A pesar del auge de la lectura en España y del incremento en las ventas del sector editorial, las pequeñas librerías, la gran mayoría gestionadas por autónomos, luchan cada día por sobrevivir.
Así, mientras las grandes plataformas concentran buena parte del mercado, los libreros se apoyan en la fidelidad de su comunidad, en su vocación y en eventos como la Feria del Libro de Madrid, que estará abierta hasta el 15 de junio de 2025.
- El sector del libro generó ingresos de más de 1.200 millones en 2024
- ¿Por qué Madrid abre librerías mientras otros las cierran?
- La Feria del Libro supone un 30% de la facturación de los libreros
- La librería de barrio se mantiene frente a las cadenas por la atención personalizada
- Ser librero autónomo también es ser contable, negociador y gestor
El sector del libro generó ingresos de más de 1.200 millones en 2024
Según el Informe del Mercado del Libro en España 2024, el sector ha alcanzado cifras récord: más de 77 millones de ejemplares vendidos y unos ingresos superiores a los 1.200 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 9,8% respecto al año anterior. Las librerías físicas también mejoran: sus ventas crecieron un 9%.
Pero los libros son objetos inanes, si no tienen quien los lea. De ahí la importancia del último Barómetro de Hábitos de Lectura dado a conocer por el Ministerio de Cultura, que refleja que un 65,5% de los españoles leen por ocio, destacando que esta tendencia se mantiene al alza desde 2017. En el caso de las mujeres, este hábito crece, alcanzando el 71,7% del total.
El futuro de la lectura en España parece asegurado, ya que, pese a la creencia popular, el 75,3% de los jóvenes entre 14 y 24 años lee en su tiempo libre. La lectura es una rutina que nace en la familia, y los hogares en los que los padres leen cuentos a sus hijos de seis años han crecido del 76% al 78%. Los datos del Ministerio de Cultura también resaltan que el 82,5% de los niños entre seis y nueve años leen por entretenimiento.
Sin embargo, estas cifras esconden realidades muy dispares: Madrid se sitúa a la cabeza, con una tasa de lectura seis puntos por encima de la media nacional y con una red de librerías especialmente activa. La Comunidad de Madrid concentra el 14% del total de librerías del país, con 392 establecimientos, de los cuales 145 forman parte de la Asociación de Librerías de Madrid. Desde 2020, se han registrado 25 nuevas aperturas y sólo cinco cierres, excluyendo a las escolares y las papelerías.

¿Por qué Madrid abre librerías mientras otros las cierran?
A diferencia de regiones como Andalucía o Castilla-La Mancha, donde el cierre de librerías es preocupante, Madrid presenta condiciones singulares que explican este dinamismo. El gremio de libreros madrileños apunta que la densidad poblacional es un factor clave, aunque no el único.
La movilidad urbana también juega a favor de la capital, ya que es fácil desplazarse para asistir a eventos e, incluso, aprovechar los trayectos para leer en el transporte público. Además, Madrid cuenta con una oferta cultural distribuida por toda su territorio y “con presentaciones tanto en el centro como en cualquier barrio, donde hay librerías muy activas”.
A ello se suma el efecto pospandemia, que en este caso parece que fue positivo. El confinamiento trajo consigo la recuperación del hábito lector y el surgimiento de nuevas comunidades online alrededor de las librerías que se adaptaron y que, tras los cierres iniciales, fueron capaces de seguir desarrollando su actividad. También influyó el apoyo institucional y vecinal al comercio local, así como el auge del emprendimiento cultural, especialmente entre jóvenes con inquietudes.
Desde la Asociación de Librerías de Madrid destacaron que la formación ha permitido que muchos libreros, incluidos los que llevaban varias generaciones con el negocio, se hayan podido adaptar a todos estos cambios y explicaron que “abrir es fácil, mantenerse no”. Como ejemplo, señalaron el Curso de Creación y Gestión de Librerías, promovido por la propia asociación junto a la UNED y la Comunidad de Madrid, que ya va por su octava edición.
La Feria del Libro supone un 30% de la facturación de los libreros
Laura es una de las emprendedoras que, en septiembre de 2021, decidió dejar su trabajo por cuenta ajena y abrir una librería como autónoma. Lo hizo tras una experiencia personal dura, marcada por el fallecimiento de su madre y por la pandemia, reflexionando que, si moría mañana, quería hacer algo que la hiciera feliz. Desde entonces, gestiona sola la librería Girasol sin empleados, aunque reconoció que “no es por falta de ganas, sino por falta de recursos”. Los costes que tiene que asumir como autónoma son muchos y los márgenes que dejan los libros, pocos.
