1. Hay un clima de incertidumbre entre pymes y microempresas, que prevén un enfriamiento del consumo
  2. La mayoría de los negocios siguen sin aprovechar los fondos europeos
  3. Turismo, hostelería y restauración no tienen tan buenas expectativas
  4. Riesgos y prioridades para autónomos y pymes a corto plazo

Por primera vez en años, la preocupación por el clima político e institucional supera a factores económicos tradicionales, como el consumo o el acceso a financiación para las pequeñas empresas. Una percepción que coincide plenamente con el reciente Barómetro de la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA), que también detecta un creciente malestar entre los autónomos y pymes por el clima de incertidumbre.

El estudio Clima Empresarial 2025, elaborado por Sigma Dos para la Cámara de Comercio de España, refleja un deterioro de expectativas macro que influye y condiciona decisiones de inversión y empleo en los pequeños negocios. No en vano, revela que el 40,8% de las empresas considera que la situación sociopolítica en España es el mayor riesgo para la economía. Solo después aparecen otras amenazas como el incremento de los precios de la energía (27,7%) o las tensiones geopolíticas internacionales (25,8%).

El pesimismo no proviene solo del contexto político, sino también de la percepción general sobre la evolución del país. El 80% de las empresas cree que la economía española irá a peor el próximo año y solo una de cada cinco comparte una visión positiva. Cuanto menor es el tamaño del negocio, más intensa es esa preocupación.

El estudio de la Cámara de Comercio de España indica que este pesimismo convive con la resistencia de muchas empresas para mantener su actividad. El 48,9% asegura que está cumpliendo los objetivos previstos en 2025 y el 28,4% incluso afirma que los está superando.

Hay un clima de incertidumbre entre pymes y microempresas, que prevén un enfriamiento del consumo

Los costes laborales son la principal dificultad que las empresas declaran estar sufriendo en 2025. El 40,6% los cita como su mayor problema, seguido de la escasez de mano de obra (38,7%) y de la presión fiscal (37,3%). Esta combinación tensa márgenes y complica la planificación para negocios con plantillas reducidas.

Mirando a 2026, las preocupaciones se ordenan de manera similar. El 43,1% teme una subida de los costes laborales, un 37,3% apunta a la fiscalidad y un 33,5% a la dificultad para encontrar los perfiles profesionales que necesitará. El temor a quedarse sin candidatos adecuados pesa de forma especial en construcción y en turismo, hostelería y restauración.

Las previsiones sobre precios al consumo refuerzan ese cuadro de estrechamiento. El 71,3% cree que el coste de la vida seguirá aumentando en 2026, lo que añade presión a la demanda interna. En paralelo, un 52% considera que el consumo en España empeorará el próximo año.

El empleo y la inversión tampoco escapan del tono cauteloso de pymes y micropymes. Las empresas de todos los sectores y tamaños son pesimistas sobre la creación de empleo en 2026, y la inversión empresarial muestra balance negativo en industria y agroalimentario. Solo en las firmas de más de 100 empleados se aprecia un sesgo algo más favorable en inversión.

La mayoría de los negocios sigue sin aprovechar los fondos europeos

El acceso a financiación aparece con una lectura negativa en la mayor parte del tejido. Salvo en el agroalimentario, predominan las expectativas de empeoramiento en condiciones y acceso al crédito, con mayor pesimismo cuanto menor es el tamaño. Esa pauta recorta opciones para afrontar circulante y nuevas compras.

Los fondos europeos siguen siendo una oportunidad parcial y desigualmente aprovechada. El 62,6% dice conocer los Next Generation y el 44,1% afirma saber cómo acceder, pero la utilización efectiva es menor entre los negocios pequeños.

La tensión política inquieta más a autónomos y pymes que la bajada de consumo o la falta de mano de obra
La tensión política inquieta más a autónomos y pymes que la bajada de consumo o la falta de mano de obra.

Solo una de cada cuatro empresas (el 24,5%) ha solicitado ayudas vinculadas a los Next Generation. Entre quienes han dado el paso, el 67,1% califica la experiencia como satisfactoria, una señal de que el principal obstáculo es la entrada al proceso.

Por sectores, la solicitud de fondos se concentra en mayor medida en industria y construcción. Por tamaño, cuanto más grande es la empresa, mayor es la probabilidad de haber solicitado estas ayudas, lo que sugiere brechas de capacidad y acompañamiento en las pymes.

Turismo, hostelería y restauración no tienen tan buenas expectativas

En el presente ejercicio, el 54% se declara muy o bastante optimista con la evolución de su propia actividad. La proporción de empresas que cumple o mejora sus expectativas en 2025 es mayoritaria en todos los sectores, con matices menos favorables en turismo, hostelería y restauración.

Según el estudio de la Cámara de Comercio de España, la proyección para 2026 mantiene un relativo optimismo sobre el negocio propio; con un 52,2% de respuestas positivas. Sin embargo, al pasar del plano micro al macro, el ánimo cambia y domina el pronóstico negativo para la economía del país. Ese desajuste condiciona la toma de decisiones de inversión y plantilla.

Las ventas en España se esperan al alza en el saldo neto de respuestas, con mejores lecturas en construcción y resto de servicios. Las exportaciones muestran un sesgo positivo liderado por el agroalimentario, y las importaciones de suministros repuntan especialmente en comercio y entre empresas de más de 100 empleados.

En paralelo, el estudio anticipa subidas en los precios de venta de bienes y servicios. El impulso de precios de venta es más acusado a medida que crece el tamaño y destaca en comercio y agroalimentario, un elemento que puede trasladarse parcialmente al consumidor final.

Riesgos y prioridades para autónomos y pymes a corto plazo

En el mapa de riesgos inmediatos, los costes laborales y la presión fiscal concentran la atención. A menor tamaño, aumenta la probabilidad de que la fiscalidad sea percibida como el principal obstáculo, mientras que en las empresas de más de 10 empleados se impone la escasez de mano de obra.

La situación sociopolítica en España encabeza los riesgos que podrían golpear la economía en el corto plazo. La evolución de la energía y las materias primas ocupa el segundo puesto entre los factores con mayor impacto potencial, seguida por las tensiones geopolíticas y la falta de Presupuestos.

En consumo, el balance por sectores adelanta un año difícil para industria y presiones en comercio. El deterioro previsto del gasto de los hogares afecta de lleno a actividades de proximidad típicas del pequeño negocio, intensificando la competencia por precio y el control del stock.

En financiación, los saldos negativos de expectativas se agravan entre los negocios más pequeños. Las trabas de acceso al crédito y la complejidad de los canales de ayudas públicas limitan la capacidad de invertir y de aguantar picos de costes, un patrón que el estudio detecta de forma transversal.