Sólo tres de cada diez pequeñas y medianas empresas españolas han incorporado prácticas sostenibles en 2025. El dato refleja un estancamiento preocupante en comparación con años anteriores y deja claro que la sostenibilidad todavía no ha calado en la mayoría de los pequeños negocios.

Y para autónomos y micropymes, estar rezagados supone una desventaja competitiva en un momento en el que Europa presiona cada vez más con objetivos medioambientales.

El II Informe de Pymes y Autónomos en Españas, elaborado por Hiscox, muestra que apenas un tercio de las empresas españolas aplica medidas ambientales, sociales o de gobernanza. Si se incluyen las que prevén hacerlo a corto plazo, el compromiso sube al 42,5%, apenas un punto más que en 2024 y lejos del 49,4% alcanzado en 2022. La falta de avance confirma que los pequeños negocios españoles siguen siendo reacios a integrar la sostenibilidad en sus modelos.

Sólo uno de cada tres autónomos sin empleados aplica prácticas sostenibles

Las pymes medianas, de entre 10 y 249 trabajadores, encabezan la adopción con un 77% de compromiso. Seguidas por las grandes, con más de dos millones de euros de facturación, con un 62%. En el lado opuesto se sitúan los autónomos sin empleados, con solo un 32% de implicación en este ámbito.

Las micropymes muestran una ligera mejora, con un 54% de iniciativas sostenibles, pero siguen quedando atrás respecto a compañías de mayor tamaño. Entre quienes facturan menos de dos millones de euros, el compromiso cae al 40%. Esta brecha pone de manifiesto las dificultades de los negocios más pequeños para destinar recursos a cambios que no siempre perciben como urgentes.

El informe refleja también que la antigüedad de la empresa no marca una diferencia significativa. Los negocios con menos de cinco años de trayectoria presentan un 42,7% de medidas adoptadas o en marcha, frente al 42,5% de los más consolidados. Tampoco los sectores muestran un liderazgo claro: la industria alcanza un 42%, mientras que comercio y otros servicios se sitúan en el 42,7%.

Micropymes y autónomos siguen rezagados en la transición hacia modelos sostenibles
Micropymes y autónomos siguen rezagados en la transición hacia modelos sostenibles.

Micropymes y autónomos siguen rezagados en la transición hacia modelos sostenibles

En cuanto a los beneficios percibidos por quienes sí han apostado por la sostenibilidad, destacan los relacionados con el ámbito social (65%) y el ambiental (60,6%). Solo un 36% de las pymes percibe avances en gobernanza, un área donde el esfuerzo resulta menos visible. Estos datos apuntan a que las mejoras más tangibles son aquellas ligadas al consumo y la eficiencia energética.

De hecho, la reducción del uso de materias primas contaminantes y de energía es señalada por un 33% de las pymes que ya aplican medidas. Un 28% destaca la disminución de emisiones, mientras que un 26,6% resalta la mejora de su imagen y reputación. La satisfacción de los clientes también aparece como un beneficio, con un 23,6%, seguida por la mejora en salud y seguridad, con un 20,3%.

Para los autónomos, estas ventajas pueden suponer un refuerzo de competitividad en mercados donde la presión por mostrar un compromiso ambiental es cada vez mayor. Sin embargo, el coste inicial y la falta de conocimiento sobre cómo implementar cambios limitan la acción. Muchos pequeños negocios continúan priorizando la supervivencia y la rentabilidad a corto plazo.

Micropymes y autónomos siguen rezagados en la transición hacia modelos sostenibles
Micropymes y autónomos siguen rezagados en la transición hacia modelos sostenibles.

Beneficios percibidos: ahorro energético, reducción de emisiones y mejora de la reputación

La comparación histórica muestra que la sostenibilidad en pymes ha perdido fuerza en España. Mientras que en 2022 casi la mitad de las empresas había avanzado en este terreno, en los últimos dos años el impulso se ha frenado. La caída en la adopción y el escaso crecimiento registrado en 2025 sugieren una falta de incentivos claros.

Otro aspecto relevante es la percepción desigual entre los negocios. Mientras algunos asocian las medidas sostenibles con un mayor gasto, otros las ven como una oportunidad para diferenciarse. La disparidad refleja que la sostenibilidad aún no está integrada como un valor común en el tejido empresarial español.

Los expertos del informe de Hiscox coinciden en que el retraso en la implantación de prácticas sostenibles puede penalizar a autónomos y pequeños negocios en un futuro inmediato. Las exigencias de clientes, proveedores y de la propia regulación europea irán aumentando y, quienes no estén preparados, podrían quedar fuera de determinadas cadenas de valor. Y por ahora, los datos del informe muestran que la mayoría de las pymes españolas todavía no ha dado ese paso.