El Congreso de los Diputados aprobó la semana pasada una reforma del IRPF que pagan los artistas, que presenta algunas particularidades debido a la naturaleza irregular de sus ingresos. La medida se inscribiría dentro del Estatuto del Artista, impulsado por el Ministerio de Cultura, y representa un avance hacia una fiscalidad más equitativa.

A menudo, los autónomos artistas no tienen ingresos regulares a lo largo del año, por lo que se enfrentan a una fiscalidad complicada. Al tener proyectos de larga duración, muchas veces ingresan de golpe el trabajo de varios meses o incluso años, lo que provoca que se dispare la factura fiscal del ejercicio en el que cobran. Teniendo en cuenta que sus ingresos son variables y poco predecibles, esto suponía un agravio para este colectivo.

Este problema ya quedó recogido en el Estatuto del Artista, donde estaba prevista una reducción del IRPF como medida para equilibrar la carga tributaria de profesionales como músicos, actores o bailarines que, hasta el momento, debían hacer frente a sus obligaciones con Hacienda, sin que se tuvieran en cuenta estas variaciones en sus beneficios anuales.

Esta medida ha sido recogida ahora en la reforma fiscal que acordó el Congreso de los Diputados y que comenzó la pasada semana su recorrido parlamentario. De salir adelante el texto sin modificaciones, algunos trabajadores por cuenta propia reducir sus rendimientos a declarar hasta en un 30% a partir de 2025.

Aprobación de la reforma del IRPF en el Congreso de los Diputados

Los autónomos artistas se han visto tradicionalmente obligados a prever situaciones de mayor escasez en el futuro y ahorrar en años de bonanza ya que, en muchos casos, les es bastante difícil adivinar la liquidez con la que contarán en los meses. Se trata de un grupo sujeto a circunstancias especiales de facturación y, por tanto, se debería adaptar a éstas el método de tributación.

Así ha sido considerado también en el Congreso de los Diputados donde, hace tan solo unos pocos días, se aprobó una reforma en la normativa del IRPF para artistas y trabajadores culturales, como recogió el Estatuto del Artista. Este estatuto busca adaptarse a la particularidad de los ingresos intermitentes que caracterizan al sector artístico. Gracias a esto, los autónomos pertenecientes a los sectores mencionados están un paso más cerca de contar con un marco fiscal adaptado a la realidad de sus ingresos.

El principal problema que afrontan los artistas es la progresividad del IRPF, que determina que quienes ganan más pagan un porcentaje mayor de impuestos. Sin embargo, para los trabajadores culturales, esta progresividad puede ser injusta, puesto que, aunque sus ingresos anuales sean altos en un año, suelen estar marcados por la intermitencia, con largos periodos de escasa o nula actividad. Esto les obliga a vivir durante un tiempo sin ingresos y cobrar de golpe todo el trabajo realizado durante meses, por lo que pagan más impuestos que si cobraran facturasen mensualmente, como muchos otros autónomos.

H2 ¿En qué consiste la reforma de la tributación de los artistas?

La nueva normativa introduce un mecanismo de corrección que reduce en un 30% los rendimientos del trabajo o actividades económicas a declarar, siempre y cuando los ingresos anuales excedan en un 130% la media de los tres últimos años. Esto significa que, si un artista experimenta un año de ingresos excepcionalmente altos respecto a su promedio reciente, podrá beneficiarse de esta reducción.

Por ejemplo, un actor que haya tenido ingresos medios de 30.000 euros anuales en los últimos tres años, pero gane 80.000 euros en un año concreto debido a un proyecto destacado, podrá aplicar la reducción del 30% en los ingresos que excedan el límite del 130% de su promedio (39.000 euros en este caso).

La reducción del IRPF para autónomos artistas entrará en vigor en 2025

La aprobación en el Congreso ha sido bien recibida por colectivos como la Unión de Actores y Actrices, que subraya la importancia de proteger a los artistas en sus «años buenos» para garantizar su estabilidad en los momentos de menor actividad.

No obstante, entraría en vigor cuando lo haga el resto del paquete de medidas de la reforma fiscal -que incluye un beneficio fiscal en IRPF para los artistas, y cuya tramitación se ha iniciado- todavía faltará la ratificación del Senado y posterior envío al Congreso.

En un principio, y a expensas de los posibles cambios que pueda sufrir la norma en su recorrido parlamentario, este beneficio fiscal, según apuntaron fuentes de la Agencia Tributaria, se empezaría a aplicar en 2025, con efectos en declaración de la RENTA que se presentará en 2026.

Los artistas no necesitarán presentar declaraciones informativas para aplicar la reducción

Esta reforma forma parte de las medidas aprobadas en el informe del Estatuto del Artista, un marco legislativo diseñado para modernizar los derechos laborales, fiscales y sociales del sector cultural. Desde su aprobación unánime en 2018, el estatuto ha buscado resolver las desigualdades que enfrentan actores, músicos, escritores, bailarines y otros profesionales del ámbito artístico.

El Ministerio de Cultura destaca que el objetivo principal es combinar dos principios esenciales: garantizar la responsabilidad fiscal de todos los ciudadanos, y ofrecer un tratamiento fiscal razonable y equitativo a los artistas, atendiendo a la intermitencia de sus ingresos.

Los autónomos pertenecientes al régimen de artistas, en principio, no tendrán que hacer frente a nuevas obligaciones fiscales una vez se apruebe esta medida, como confirmaron a este medio fuentes de la Agencia Tributaria. Estos autónomos “no tendrán que hacer nada especial, ni presentar ninguna declaración informativa especial. O sea, no tiene mayores implicaciones que el propio beneficio en sí.”