan solo algunas de las consecuencias negativas de la actividad de los clandestinos.”
Por ello, “el taller en particular y la sociedad en general necesitan que las diferentes instituciones trabajemos colaborativamente en la lucha contra este mal, que a todos nos afecta”, añadió.
Para tratar de atajar este problema, la propia Confederación está colaborando con el SEPRONA para canalizar las denuncias recibidas a través de su buzón específico. Según sus datos, reciben alrededor de 1.000 demandas anuales de talleres ilegales. “Los talleres clandestinos pueden parecer más baratos porque no pagan impuestos, ni cotizaciones sociales, ni aplican el 21% de IVA, pero tampoco tienen acceso a la formación adecuada, ni instalaciones, ni herramientas apropiadas para llevar a cabo los trabajos”, concluyeron recordando desde CETRAA.



