El tiempo que una página web tarda en mostrarse ha sido desde siempre un factor significativo para su éxito. Pero hoy, cuando la competencia digital es enorme, se vuelve todavía más crítico; hasta tal punto que puede suponer la pérdida de cerca del 80% de usuarios.

En concreto, se ha determinado que casi ocho de cada diez consumidores que experimentan problemas con la velocidad o funcionamiento de un comercio online no volverían a comprar en él. Así lo ha advertido recientemente el proveedor español de dominios y alojamiento web Cdmon, que alerta que sobre las pérdidas económicas que acarrea este problema. Que pueden llegar a derivar en el cese de actividad para los pequeños negocios.

“Toda empresa, sea pequeña, mediana o multinacional, debe velar por una buena presencia en internet, que en muchos casos radica por tener en cuenta elementos que no son visibles de cara al público”, aseguró esta compañía.

Ocho de cada diez clientes que tienen problemas con la velocidad de un comercio online no vuelven a comprar

Un aviso que coincide con estudios que vinculan directamente rendimiento y fidelidad. Según datos recogidos por HubSpot en pruebas realizadas sobre rendimiento web, existe una caída clara de los porcentajes de conversión a medida que aumenta el tiempo de carga.

Es decir, cuando una página tarda más en mostrar su contenido, menos usuarios realizan la acción deseada. Ya sea hacer una compra, adquirir una suscripción o, simplemente, pedir un presupuesto.

Así, sus estadísticas muestran que aquellas páginas que se cargan en 2,4 segundos registran una media de aproximadamente un 1,9% de conversión. Un segundo más de espera hace que esta tasa baje al 1,5%, y al 1% para dos segundos adicionales.

Unas variaciones que pueden parecer pequeñas en términos relativos, pero que se traducen en una diferencia en el volumen de facturación que resulta significativa para una pyme. Las anteriores representan la pérdida de la mitad de las ventas de una tienda digital cuando el tiempo de carga se duplica.

La explicación práctica es simple para cualquiera que navegue por internet, toda vez que un aumento en el tiempo de carga disminuye la atención y la paciencia del usuario. En definitiva, reduce las ganas de completar un proceso de compra, provoca que parte del tráfico abandone directamente el portal sin interactuar.

Herramientas para que las pymes identifiquen problemas de carga en sus páginas

En vista de lo anterior, y aprovechando el tiempo que resta antes del comienzo del nuevo curso, los expertos recomiendan tomar medidas cuanto antes, considerando que cualquier pyme y autónomo puede beneficiarse de una mejora en la velocidad de su página, por mínima que sea.

Pero antes de pensar en cambios, conviene diagnosticar de forma rigurosa. Para los negocios que dependen del ámbito online existen herramientas gratuitas y de fácil acceso que permiten obtener una radiografía fiable:

  • PageSpeed Insights / Lighthouse. Se trata de un servicio de Google que analiza una URL y devuelve una puntuación general.
  • WebPageTest. Es una plataforma de pruebas semejante a la de Google pero que permite mayor configuración, al emular accesos desde distintas ubicaciones, navegadores y velocidades de red.
  • Chrome DevTools. Es el equivalente a PageSpeed Insights pero integrado en el navegador de Google.

Principales causas de lentitud en las web y soluciones

Existen muchos factores que pueden ralentizar una web, desde el servidor donde está alojada hasta los programas que la hacen funcionar. Pero no todos tienen la misma importancia ni la misma complejidad para ajustarlos.

Ocho de cada diez clientes que tienen problemas con la velocidad de carga de un comercio 'online' no vuelven
Ocho de cada diez clientes que tienen problemas con la velocidad de carga de un comercio ‘online’ no vuelven.

Algunas causas son especialmente frecuentes y, además, resultan relativamente directas de resolver con medidas concretas y de bajo coste, como las siguientes:

Alojamiento y configuración del servidor

El hosting y su configuración suelen ser la primera causa a revisar. En muchos casos la lentitud se debe simplemente a que el sitio está en un plan compartido muy básico; el efecto es que la web tarda demasiado en responder incluso antes de empezar a cargar contenidos.

La solución práctica pasa por migrar a un servicio más potente, como un hosting gestionado, un servidor virtual o un plan pensado para comercio electrónico. Después, es necesario ajustar la configuración básica, como usar versiones actualizadas del software del servidor (por ejemplo, de PHP) y activar la compresión de transferencia.

Uso de una red de distribución (CDN)

Una CDN copia los archivos de una página (como las imágenes) en servidores ubicados en distintos puntos geográficos, de modo que el usuario que visita una web descarga esos recursos desde el que le sea más cercano.

En la práctica, esto reduce los tiempos y evita que todo el tráfico sature un único servidor. Para los pequeños negocios existen soluciones económicas o incluso gratuitas que se integran con su propio alojamiento sin mayores complicaciones, como Cloudflare.

Imágenes sin optimizar

Las imágenes que se suben a una web son una causa recurrente y, en muchos casos, fácil de corregir para que vaya más rápida. Fotos y banners a gran resolución o en formatos antiguos obligan al navegador a descargar archivos más pesados de lo necesario.

Así, conviene convertir las imágenes a formatos modernos y ligeros, ajustarlas al tamaño real en que se van a mostrar. Igualmente, conviene activar una función de carga diferida, es decir, que las imágenes que no están visibles en pantalla no se descarguen hasta que el usuario se acerque a ellas.

JavaScript y recursos de terceros

Los programas que están detrás del funcionamiento de una página (generalmente, JavaScript) y los servicios de terceros también influyen en lo que tarda en ejecutarse. Utilidades como un chat, contadores de visitas, scripts de analítica o anuncios pueden ejecutarse en el momento de la carga y bloquear la visualización del contenido.

La estrategia práctica es priorizar lo esencial y retrasar la ejecución de lo que no es crítico para ver la página. Un primer paso es eliminar o reemplazar las herramientas que no sean imprescindibles.

Sistema de caché

El cacheo de recursos en el navegador actúa como un acelerador en segundo plano. Básicamente, sirve para que el navegador conserve ciertos archivos durante un tiempo, esto evita que las visitas repetidas los vuelvan a descargar, lo que acelera la experiencia para clientes habituales.

Eso sí, es necesario configurarlo adecuadamente con unas políticas de expiración, que impiden que se muestren contenidos antiguos cuando se modifica algún elemento del portal en cuestión.

CMS mal configurado

Por último, el propio gestor de contenidos (CMS) puede ser un cuello de botella cuando está mal configurado o cargado con extensiones innecesarias. La solución práctica consiste en revisar y, de nuevo, eliminar complementos que no aporten valor.

En relación con el apartado anterior, conviene activar mecanismos de caché específicos para el CMS y prestar especial atención a la base de datos.

Afrontar todo esto no recae directamente en el autónomo o profesional gracias al programa del Kit Digital, que ofrece ayudas para acudir a los agentes digitalizadores, expertos que facilitan abordar el problema con apoyo financiero y técnico.