Los próximos 14 y 15 de julio, el Parlamento Europeo debatirá una propuesta decisiva para el futuro de miles de trabajadores autónomos del sector creativo: exigir a las grandes plataformas de inteligencia artificial (IA) que paguen una compensación justa por utilizar obras protegidas para entrenar sus modelos.
La iniciativa, impulsada desde la Comisión de Asuntos Jurídicos (JURI) y defendida por el eurodiputado alemán Axel Voss, responde a una inquietud compartida por sindicatos, asociaciones de autores y expertos legales: la IA generativa amenaza la sostenibilidad económica de quienes crean los contenidos que alimentan su “entrenamiento».
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ya advirtió en un informe reciente que uno de cada cuatro empleos a nivel mundial podría verse desplazado por la IA generativa. Aunque la OIT pone el foco en tareas repetitivas y administrativas, las profesiones creativas, entre las que abundan los profesionales autónomos, también están expuestas a sus consecuencias: menor demanda, inseguridad jurídica y la amenaza directa sobre los derechos de autor.
- La IA se está alimentado gratuitamente del trabajo de millones de autónomos
- ¿Qué actividades profesionales están más expuestas?
- La Unión Europea podría compensar a los creadores con estas medidas
- Un momento clave para los creadores europeos
La IA se está alimentado gratuitamente del trabajo de millones de autónomos
Tal como explica la ponencia de Voss, la raíz del problema está en que la IA generativa se entrena reproduciendo masivamente obras protegidas (textos, ilustraciones, música, fotografías…) sin pedir permiso ni pagar por ello.
Aunque la Directiva de Copyright de la UE permite el minado de textos y datos –el proceso a través del que se extraen y transforman grandes volúmenes de datos– para fines de investigación, no estaba pensada para este uso industrial y masivo. La laguna legal ha convertido en costumbre lo que, según varios expertos, debería considerarse un uso ilícito.
El profesor Nicola Lucchi, de la Universidad Pompeu Fabra, participó en las reuniones previos del Europarlamento y expuso que la “el entrenamiento implica reproducción a gran escala, muchas veces sin consentimiento”.
Para este experto, el problema no es la tecnología en sí, sino un marco jurídico que ha quedado obsoleto para proteger la autoría y la creatividad. Mientras tanto, los gigantes tecnológicos se escudan en vacíos legales que hoy se usa para “alimentar modelos comerciales que imitan la creatividad humana a coste cero”.
Hace tan sólo unas semanas, varios premios Nobel e investigadores de primer nivel, remitieron a la Comisión Europea una misiva en la que advertían de los riesgos de debilitar las reglas del juego para las IA de propósito general (GPAI).
Entre los firmantes figuran nombres como los de Daron Acemoglu, Geoffrey Hinton o Stuart Russell y en su carta exponen que “un régimen de IA débil desplaza la carga de cumplir la ley a startups y autónomos, mientras los gigantes tecnológicos concentran poder y beneficios”.
¿Qué actividades profesionales están más expuestas?
Los expertos alertan de que ahora el impacto se concentra especialmente en profesiones creativas, muy presentes en el trabajo de los autónomos:
Redactores publicitarios y creadores de contenido
Desde copywriting hasta descripciones de productos y blogs corporativos, los grandes modelos de lenguaje pueden producir textos en segundos a un coste marginal.
Traductores
Los traductores de documentos técnicos o páginas web se ven desplazados por traductores automáticos cada vez más precisos.
Diseñadores gráficos e ilustradores
La IA generativa de imágenes permite crear logotipos, ilustraciones o visuales publicitarios sin pasar por un profesional humano.

Músicos y productores de jingles
Herramientas que generan música libre de derechos compiten directamente con autónomos que componen melodías, bases y música para anuncios.
Fotógrafos de stock y camarógrafos
La generación de imágenes sintéticas y la manipulación de vídeos reducen la demanda de producciones sencillas o de archivo. Cada vez es más fácil, incluso desde un móvil, crear este tipo de contenido en unos pocos pasos.
Periodistas
La redacción de notas de agencia, noticias de última hora o resúmenes automáticos puede reducir encargos, visitas web y, por tanto, ingresos publicitarios. De hecho, un grupo de editores independientes ha denunciado ya a Google ante la Comisión Europea por su nuevo servicio de resúmenes generados por IA, que extrae fragmentos de noticias y reduce el tráfico directo sus medios.
La Unión Europea podría compensar a los creadores con estas medidas
El informe que se debatirá próximamente en el Parlamento Europeo plantea cambios que podrían devolver a los profesionales la propiedad sobre su trabajo:
Crear un registro centralizado de opt-out
Habilitar un mecanismo para que cualquier creador pueda declarar sus obras fuera del entrenamiento de IA. Esto pondría fin al limbo actual, donde los desarrolladores usan el argumento de la “extracción legal de datos” para esquivar las licencias.
Obligar a la transparencia
Exigir a los proveedores de IA que detallen qué obras usan y cómo las procesan. Si no lo hacen, se establecería una presunción automática de infracción de derechos de autor.
Introducir un sistema de remuneración obligatoria
Como indica la ponencia, “la base económica de la industria creativa europea es la remuneración justa”. Sin compensación, argumenta el informe, se rompe el equilibrio entre innovación tecnológica y sostenibilidad cultural.
Un momento clave para los creadores europeos
Europa no puede permitirse exportar su talento y reimportar productos generados con ese mismo talento, pero sin pagar por él. “Si la creatividad europea desaparece, la IA también perderá calidad: necesita datos y obras de calidad para entrenarse”, subrayó Lucchi.
Si la propuesta prospera, la IA generativa tendrá que devolver parte de su valor a quienes la nutren: miles de autónomos que ceden sus creaciones de forma gratuita –muchas veces sin aprobarlo– a las grandes corporaciones que están detrás de los algoritmos.