Para los libreros autónomos, la Feria del Libro de Madrid, que se celebra entre el 30 de mayo y el 15 de junio de 2025 en el parque de El Retiro, representa mucho más que un escaparate: es la tabla de salvación que permite cuadrar las cuentas de todo el año. Según datos del sector, la Feria –junto con el Día del Libro y la campaña de Navidad– concentra hasta el 30% de las ventas anuales de muchas librerías independientes.
“Sin la Feria, posiblemente habría cerrado”, admitió Laura, que participa cada año en el evento. Pero no es fácil: “Venir a la Feria es una inversión económica previa importante. La gente piensa que nos hacemos millonarios, pero no ve que trabajamos más de 60 horas a la semana, que la caseta hay que pagarla por adelantado, y que muchos cerramos la librería esos días para poder estar aquí”.
Desde la asociación destacaron su valor estratégico, ya que “la Feria democratiza la visibilidad. Aquí una librería pequeña puede tener el mismo escaparate que un gran grupo editorial. Ganas clientes que luego te buscan en tu barrio. Es una carta de presentación fabulosa”.
Además, eventos como la reciente Feria del Cómic de Madrid, organizada junto al Ayuntamiento, abren nuevas oportunidades para llegar a nuevos perfiles de lectores. Y todo ello se suma al crecimiento previsto del sector: las proyecciones apuntan a un 5% de aumento en el mercado del libro en 2025.

La librería de barrio se mantiene frente a las cadenas por la atención personalizada
En un mercado dominado por plataformas de venta por internet y grandes cadenas, los pequeños negocios han encontrado su fortaleza en la cercanía y la recomendación. “El trato personal es el mejor algoritmo”, afirmaron desde el gremio de libreros y recordaron que son ellos quienes “prescriben, filtran y orientan”, mientras que “en las grandes superficies, ese trato brilla por su ausencia”.
La competencia con las cadenas se nota especialmente en los títulos más vendidos y es imposible batir en velocidad de entrega a la venta online. Pero desde el gremio insistieron en que hay mercado para ambos modelos, ya que los libreros ofrecen algo que ni el mejor marketplace puede replicar: esa capacidad de prescripción, de conocer al lector habitual, de recomendarle el libro perfecto antes de que lo pida.
Laura lo resumió asegurando que “cuando vendes un libro, no vendes un objeto, vendes una experiencia de vida, es casi como si vendieras un viaje. En mi librería, la gente pasa tiempo, conversa. No somos psicólogos, pero acompañamos a las personas en sus procesos vitales”.
Este valor añadido no ha pasado desapercibido para los lectores, ni para los libreros que han sabido adaptarse al entorno digital sin perder su esencia. Durante la pandemia, muchas librerías desarrollaron su propia tienda online y se lanzaron a las redes sociales. Hoy, librerías como ‘Alberti’ o ‘Cervantes y Compañía’ hacen directos diarios en redes sociales, donde recomiendan libros, conversan con lectores y refuerzan su comunidad.
“El modelo que se impone ahora es híbrido: tienda física con alma de barrio, y presencia digital para llegar a públicos más jóvenes”, explicaron desde la asociación. No rehúyen de vender por internet y han desarrollado la plataforma Todostuslibros.com para vender a distancia sin renunciar al control del negocio.
Ser librero autónomo también es ser contable, negociador y gestor
Detrás del mostrador hay mucho más que estanterías ordenadas: los libreros autónomos también deben ser contables, negociadores, gestores y pensar en la logística. Tienen que lidiar con los proveedores, conocer las normas que afectan al sector, calcular márgenes, pagar impuestos, asumir las subidas del salario mínimo o, dentro de poco, la reducción de la jornada laboral si tienen empleados.
En este sentido, la pasión por los libros es una condición necesaria, pero no suficiente, pues también hay que conocer las claves del negocio, de ahí la importancia de formarse e, incluso, asociarse, apuntaron desde el gremio.
El futuro de las librerías independientes es prometedor, pero frágil. A las buenas cifras de lectura y al aumento de aperturas se suma un problema estructural: el relevo generacional. Muchos de los libreros actuales rondan la jubilación, y no siempre hay alguien dispuesto a recoger el testigo.
Parece que los jóvenes aseguran el futuro de la lectura, pero seguirán necesitando quien los guíe en esa aventura que comienza cuando eligen un libro: «Un billete para un viaje», como explicó la librera Laura.





