El sector de la hostelería, uno de los motores económicos y sociales de España, vive una paradoja en su recuperación pospandemia. Aunque sus negocios calculan un incremento en la facturación del 6% en 2024, la rentabilidad sigue lejos de los niveles prepandemia, presionada por un incremento acumulado de los costes laborales y una creciente falta de personal cualificado.

Con un problema añadido. Y es que en el sector hay locales que, cuando el propietario se jubila, especialmente en el área rural, se ven obligados a cerrar definitivamente, ante la falta de relevo generacional.

Así, según la última memoria de Hostelería de España, su Anuario 2024, el sector aportó el 6,7% al Producto Interior Bruto nacional, con una facturación de 157.379 millones de euros, y proporcionó empleo a 1,76 millones de trabajadores. Sin embargo, estas cifras esconden retos estructurales que, al decir de esta patronal, podrían intensificarse en 2025.

Hostelería de España denuncia un aumento acumulado del 25% en los costes laborales

Uno de los principales problemas identificados a este diario por Emilio Gallego, secretario general de la Confederación Empresarial de Hostelería de España (CEHE), es el aumento de los costes laborales. En el último año, estos subieron un 12%, debido tanto a la inflación como a la escasez de personal, que obliga a ofrecer mejores salarios y condiciones para atraer y retener trabajadores. Es más, según las previsiones de la patronal, si se implementa la reducción de la jornada laboral, los costes podrían incrementarse un 10% adicional para 2025.

“La sostenibilidad económica y social del sector pasa por atacar las bolsas de paro de larga duración y facilitar la movilidad geográfica interna. Además, es imprescindible explorar la contratación en origen, como ocurre en otros países europeos”, destacó Gallego.

Hostelería de España denuncia un aumento acumulado del 25% en los costes laborales
Hostelería de España denuncia un aumento acumulado del 25% en los costes laborales.

El secretario general de CEHE señaló también que el problema de la vivienda en los grandes destinos turísticos es un factor que dificulta la movilidad de los trabajadores dentro de España: “Hay zonas donde se genera empleo y otras donde hay bolsas de desempleo, pero el acceso a la vivienda limita las posibilidades de cubrir estas vacantes”.

El sector presenta una elevada dependencia del turismo internacional

En 2024, la facturación del sector creció un 8,1% entre enero y septiembre, aunque, ajustando por inflación, el alza real fue del 2,5%. Este dinamismo está impulsado principalmente por el turismo internacional, que marcó récords en gasto en 2023, mientras que la demanda nacional muestra signos de estancamiento.

Por actividad, el alojamiento creció un 10% en facturación, frente al 7,1% de la restauración, reforzando la tendencia de mayor gasto en transporte y estancias por parte de los turistas, en detrimento de bares y restaurantes. Este desequilibrio se suma a los retos operativos de un sector donde el 94% de los establecimientos son pequeños negocios con menos de 10 trabajadores.

Gallego insistió en que no existe un cambio estructural en las preferencias de los consumidores, si bien advierte de una “meseta en el consumo diario por parte de los residentes, en contraste con el dinamismo del consumo turístico”. Este fenómeno, según él, subraya la importancia de equilibrar las estrategias de negocio para atender tanto al turismo como a la población local.

Sea como fuere, el sector necesita incorporar entre 50.000 y 60.000 trabajadores adicionales para cubrir la creciente demanda, especialmente en las zonas turísticas. Sin embargo, las condiciones laborales, la falta de vivienda accesible en los grandes destinos y la competición con otros sectores dificultan encontrar el personal necesario.

La patronal trata de reorientar el sector hacia un modelo más sostenible y descentralizado

En este sentido, Emilio Gallego apuntó a la necesidad de profesionalizar el empleo y mejorar la cualificación de los trabajadores. “Solo así podremos ofrecer servicios de mayor calidad que cumplan con las expectativas de los clientes”. Para él, tanto la formación, “como la digitalización, son claves para aumentar la competitividad de nuestros negocios”.

 el 94% de los establecimientos son pequeños negocios con menos de 10 trabajadores
El 94% de los establecimientos son pequeños negocios con menos de 10 trabajadores.

Además, propone fomentar alianzas con instituciones educativas para garantizar una formación especializada: “Es fundamental que los trabajadores adquieran las competencias que demanda un sector en constante evolución”.

Y en un esfuerzo por diversificar el crecimiento, Hostelería de España está impulsando nuevos segmentos como el turismo gastronómico, de naturaleza y ecoturismo, que permiten desarrollar regiones menos beneficiadas por el turismo tradicional de sol y playa. Aunque es poco probable que estas regiones alcancen los volúmenes de negocio de comunidades como Cataluña o Baleares, “el objetivo es crear una oferta selectiva y sostenible”, explicó Gallego.

Y confirmó que la patronal está trabajando “para que el desarrollo turístico sea más equilibrado, con gran calidad en los servicios y en consonancia con los recursos locales”. Este enfoque, según él, no solo diversificará la oferta, sino que también contribuirá a fijar población en zonas rurales.

La rentabilidad sigue siendo un problema, que amenaza el futuro de los negocios

Aunque las cifras macroeconómicas del sector y sus expectativas son positivas, la rentabilidad sigue siendo un problema. El aumento de los costes operativos, incluyendo la energía y los alimentos, se suma al alza salarial. Los precios han comenzado a estabilizarse, pero el margen empresarial sigue presionado.

“El esfuerzo de los empresarios por mantener los niveles de servicio es encomiable, pero necesitamos un marco regulatorio que favorezca la estabilidad y la inversión en el sector”, concluyó Gallego. Así, de cara a 2025, las perspectivas apuntan a un crecimiento más moderado, entre el 3% y el 4%. La clave estará en adaptarse a un consumidor más exigente, que demanda experiencias únicas y especializadas, “y en consolidar el avance hacia un modelo más sostenible, tanto económica como medioambientalmente”.