Cada vez más pymes están recurriendo a la Formación Profesional (FP) como herramienta para resolver uno de sus mayores desafíos: la contratación de personal.
En un momento en el que el 75% de los pequeños negocios afirma tener problemas para incorporar nuevos trabajadores, programas como Apoyo al Tutor de Empresa, impulsado por la Cámara de Comercio de España, facilitan la conexión entre formación cualificada y mercado laboral.
En su última edición, esta iniciativa ha contado con la participación de 142 pymes de todo el país, que han tutorizado a estudiantes de FP durante sus prácticas en centros de trabajo. Un modelo que enriquece la formación de los alumnos y ayuda a las empresas a detectar y formar a su futuro personal.
- Un programa que permite conectar a los estudiantes de FP con sus futuros empleadores
- El programa profesionaliza el papel del tutor de empresa
- Formación, empleo y colaboración público-privada para impulsar la FP
Un programa que permite conectar a los estudiantes de FP con sus futuros empleadores
El programa se ha diseñado para mejorar la calidad de la formación práctica en las empresas mediante acciones de acompañamiento y orientación para los tutores de estudiantes de FP. En total, 34 Cámaras de Comercio de toda España han colaborado con centros educativos, administraciones públicas y organizaciones empresariales para facilitar la implicación de las empresas en el proceso formativo.
El objetivo no es sólo que los estudiantes adquieran experiencia laboral real, sino que las pymes encuentren perfiles adaptados a sus necesidades, algo especialmente valioso para los pequeños negocios, que suelen tener menos recursos para procesos de selección y formación interna.
Según un estudio reciente, tres de cada cuatro pequeños negocios en España reconocen tener problemas para contratar trabajadores, una cifra que refleja un problema estructural del mercado laboral español: la escasa conexión entre la formación y las necesidades reales del tejido productivo.
Las causas más comunes son la falta de experiencia, la baja motivación y la escasez de perfiles con competencias específicas. Esto afecta especialmente a sectores como el comercio, la hostelería, la industria y la construcción, donde la demanda de mano de obra no especializada o de formación técnica intermedia es especialmente alta.
Ante este panorama, la Formación Profesional, y en particular la modalidad de FP Dual, se perfila como una herramienta útil para cerrar la brecha entre oferta y demanda laboral.

El programa profesionaliza el papel del tutor de empresa
Tal y como explicaron en la Cámara de Comercio, el programa “se ha orientado a mejorar la calidad de la formación práctica del alumnado de FP, reforzando la capacidad formadora de las empresas en el entorno laboral real y facilitando la implicación de las empresas en el proceso formativo”.
Además, “se ha contribuido a mejorar la calidad de la tutoría de empresa y su reconocimiento como figura esencial en el proceso de formación práctica en la empresa del alumnado de FP”.
El modelo de FP Dual permite a las empresas formar a los estudiantes en su propio entorno productivo, facilitando la adaptación del aprendiz al puesto y reduciendo el tiempo y coste de integración en la plantilla. De hecho, varias de las pymes participantes han mostrado su interés en contratar a los estudiantes una vez terminadas las prácticas.
Formación, empleo y colaboración público-privada para impulsar la FP
El programa forma parte del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno y está cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+). Se ha convertido, según la Cámara, en una herramienta “para garantizar la implicación efectiva de las empresas y del personal responsable de la tutoría del alumnado de FP en el proceso de aprendizaje del alumnado en la empresa”.
La experiencia también ha sido útil para estandarizar procedimientos y profesionalizar la colaboración entre centros educativos y empresas. En este sentido, en la el organismo explicaron que se ha apostado “por la colaboración institucional con centros educativos, administraciones y organizaciones empresariales del entorno que facilitan el contacto entre las empresas y los centros educativos y la incorporación de alumnado de FP en las empresas para la realización del módulo de formación en centros de trabajo”.
Cámara de España defiende que este tipo de iniciativas permiten fortalecer los vínculos entre el sistema educativo y el tejido productivo. A la vista de los resultados, el modelo parece funcionar: conecta a jóvenes en formación con el mundo laboral, ayuda a las empresas a cubrir sus vacantes con perfiles adaptados y mejora la empleabilidad a medio y largo plazo.





